La canasta básica del jubilado se estiró a 2,09 millones de pesos y más que cuadruplica el haber mínimo con bono
Un relevamiento de la Defensoría de Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología relevó que los medicamentos, la salud, los alimentos y la vivienda concentran cerca de dos tercios del presupuesto que necesita una persona mayor para vivir un mes en las principales ciudades del país.

La canasta básica estimada para un adulto mayor alcanzó los 2.090.646 pesos en octubre, según la medición conjunta de la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, mientras que la jubilación mínima con bono extraordinario quedó fijada en 505.748 pesos: la diferencia entre ambos montos muestra que el ingreso mínimo cubre menos de una cuarta parte del presupuesto calculado para los gastos habituales de una persona mayor.
El relevamiento, que tomó como referencia las pautas de la canasta familiar del INDEC y contempló el peso particular de los distintos gastos en esta población, arrojó un aumento interanual del 38 por ciento: en octubre del año pasado la misma canasta se ubicaba en 1.514.074 pesos, de modo que en doce meses el costo de vida estimado para los jubilados se incrementó muy por encima de la evolución del haber mínimo, que también tuvo actualizaciones pero a un ritmo claramente menor.
518.708 pesos en medicamentos y salud: el rubro que ya supera el haber mínimo
El primer componente de la estimación corresponde a medicamentos y atención de la salud, con un costo mensual de 518.708 pesos. Ese monto, considerado de manera aislada, ya resulta superior a los 505.748 pesos que percibirá un jubilado con la mínima en octubre, aun cuando se incorpore el bono extraordinario, lo que vuelve a poner en evidencia la distancia entre los ingresos del sistema previsional y los consumos que la vejez demanda con mayor frecuencia.
Para construir ese apartado, el informe incorpora distintos medicamentos y los descuentos disponibles en farmacias según la obra social del beneficiario, un detalle que suele modificar de manera significativa el gasto de bolsillo de los adultos mayores y que torna más realista la comparación con la jubilación que efectivamente se cobra.
Alimentos y vivienda, los otros dos componentes centrales del presupuesto
Al gasto en salud se suman 457.742 pesos en alimentos y 364.969 pesos en vivienda. Entre los tres rubros suman 1.341.419 pesos, una cifra que representa cerca de dos tercios de los 2.090.646 pesos que alcanza la canasta completa, lo que confirma la fuerte concentración del presupuesto de las personas mayores en consumos considerados esenciales.
En el caso de la vivienda, la medición contempla situaciones diversas: adultos mayores que mantienen una propiedad propia, quienes alquilan y quienes residen en una pensión, de modo que el valor estimado intenta reflejar las distintas condiciones habitacionales que conviven en las ciudades relevadas.
- Jubilación mínima con bono: 505.748 pesos.
- Canasta total estimada para un adulto mayor: 2.090.646 pesos.
- Medicamentos y salud: 518.708 pesos.
- Alimentos: 457.742 pesos.
- Vivienda: 364.969 pesos.
- Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez: 375.023 pesos.
- Pensión Universal para el Adulto Mayor con bono: 418.598 pesos.
- Variación interanual de la canasta: 38 por ciento.
- Variación respecto de marzo: 14,58 por ciento.
Las Pensiones No Contributivas por Invalidez y Vejez se ubicaron en 375.023 pesos, mientras que la Pensión Universal para el Adulto Mayor alcanzó los 418.598 pesos con el refuerzo. Ninguno de los dos montos llega a cubrir los 518.708 pesos que el informe asigna únicamente al rubro medicamentos y salud, de manera que la diferencia con el costo total de la canasta resulta aún más pronunciada para quienes perciben esas prestaciones.
Qué le cambia al bolsillo de la familia
Para una persona mayor que perciba únicamente la jubilación mínima, el cuadro de octubre deja una cobertura efectiva inferior a una cuarta parte de la canasta relevada: con 505.748 pesos disponibles en el mes, el beneficiario dispone apenas de lo necesario para enfrentar el gasto en medicamentos y salud, mientras que alimentos y vivienda quedan inmediatamente por encima de cualquier posibilidad de ahorro. En la práctica, cubrir el presupuesto estimado de 2.090.646 pesos exige complementar el haber con ayuda familiar, ahorros acumulados o programas específicos, una situación que se repite con mayor rigidez aún entre quienes cobran las Pensiones No Contributivas y la Pensión Universal para el Adulto Mayor, dado que ambos montos también quedan por debajo del costo calculado sólo para medicamentos y atención médica. La brecha, además, se amplió respecto de un año atrás, cuando la misma canasta totalizaba 1.514.074 pesos: la suba del 38 por ciento en doce meses superó con holgura la evolución de los haberes, de modo que el esfuerzo financiero requerido a las familias riojanas para sostener a un adulto mayor se incrementó de manera considerable en términos reales.
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