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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Chacarita tiene un templo del sonido donde el celular se queda en el bolsillo

En un galpón de Roseti al 90, Artlab propone escuchar vinilo en parlantes de los años cincuenta, bailar house en sesiones regulares y cerrar este domingo la octava edición porteña del festival MUTEK. Una recorrida por un lugar que se empecina en devolverle el cuerpo a la música.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Chacarita tiene un templo del sonido donde el celular se queda en el bolsillo

Les quiero contar algo que me pasó esta semana cuando fui a caminar por Chacarita. Doblé por Roseti, a metros de la vía del tren, y me encontré con una puerta de galpón que no tiene cartel a la calle. Adentro, en unos 540 metros cuadrados que funcionan desde 2015 como Artlab, pasa algo que en cualquier otro lado suena a reliquia: se escucha música sin celular. Lo maneja Gonzalo Solimano, DJ y productor nacido en Villa Urquiza en 1979, que armó todo alrededor de una colección de ocho sistemas de parlantes Altec modelo A7, fabricados en 1954, equipos de los que hay indicios de que vienen de un cine porteño emblemático, aunque esa procedencia todavía no se pudo confirmar del todo.

Dos ciclos para prestar atención

El corazón del lugar son dos propuestas que se repiten semana a semana. Audiófilos es para los que quieren escuchar un álbum completo, de punta a punta, sin distracciones: puede tocar desde Miles Davis hasta Pink Floyd, pasando por Invisible o Massive Attack, y se reproduce en vinilo, CD o archivos sin compresión, el que mejor le siente a cada obra según el criterio de Solimano. Círculo de Sonido, en cambio, mantiene viva la tradición bailable del house, con Solimano y otros DJs en consola. Ahí el cuerpo se mueve, acá, dice Pablo, un vecino de Villa Crespo que va casi todos los fines de semana, "uno se acuerda de que la música se baila, no se scrollea".

MUTEK cierra en Artlab

Este domingo el galpón recibe el cierre de la octava edición porteña del festival MUTEK, un evento nacido en Canadá en 2000 que Solimano trajo al país en 2018. La idea del MUTEK no es la del festival electrónico masivo al que uno está acostumbrado: apunta a la música experimental, al arte audiovisual y al cruce con nuevas tecnologías, en una escala más chica y con un público más curioso que fanático.

“Veo a las nuevas generaciones con muchas ganas de volver a tener objetos físicos y creo que estos formatos ayudan a construir rituales alrededor de la música.”Gonzalo Solimano, director de Artlab
  • Vinilo, CD y cassettes vuelven a ganar adeptos entre los más chicos, que nunca los tuvieron en formato físico.
  • Solimano advierte sobre el uso de la inteligencia artificial en la música: la ve como un recurso potente, pero insiste en que debe asistir al artista, no reemplazarlo.
  • El eje del lugar sigue siendo la electrónica en sus distintas variantes, aunque también pasan propuestas de jazz y muestras de arte visual.
  • La dirección para quien quiera acercarse es Roseti 93, en Chacarita, a pocas cuadras de la estación del mismo nombre.

Me fui del lugar con una imagen que se me quedó dando vueltas: una fila de parlantes de hace setenta años sonando con la misma energía con la que salieron de fábrica, y un grupo de gente parada alrededor, mirando nada, escuchando todo. En una ciudad donde casi todo compite por un minuto de pantalla, acá el convite es al revés: dejar el teléfono en el bolsillo y prestarle atención al sonido. ¿Irían a escuchar un álbum entero sin mirar el teléfono? ¿O el formato les resulta demasiado lejos de cómo consumen música hoy?

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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