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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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La brecha se borra y el productor mira el cielo antes que la pantalla del banco

El dólar oficial y el blue quedaron a cinco pesos de diferencia, la inflación porteña volvió a acelerarse en septiembre y, mientras el mercado cambiario muestra una calma relativa, en el surco se empieza a sentir el peso de octubre y la incertidumbre que el Estado todavía no resuelve.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 4 min de lectura
La brecha se borra y el productor mira el cielo antes que la pantalla del banco

Amaneció templado en el viñedo, con una brisa que todavía no terminó de definir si va a traer lluvia o un golpe de sol sobre los racimos que están cerrando la pinta, y esa es, como siempre en esta época del año, la primera lectura que hacemos antes de mirar el precio del dólar: si la planta va a entrar bien al período de envero con agua en el perfil del suelo, o si vamos a tener que empezar a pensar en cómo sostener el cultivo sin alivio del cielo.

Sucede que el parte cambiario de la semana, en el plano financiero, trajo una novedad que llamó la atención de quienes seguimos el pulso del peso día a día: el dólar oficial cerró el viernes en el Banco Nación a 1.485 pesos para la compra y 1.535 pesos para la venta, mientras que el dólar blue, ese que se negocia en las cuevas del microcentro y en los mostradores de las casas de cambio informales del conurbano, terminó a 1.493,80 y 1.540 pesos respectivamente, apenas cinco pesos por encima de la cotización oficial en su precio vendedor.

Una brecha que se achica hasta volverse casi simbólica

Digo casi simbólica porque la diferencia entre ambas cotizaciones quedó en torno a un tercio de punto porcentual: quienes compraron blue en lugar del oficial pagaron menos de medio punto más, algo impensable hace apenas unos meses, cuando el mercado paralelo corría a más de un 60% por encima del precio de referencia, y que muestra, como coinciden en señalar los analistas, una estabilización del mercado cambiario tras la eliminación de las restricciones para operar divisas.

  • Dólar oficial (Banco Nación): 1.485 pesos compra y 1.535 pesos venta.
  • Dólar blue: 1.493,80 pesos compra y 1.540 pesos venta, apenas cinco pesos arriba del oficial.
  • Dólar MEP y contado con liquidación: se ubicaron en una banda similar, accesibles desde el home banking de los bancos.
  • Inflación de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires: 1,8%, con servicios 2% y precios estacionales 2,3%.
  • Acumulado de nueve meses en la Capital: 23,7%, con una variación interanual del 32,9%.

Los dólares financieros, el MEP y el contado con liquidación, que se obtienen comprando y vendiendo bonos o acciones en la plaza bursátil, también se movieron en esa misma franja, y desde que los bancos habilitaron esa operatoria dentro del home banking el acceso se simplificó para cualquiera que tenga una cuenta sueldo: el trámite se hace en la sección de compraventa de divisas, se indica el monto en pesos y se confirma la operación según la cotización del momento, lo cual explica en parte por qué el blue perdió volumen y la brecha se fue licuando hasta quedar en estos valores mínimos.

Ahora bien, lo que para el ahorrista o para el importador es una buena noticia, porque puede comprar divisas sin pagar el sobrecosto de la informalidad, para el productor vitivinícola tiene una lectura ambivalente: por un lado, un dólar más alto en términos reales y más estable ayuda a planificar costos de insumos importados, de fertilizantes, de agroquímicos, de repuestos de maquinaria, y a pensar la exportación con un piso más firme; por el otro, la inflación porteña volvió a acelerarse en septiembre, después de un agosto que había mostrado cierto alivio, y ese 1,8% mensual en la Ciudad de Buenos Aires, con los servicios subiendo un 2% y los estacionales un 2,3%, se traduce rápido en el mostrador de la cooperativa y en el ticket del transporte del camión.

“Acá el tipo de cambio te acomoda un poco la cabeza para la cosecha, pero después vas al gomón, al taller, al lubricentro y todo te cobra al blue del día siguiente, que ya no es el blue de hace tres meses.”Esteban, productor de Agrelo

Es lo que me decía el otro día Esteban, un viñatero viejo de Agrelo, en el pedemonte mendocino, mientras revisábamos juntos una muestra de malbec que todavía no había terminado de definir su color definitivo: que la foto del dólar puede ser tranquila, pero del surco a la góndola lo que manda es la inflación de los costos, porque la luz, el gasoil, los envases de vidrio, las etiquetas, las cápsulas, el flete, todo va ajustando en pesos a un ritmo que el campo muchas veces no puede trasladary, sobre todo, hay un capítulo que el Estado todavía no resolvió y que pesa sobre la cadena: la eliminación o la reducción concreta de las retenciones a las exportaciones vitivinícolas, un reclamo que arrastramos desde hace varias campañas y que, mientras el dólar se estabiliza y la brecha se borra, se vuelve más visible todavía, porque sin esa herramienta de competitividad externa el esfuerzo del productor se queda a mitad de camino entre la parra y la botella que termina en el lineal del supermercado.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

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