El termómetro económico marca rojo: siete de cada diez argentinos ve un país que va para atrás y la vendimia lo siente en el surco
Una encuesta nacional de septiembre volvió a ponerle cifras al desaliento: el 71% califica la economía como mala, el mercado laboral cosecha la peor nota y la percepción de inflación trepó a su valor más alto desde abril. En las economías regionales, esos números se traducen en poda corta, inversión que se frena y familias que ajustan hasta el consumo de vino en la mesa.

El otoño llega a las fincas con tardes todavía templadas pero algo cambió en el aire: no es solo el clima, es la economía que se siente en cada decisión que un productor toma antes de que la vid termine de madurar. La encuesta Latam Pulse de septiembre, elaborada sobre 2.067 personas en todo el país, volvió a confirmar lo que en las zonas vitivinícolas se comenta entre cosecheros y bodegueros: la perception de la crisis se profundiza y nadie apuesta a que el tiempo vaya a mejorar en el corto plazo. Los datos, difundidos este mes, muestran que siete de cada diez argentinos consultados calificaron la situación económica del país como mala, una proporción que se repite, con matices, cuando el foco pasa al mercado laboral y, en menor medida, a la propia economía familiar.
Al evaluar la economía nacional, el 71% respondió que la situación es mala, el 21% la calificó como buena y el 9% como normal, lo que deja un saldo neto de 50 puntos porcentuales a favor de la mirada pesimista. La fotografía del mercado laboral es todavía más cruda: tres de cada cuatro encuestados lo definieron como malo, apenas el 13% lo vio como bueno y el 12% como normal, con una brecha de 62 puntos entre opiniones favorables y desfavorables. La economía del hogar, en tanto, también quedó en rojo: el 60% la consideró mala, el 20% normal y el 20% buena, con un saldo negativo de 40 puntos. Son números que, del surco a la góndola, terminan explicando por qué en muchas góndolas regionales cuesta cada vez más colocar un vino de gama media a un precio que el consumidor esté dispuesto a pagar.
Expectativas para los próximos seis meses: la mayoría ve un horizonte que se oscurece
Las expectativas para los próximos seis meses siguen la misma tendencia descendente. El 55% de los encuestados anticipa que la economía del país empeorará, el 31% prevé una mejora y el 14% no espera cambios significativos. Respecto del mercado de trabajo, el 57% proyecta un deterioro y el 31% una mejora. En cuanto a la economía familiar, el 48% cree que irá peor, el 32% que mejorará y el 20% que permanecerá igual. En otras palabras, casi la mitad de los hogares argentinos teme que su propia situación empeore en el semestre que viene, una proporción que en las economías regionales se traduce directamente en menor consumo de productos con valor agregado, incluida la botella de vino que solía acompañar la mesa de los domingos.
La percepción de inflación también creció de manera consistente. El índice Atlas-CPI de septiembre llegó a 30,6 puntos, frente a los 27,9 de agosto y los 23,7 de julio, el valor más alto desde abril. No se trata de una proyección del índice oficial sino de un indicador que refleja cómo sienten los encuestados la evolución de los precios en su vida cotidiana, es decir, lo que efectivamente pagaron en el súper, en la verdulería y, por qué no, en la vinoteca del barrio. Ese malestar se traduce en decisiones de consumo concretas: el 58,5% de los consultados afirmó que reducirá la compra de bienes duraderos en los próximos meses, una proporción que creció 11,3 puntos respecto de agosto, mientras que solo el 14,2% prevé incrementar ese tipo de adquisiciones.
- Situación del país: 71% mala, 21% buena, 9% normal (saldo -50).
- Mercado laboral: 75% malo, 13% bueno, 12% normal (saldo -62).
- Economía familiar: 60% mala, 20% normal, 20% buena (saldo -40).
- Expectativa país a 6 meses: 55% empeorará, 31% mejorará, 14% sin cambios.
- Expectativa mercado laboral a 6 meses: 57% empeorará, 31% mejorará.
- Expectativa economía familiar a 6 meses: 48% empeorará, 32% mejorará, 20% igual.
- Índice Atlas-CPI de inflación: 30,6 puntos en septiembre, el más alto desde abril.
- Compra de bienes duraderos: 58,5% la reducirá, 11,3 puntos más que en agosto.
- Principales problemas: corrupción 50,3%, desempleo 44%, altos precios e inflación 27,8%.
En la lista de problemas más mencionados, el desempleo quedó segundo con el 44%, detrás de la corrupción (50,3%), mientras que los altos precios y la inflación fueron señalados por el 27,8% de los participantes. Resulta elocuente que la inflación aparezca tercera cuando se pregunta por preocupaciones abiertas, y al mismo tiempo el indicador subjetivo de inflación percibida trepe a su peor marca en cinco meses: la gente no siempre la nombra primero, pero la siente en cada ticket de compra. En Cuyo y en el sur argentino, donde la vendimia ya muestra los primeros lotes en bodega y los productores calculan cuánto pueden invertir en insumos para la próxima campaña, estos números pesan como una helada tardía: la decisión de poda, de renovación de espalderos o de reemplazo de bombas de riego se posterga una temporada más, a la espera de que el escenario cambie.
“Cuando te preguntan qué vas a hacer el año que viene y la respuesta depende de cómo te vaya en la cosecha, mirás el bolsillo y mirás el país, y hoy los dos te dicen lo mismo: viene bravo.”Hugo, productor de Maipú
Esa sensación de “viene bravo” que resume cualquier encuesta se sostiene, además, en una asimetría llamativa: la visión sobre el país y sobre el empleo es bastante más dura que la mirada sobre la propia economía familiar, como si una parte importante de los encuestados todavía distinguiera entre la macro y la suya, aunque cada vez cueste más marcar esa diferencia en la práctica. El salto de casi diez puntos en apenas dos meses del índice de inflación percibida, sumado a que casi seis de cada diez consultados piensa recortar compras de bienes duraderos, dibuja un mapa donde la incertidumbre se instala de manera estructural y donde el sector vitivinícola, tan dependiente del ingreso disponible de las familias y de la confianza del consumidor, queda especialmente expuesto a esta segunda mitad del año.
Lo que el Estado todavía no resolvió, a juzgar por lo que responden los consultados, es la expectativa misma: el 55% no espera una mejora del país en los próximos seis meses y el 48% directamente teme un retroceso de su propia economía hogareña. Mientras esa fotografía se sostenga, el camino del vino, del surco a la góndola, seguirá haciéndose cuesta arriba, con productores que ajustan inversiones, consumidores que estiran el ticket y un Gobierno que aún no logra torcer, en la percepción cotidiana, un año que se cierra con gusto a poco.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Aumentó la nafta y el gasoil: así quedaron los precios en Neuquén y Río Negro este viernes


