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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Mirtha vuelve a su casa: la señora de los almuerzos ya descansa rodeada de los suyos

Después de casi tres semanas en el Mater Dei y de una larga lucha contra un cuadro respiratorio, la conductora recibió el alta este martes a las 17 y seguirá recuperándose en su domicilio, con Juana Viale todavía al frente de las mesas.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Mirtha vuelve a su casa: la señora de los almuerzos ya descansa rodeada de los suyos

Les voy a ser honesta: cuando vi la foto de Mirtha Legrand saliendo del Sanatorio Mater Dei este martes a las 17, en silla de ruedas y con una sonrisa que le iluminaba la cara entera, sentí un alivio que no me esperaba. Son esas noticias que uno recibe con un suspiro largo, de esos que vienen del fondo del pecho. La chica de los domingos, como le dicen con cariño, ya está en su casa. Y eso, a sus 99 años, no es un dato menor: es casi un pequeño milagro de la medicina y del carácter de una mujer que lleva más de seis décadas sentada en la cabecera de su propia mesa.

Mirtha había quedado internada el jueves 18 de septiembre, después de una descompensación respiratoria que se sumó a una bronquitis que venía arrastrando desde principios de mes. El director médico del sanatorio, Enrique Echagüe, fue el encargado de ir contando, parte por parte, cómo evolucionaba. El 25 de septiembre dijo que la conductora venía aumentando su actividad física; el 30 confirmó una mejoría de la neumopatía. Cada parte, en casa, se esperaba con la misma ansiedad con la que se espera un gol en una final.

Una internación con doble capítulo

Lo que muchos no recuerdan es que esta fue la segunda vez que Mirtha pasaba por el sanatorio en poco más de un mes. A principios de septiembre había tenido un cuadro gripal que derivó en una bronquitis bastante complicada. Le dieron el alta el domingo 13 y siguió recuperándose en su casa, pero el cuerpo le jugó una mala pasada y el 18 volvió a internarse. Esta segunda etapa fue más larga e incluyó controles clínicos, seguimiento nutricional y, sobre todo, mucho trabajo con kinesiología para volver a ponerla de pie. El 2 de octubre, el parte todavía no se animaba a ponerle fecha de salida, aunque ya estaba en una habitación común y de buen ánimo.

“Está bien, mejorando momento a momento, día a día. Me hace llegar comentarios después de cada programa, así que está al tanto de todo.”Juana Viale, durante su programa del 3 de octubre

Esos comentarios que Mirtha le hacía llegar a Juana después de cada emisión son los que más cuentan de cómo es esta mujer. Porque incluso desde una cama de sanatorio, con oxígeno y con 99 años encima, ella seguía mirando su programa. Decía lo que le gustaba, lo que no, a quién había visto flojo, a quién le había sobrado un chiste. La verdad es que uno se imagina la escena y no puede evitar sonreírse: la jefa, aún convaleciente, manejando el cotarro a la distancia.

Juana, al frente de todo

Mientras Mirtha pelea su pelea en el Mater Dei, su nieta Juana Viale se puso el piloto automático y se hizo cargo de las dos mesas emblemáticas: La noche de Mirtha, los sábados, y el almuerzo del domingo. Lo hizo con la solvencia que le conocemos, pero también con un plus de sensibilidad, porque no es lo mismo conducir un programa propio que sentarse en la silla de tu abuela sabiendo que ella te está mirando desde una habitación de sanatorio. Juana lo asumió con naturalidad y con el mejor de los orgullos. La última emisión que Mirtha condujo fue la del 29 de agosto, y desde entonces su ausencia se sintió en cada apertura, en cada brindis, en cada cierre.

  • El 3 de septiembre, Mirtha arrancó con un cuadro gripal que se complicó con una bronquitis.
  • El domingo 13 de septiembre recibió la primera alta y volvió a su casa.
  • El jueves 18 de septiembre tuvo una descompensación respiratoria y volvió a internarse en el Mater Dei.
  • El 25 de septiembre, el parte médico confirmó que venía aumentando su actividad física.
  • El 30 de septiembre se informó una mejoría clara de la neumopatía.
  • El 2 de octubre, el sanatorio dijo que no había fecha de alta pero que seguía en habitación común.
  • Este martes, alrededor de las 17, Mirtha dejó el sanatorio en silla de ruedas y regresó a su casa para seguir con la recuperación.

Ahora Mirtha empieza una nueva etapa de la recuperación, esta vez entre sus cosas, en su casa, con la gente que quiere. Y uno, como espectador de toda la vida, no puede menos que desearle que estos días en casa le sienten tan bien como se le nota en esa sonrisa de la foto. Le mando un abrazo enorme, como si la conociera de toda la vida, que en el fondo es lo que termina pasando con esta mujer: uno siente que la conoce de toda la vida. Ojalá pronto la volvamos a ver sentada en su cabecera, con su copa, con su mirada pícara, recibiendo a la política y al espectáculo con la elegancia de siempre. Mientras tanto, a descansar, Mirtha. La mesa va a estar esperándola.

MO
Micaela OyolaCultura y espectáculos

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