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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Rincón de los Sauces bajo el agua: un pueblo que se organiza mientras el cielo no da tregua

Más de cincuenta familias atendidas, rutas intransitables y un operativo municipal que sigue de guardia ante la posibilidad de que las lluvias se extiendan hasta el fin de semana. El relato de un temporal que golpea a la localidad neuquina y muestra cómo se mueve una comunidad cuando el barro se mete hasta la cocina.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Rincón de los Sauces bajo el agua: un pueblo que se organiza mientras el cielo no da tregua

Acá, en Rincón de los Sauces, las últimas jornadas se vivieron con ese murmullo constante de la lluvia que no termina nunca, esa sensación que tienen los pueblos chicos cuando el cielo se empecina y el agua empieza a ganarles la pulseada a las calles de tierra. Yo recorrí el operativo que montó el municipio y lo que vi es lo de siempre en estos casos: un pueblo que se acomoda como puede, con la guardia alta, mientras Defensa Civil, Desarrollo Social y Vialidad trabajan contrarreloj para que el temporal no pase de un susto a una tragedia.

El parte oficial que acá me acercaron marca un número que ayuda a entender la dimensión del problema: más de cincuenta asistencias domiciliarias en toda la localidad. Eso significa, ni más ni menos, que hubo familias a las que el agua se les metió en la casa, que perdieron estabilidad en sus techos, que vieron cómo el barro les tapaba la entrada del garaje o les anegaba el patio. Son hogares que, en su mayoría, ya venían peleándole al clima desde hace rato y a los que este nuevo chaparrón les terminó de complicar la jornada.

La palabra del jefe de Defensa Civil

“Ninguna familia tuvo que ser evacuada, pero varias sufrieron el ingreso de agua en sus viviendas. Los equipos intervinieron para contener los daños y coordinaron trabajos con las áreas de Obras y Servicios.”Carlos Escobar, jefe de Defensa Civil de Rincón de los Sauces

Mientras los móviles oficiales iban de punta a punta del ejido urbano, Desarrollo Social repartió nylon, leña y alimentos entre los vecinos más comprometidos. Esa cadena de solidaridad, acá, no es nueva: cuando el temporal aprieta, el municipio sale con todo y los vecinos también se arremangan. Roberto, un vecino del barrio Centro con el que me crucé mientras armaban un vallado en una esquina inundada, me decía mientras acomodaba unas bolsas de arena que acá, cuando llueve así, no queda otra que ayudarse entre todos, porque nadie se salva solo en estos casos.

La Ruta 8, el punto más crítico

  • La Ruta Provincial 8 sigue sin tránsito habilitado y Vialidad Provincial trabaja para su recuperación.
  • Las condiciones actuales no permiten circular con seguridad por la zona.
  • Las autoridades recomiendan no viajar hacia Rincón de los Sauces sin consultar antes el estado de los caminos.
  • Quien ignore la advertencia corre riesgo de quedar varado en tramos con barro y agua acumulada.

En paralelo, el arroyo Carranza sigue trayendo dolores de cabeza. La obra para reconstruir el cruce y avanzar con el puente del sector quedó condicionada por el caudal del cañadón, que las últimas lluvias se encargaron de engordar. La empresa a cargo debe esperar a que baje el agua para retomar los trabajos, y la bifurcación provisoria que se había preparado para el paso de vehículos fue arrastrada por la correntada, lo que retrasó la planificación original.

Dentro del pueblo, los cañadones internos siguen activos, aunque por ahora eso no llegó a aislar a Rincón en su conjunto. Las calles de tierra, en cambio, acusan el golpe del tránsito y del barro acumulado y piden doble precaución en los sectores más comprometidos. El municipio ya tiene identificados espacios para alojar eventuales evacuados si la situación empeora y, según me confirmaron, la planificación preventiva estaba lista antes de que arrancara este round de lluvias. Por ahora, la emergencia se concentra en las asistencias a domicilio, la recuperación de caminos y la reparación de la infraestructura dañada. Acá, mientras la lluvia siga insistiendo, el pueblo entero va a seguir mirando el cielo con la misma cara de paciencia de siempre, esperando que esta vez, al menos, el agua se retire antes de llevarse algo más que un rato de barro en las veredas.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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