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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mark Hyman y la conversación pendiente con el sistema inmunológico: qué hacer (y qué no) cuando aparece un resfrío

El médico de familia repasó con la productora Emma Krebs los hábitos que, según su mirada, sostienen la respuesta inmune día a día: sueño regular, comida de verdad, movimiento y manejo del estrés. También aclaró hasta dónde llega la evidencia sobre la vitamina D frente al COVID-19.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Mark Hyman y la conversación pendiente con el sistema inmunológico: qué hacer (y qué no) cuando aparece un resfrío

Vuelvo de la farmacia con un paquete de pañuelos descartables y la certeza de que, cada vez que aparece un resfrío, se abre el mismo debate de siempre: ¿me aguanto la rutina o freno? Mark Hyman, médico de familia y fundador de The UltraWellness Center, se tomó un rato para poner orden en esa discusión. Lo hizo en una charla con la productora Emma Krebs, y la transcripción llegó hasta acá con una recomendación que, en el fondo, es de sentido común: no es lo mismo un síntoma leve que una gripe entera.

La diferencia parece menor y no lo es. Hyman planteó que, ante un cuadro leve, lo razonable es bajar la intensidad del entrenamiento y reemplazarlo por una caminata o una rutina suave. Pero cuando se trata de una gripe o de un malestar importante, el consejo es directo: descansar y evitar el esfuerzo. Es el tipo de distinción que uno agradece leer en letra chica, porque a veces la cabeza pide seguir y el cuerpo ya avisó.

La vigilancia interna: qué hace el sistema inmunológico y qué lo desgasta

Antes de entrar en los hábitos, Hyman describió la tarea de base de ese sistema: vigilar virus, bacterias y otras amenazas que aparecen en la vida cotidiana. Según contó, hay cuatro factores que lo pueden resentir: el descanso insuficiente, el estrés acumulado, el sedentarismo y los problemas intestinales. Lo enumeró casi como una lista de pendientes para la semana.

Su propuesta para sostener esa vigilancia no se apoya en un único recurso. Reúne varias decisiones diarias que, en conjunto, terminan formando una especie de escudo casero. Las repasamos.

  • Acostarse y levantarse en horarios regulares, como una pequeña arquitectura del día.
  • Hacer ejercicio, adaptado al estado de cada mañana.
  • Dedicar un rato al manejo del estrés, con prácticas como meditación, yoga o ejercicios de respiración.
  • Cocinar en casa y privilegiar ingredientes frescos, con verduras de distintos colores en el plato.
  • Sumar alimentos fermentados y fibra prebiótica, que Hyman describió como comida para los microorganismos intestinales.
  • Bajar el consumo de dulces y productos procesados, que en exceso conspiran contra el resto de la dieta.

Vitamina D: medir antes de suplementar

Hay un punto donde la conversación se vuelve más técnica y conviene pisar con cuidado: la vitamina D. Hyman insistió en algo que los médicos de cabecera repetimos hasta el cansancio: hay que conocer los niveles antes de decidir cuánto tomar, porque las cantidades necesarias varían de una persona a otra. No es lo mismo un adulto mayor que pasa poco al aire libre que un chico que juega toda la tarde en la plaza.

El trabajo que se mencionó en la charla se publicó en 2022 y usó registros de Clalit Health Services, una prestadora de salud de Israel. Encontró que las personas con valores por debajo de 30 nanomoles por litro tenían mayor probabilidad de cursar un cuadro grave de COVID-19. Pero, como tantas veces en medicina, hace falta leer la letra chica: el estudio halló una asociación, no demostró que el déficit fuera la causa, y tampoco evaluó si los suplementos alcanzaban para prevenir internaciones o muertes. Hyman, fiel a su estilo, lo aclaró sin vueltas.

Sobre el final de la entrevista, el médico también enumeró suplementos y preparaciones que usa personalmente, y dejó una advertencia útil: no todo lo que a uno le sirve está listo para recomendarse de manera general. Esa línea, en criollo, separa la experiencia propia de la indicación médica, y vale la pena tenerla presente antes de copiar lo que hace un especialista en su casa.

Me voy de la redacción con la ventana abierta de par en par y un termómetro de un lado. Carlos, el vecino del tercero, me cruza en el ascensor y me suelta, con ese tono que solo se gana en años de espera compartida: «Mientras me acuerdo, me cuido; cuando me olvido, me engripo». Tiene razón, y el médico de la entrevista, en el fondo, también.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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