La crecida del Paraná sacude a la ganadería y empuja los precios de la carne hacia arriba
La evacuación de entre 20.000 y 25.000 cabezas en Corrientes ya se siente en el Mercado de Cañuelas, donde la hacienda subió hasta cuatro puntos. En paralelo, el USDA proyecta una caída cercana a dos millones de toneladas en la producción mundial de carne vacuna para 2026, un cuadro que anticipa mayor presión sobre los consumidores.

Amaneció otra vez con cielo cargado y el Paraná creciendo sin pausa sobre las islas bajas del norte correntino, y lo que para el calendario es apenas una jornada más se transformó, en la tranquera de muchos establecimientos, en una cuenta regresiva contra el agua. La crecida del río ya anegó campos, cortó caminos y obligó a los productores a evacuar de urgencia entre 20.000 y 25.000 cabezas, una cifra que mezcla vacas, toros y búfalos y que, traducida en kilos de carne que no llegarán al circuito comercial, empieza a explicar por qué la hacienda subió en Cañuelas y por qué el mostrador de la carnicería, más temprano que tarde, va a sentir el sacudón.
Del surco a la góndola: cómo se vacía un campo inundado
Lo que se vive en Corrientes no es una abstracción estadística sino una operación de emergencia que se repite arreo tras arreo. Las vacas adultas pueden cruzar a nado tramos cortos del río o de las lagunas desbordadas, pero los terneros recién nacidos no resisten la travesía y tienen que ser embarcados en barcazas, un trabajo lento, costoso y con riesgo cierto de pérdidas. La logística se completa con la búsqueda desesperada de campos altos donde reubicar la hacienda, un recurso cada vez más escaso en una provincia donde el agua subió por encima de cualquier marca conocida.
“Conseguir campo donde meter la hacienda es una odisea, y si esto se extiende vamos a tener problemas serios para conseguir forraje y mantener la gordura de los animales.”Fabián Gotardo, presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista
La advertencia la dejó Fabián Gotardo, presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista, una de las localidades donde la creciente amenaza incluso con alcanzar la planta urbana en los próximos días, según las proyecciones oficiales. En el sur correntino y en el tramo chaqueño del Paraná el panorama se repite con variaciones, pero con el mismo denominador: productores que pasan de pensar en kilos de carne a pensar en cómo salvarle la vida al rodeo.
El mercado replica la oferta caída
Lo que en el campo es barro, trance y coraje en el Mercado de Cañuelas se traduce en números concretos y poco margen para el optimismo. Con menos animales ingresando, los valores de la hacienda subieron entre dos y cuatro puntos respecto del promedio de la semana anterior: los novillos ganaron tres puntos, los novillitos dos y las vacas cuatro, mientras que las vaquillonas se mantuvieron estables. Los propios productores, con la lógica que impone la emergencia, tendieron a vender el ganado listo para faena y a retener el resto, una decisión que achica todavía más la oferta inmediata y le pone un piso alto a los precios.
- Novillos: suba de tres puntos.
- Novillitos: suba de dos puntos.
- Vacas: suba de cuatro puntos, la mayor de la jornada.
- Vaquillonas: sin variaciones, se mantienen estables.
El mundo come menos carne y la Argentina no zafa
En paralelo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó su informe semestral sobre mercados cárnicos globales y pintó un horizonte ajustado para los próximos dos años. Para 2026 proyecta que la producción mundial de carne vacuna caiga cerca de dos millones de toneladas y se ubique en torno a 60,2 millones, con un retroceso del consumo superior a 1,7 millones de toneladas frente al máximo de 60,4 millones registrado en 2025. Para 2027 la oferta mundial se estabilizaría alrededor de los 60 millones de toneladas.
Dentro de ese mapa, la Argentina aparece del lado de los que crecen: el USDA le asigna 90.000 toneladas adicionales, en una lista que comparte con India y Uruguay. Del otro lado, Australia, la Unión Europea, Brasil y Estados Unidos aportarían las mayores caídas, con Brasil concentrando la mayor parte del ajuste global por su peso como principal exportador del mundo, un dato que obliga a mirar con atención qué harán los principales compradores de nuestro maíz y de nuestra hacienda en los próximos meses.
La combinación, a esta altura del partido, es incómoda para el bolsillo del consumidor: menos animales en Corrientes por la fuerza del Paraná, menos oferta en Cañuelas, un mundo que producirá menos carne y que, por lo tanto, competirá con mayor intensidad por lo poco que quede disponible. A eso se suma un dato que sigue sin resolverse desde hace años y que esta nota no puede eludir: las obras de infraestructura hídrica, de canalización y de defensa contra crecidas prometidas una y otra vez para el corredor del Paraná siguen inconclusas, sin un cronograma cierto ni financiamiento definido, mientras el agua, una vez más, marca el pulso de la producción y de los precios.
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