Tras el feriado, el dólar amaneció quieto y la inflación porteña volvió a picar con los servicios
El tipo de cambio oficial retoma la rueda en los mismos valores del viernes y el blue se mantiene a poca distancia, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el 1,8% mensual dejó alzas del 2% en servicios y volvió a encender las alarmas del bolsillo.

Después de un lunes con los bancos cerrados por el feriado y un fin de semana largo en el que no hubo operación cambiaria, el mercado despierta este martes con el mismo escenario con el que se fue el viernes, cuando el sol todavía pegaba fuerte sobre las veredas del microcentro y las pizarras de las casas de cambio mostraban los valores que hoy se replican sin grandes movimientos.
En el Banco Nación, el dólar oficial se ubica en 1.485 pesos para la compra y 1.535 pesos para la venta, en una rueda que arranca con poca volatilidad y con los operadores a la espera de que se reactive la demanda minorista después de varios días sin actividad. Del lado del circuito informal, el blue se mueve en la misma franja: 1.493,80 pesos para la compra y alrededor de 1.540 pesos para la venta, con apenas unos pesos de diferencia entre uno y otro canal.
Dólares financieros, la otra vía desde que se levantó el cepo
Para quien prefiere no pasar por el mercado paralelo, los dólares financieros siguen siendo una alternativa plenamente operativa en la mayoría de las entidades bancarias, sobre todo después de que se levantaran las restricciones cambiarias. El trámite es muy parecido en todas las casas: se ingresa al home banking, se busca la sección de compra y venta de divisas, se indica el monto en pesos que se quiere convertir y se confirma la operación, aunque cada banco define su propia ventana horaria para este tipo de movimientos, de modo que conviene chequearlo con la entidad antes de sentarse a hacer clic.
Esa cercanía entre el oficial y el blue, que es la primera señal que mira cualquier argentino cuando se sienta a tomar un café y revisar el celular, convive con un dato que llegó en las últimas horas y que terminó de configurar el ánimo de la semana: la inflación de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires marcó 1,8% en el mes, con un acumulado anual que ya alcanza 23,7% y una variación interanual de 32,9%, números que pesan en el bolsillo aunque el ritmo mensual se mantenga por debajo del 2%.
Los servicios, otra vez, el rubro que empuja la marca
Cuando uno mira el desagregado que difundió la Dirección de Estadística de la Ciudad, lo que aparece en primer lugar vuelve a ser lo de siempre: los servicios subieron 2% y se consolidaron como el principal motor del alza, seguidos por los bienes estacionales, que treparon 2,3%, mientras que el resto de las divisiones se movió en un escalón más abajo, lo que deja al consumidor porteño con la sensación de que cada vez que paga una factura de luz, gas o expensas siente el golpe antes de mirar el ticket del super.
A esta altura, lo que el Estado todavía no logró resolver es el problema de fondo que sobrevuela a cualquier análisis de la dinámica cambiaria y de los precios en Argentina, que es cómo hacer para que la diferencia entre el salario y los bienes y servicios que se miden en dólares vuelva a achicarse de manera sostenida, porque mientras ese desfasaje siga abierto cualquier lectura mensual de la inflación corre el riesgo de quedar como una postal amable de una película que, del surco a la góndola, sigue mostrando escenas muy difíciles para las familias de a pie.
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