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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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The Gentlemen regresa con un Eddie Horniman que ya no es el mismo: más oscuro, más ambicioso y con menos salidas

La segunda temporada de la serie de Guy Ritchie se corre del humor negro puro y propone una reflexión sobre el poder, la familia y el costo de cruzarse con el crimen organizado europeo

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 3 min de lectura
The Gentlemen regresa con un Eddie Horniman que ya no es el mismo: más oscuro, más ambicioso y con menos salidas

Hay una pregunta que sobrevuela toda la segunda temporada de The Gentlemen y que el propio relato parece no querer responder del todo: cuánto de uno mismo queda en pie cuando se decide cruzar el umbral del crimen organizado. La serie de Guy Ritchie vuelve a Netflix con ocho episodios que retoman al personaje de Eddie Horniman, el Duque de Halstead, en un punto muy distinto al que lo dejó la primera entrega. Ya no es el aristócrata que llegó casi por accidente al negocio del cannabis de la familia Glass. Ahora es un hombre con un plan, una ambición declarada y una cuenta pendiente con su propio padrino.

El arranque de esta temporada funciona como una retrospectiva incómoda. La cámara retrocede tres meses respecto de la escena que abre el primer episodio: Eddie, malherido, arrastrándose por un campo embarrado. A partir de ahí, el relato reconstruye el camino que lo llevó hasta ese pozo. Y lo que muestra es a alguien que dejó de pedir permiso para operar y empezó a mover piezas propias.

Del cannabis británico al crimen europeo

El motor de la temporada es claro: Eddie quiere expandir el imperio más allá del Reino Unido. Para eso necesita recuperar tierras alrededor de la finca familiar, legalizar parte del negocio y tejer acuerdos con actores del crimen internacional. La operación lo obliga a moverse entre la política, los tribunales y los márgenes de la ley con una soltura que, en los papeles, nunca le fue natural.

El obstáculo principal no es externo sino interno. Bobby Glass, el patriarca del clan, está más preocupado por su despertar espiritual que por adaptar el negocio a un escenario que cambió. Esa distancia entre lo que Eddie necesita y lo que Bobby está dispuesto a conceder es la grieta por donde se cuelan casi todas las decisiones de la temporada. La relación entre ambos deja de ser una alianza de hecho y empieza a parecerse a una pelea familiar por la herencia del poder.

  • Eddie Horniman (Theo James) ya no funciona como aristócrata accidental: opera con cálculo y asume costos.
  • Bobby Glass pierde el control real del negocio mientras busca un equilibrio espiritual que nadie le pidió.
  • Susie Glass queda atrapada entre la lealtad familiar y la propia ambición de expansión.
  • El mafioso italiano Marco Moretti, interpretado por Sergio Castellitto, incorpora una lógica mafiosa clásica al relato.
  • Cico Maldini, a cargo de Michele Morrone, suma un factor de imprevisibilidad que cambia las reglas del juego.
“Es el mismo mundo de la primera temporada, pero los personajes ya no se ríen de lo que hacen. Se ríen menos y miran más hacia atrás, como midiendo cuánto les costó llegar hasta acá.”Rosa Quintero

El gran acierto de Ritchie en esta entrega es sostener su marca de fábrica —espectáculo visual, violencia estilizada, humor negro, diálogos con ritmo— al servicio de una pregunta más pesada: qué le hace el poder a alguien que no estaba preparado para ejercerlo. Theo James compone ese tránsito con una sobriedad que el personaje ganó en silencio. Eddie empieza a entender que sus buenos modales pueden leerse como debilidad y que acumular poder implica, sobre todo, dejar de permitir que otros decidan por uno.

El arco recuerda al de ciertos personajes clásicos del género que empiezan como observadores y terminan como piezas centrales de la máquina. La diferencia es que acá no hay nostalgia: el relato registra la transformación sin celebrarla, y deja al espectador con la sensación incómoda de estar mirando un descenso que ya no tiene freno. La pregunta que cierra la temporada es la misma que abre esta nota: hasta dónde puede llegar Eddie Horniman antes de que el costo de ese camino resulte irreversible. La serie, por ahora, no la responde. Solo la sostiene en el aire.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

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