Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Latido Riojano

Latido Riojano

El temor a quedar sin empleo paraliza al mercado laboral argentino y lo convierte en el más cauteloso de la región

Un relevamiento entre 4.600 personas de cinco países muestra que ocho de cada diez trabajadores en la Argentina reconocen miedo a perder su puesto, una cifra que supera a la del resto de los países consultados y que reconfigura la relación entre empleado y empleador.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 4 min de lectura
El temor a quedar sin empleo paraliza al mercado laboral argentino y lo convierte en el más cauteloso de la región

Amaneció gris en la mayoría de las zonas productivas del país, con bancos de niebla que se disiparon recién cerca del mediodía y una humedad que dejó los suelos anegados en varias localidades del centro y la Mesopotamia. Para los productores agropecuarios que conozco, esas jornadas en las que la neblina se pega al rastrojo suelen ser una pausa forzada en la que, mientras la máquina espera, se repasan los números y se habla de lo que viene. En las oficinas donde se diseñan estrategias de recursos humanos pasa algo parecido: cuando el clima afuera amenaza, adentro se busca refugio, y eso mismo está ocurriendo hoy con el mercado laboral argentino, que se ha vuelto el más cauteloso de toda la región según un estudio reciente que comparó la situación de cinco países.

El dato central no deja lugar a interpretaciones tibias: el ochenta por ciento de los trabajadores argentinos consultados manifiesta preocupación por quedarse sin empleo. Esa proporción, la más alta entre los cinco países que formaron parte del relevamiento, expresa un estado de ánimo colectivo que ya tiene consecuencias concretas sobre la dinámica de las empresas y sobre la forma en que se negocia un aumento, una mejora de condiciones o un cambio de puesto.

Estabilidad primero, crecimiento después

Cuando se les preguntó qué atributo valoran más en su trabajo actual, el cincuenta y cuatro por ciento de los encuestados respondió que la estabilidad. Ese porcentaje duplica al que otorga esa prioridad al clima laboral, que se ubica en el veinticinco por ciento, y quintuplica al que privilegia las posibilidades de crecimiento, que apenas suma el once por ciento. La jerarquía, como se ve, está invertida respecto de lo que suele repetirse en los manuales de management: primero la certeza de seguir cobrando el sueldo a fin de mes, y mucho más atrás, el deseo de progresar.

En la literatura laboral anglosajona este comportamiento se conoce como job hugging, una expresión que describe con bastante justeza a quienes se aferran a su puesto actual para no exponerse a los riesgos que trae consigo un cambio. El fenómeno no es nuevo, pero la contundencia con la que se manifiesta en la Argentina de 2025 no tiene precedentes recientes y se sostiene sobre dos ejes que el propio estudio identifica con claridad: la incertidumbre económica de fondo y el avance de la inteligencia artificial, que ya eliminó varias posiciones de entrada al mercado y dejó a quienes aspiran a su primer empleo formal sin la puerta que solían encontrar abierta.

Miedos concretos, parálisis visible

  • El treinta y cinco por ciento de los encuestados admite que le da miedo buscar otro trabajo.
  • Entre quienes sienten ese temor, el veintisiete por ciento teme ingresar a una empresa y encontrarse poco después con recortes o despidos.
  • El veinte por ciento no confía en hallar ofertas estables dentro de su sector.
  • El diecinueve por ciento menciona la inestabilidad global como freno a cualquier movimiento.
  • El setenta y nueve por ciento piensa en cambiar de trabajo, pero el cincuenta y siete por ciento se limita a mirar ofertas sin postularse.
  • El setenta y cinco por ciento siente que su carrera está estancada, el porcentaje más alto entre los cinco países relevados.
“El comportamiento de la fuerza laboral se vuelve más conservador y las decisiones de cambio laboral se toman con mucha mayor cautela o directamente se posponen. Incluso quienes están abiertos a nuevas oportunidades mantienen la estabilidad como condición prioritaria al evaluar una oferta.”Germán Ruiz, director de Operational Talent Solutions de Randstad Argentina
“Conviven expectativas catastróficas que a veces no se condicen tanto con la realidad, pero que generan un efecto del job hugging. La inteligencia artificial eliminó posiciones de entrada al mercado y la falta de capacitación interna para reconvertir perfiles profundiza el temor, por lo que algunos trabajadores terminan aceptando condiciones económicas o laborales que no consideran adecuadas.”Patricio Navarro Pizzurno, consultor de recursos humanos

Lo que se observa, entonces, es un mercado donde la oferta y la demanda de empleo dejaron de comportarse como tales. Del lado de quienes tienen un puesto, la lógica ya no pasa por mejorar su situación mediante un salto profesional, sino por conservarla a cualquier costo. Del lado de quienes reclutan, la cautela de los candidatos les permite presionar a la baja sobre los salarios y sobre las condiciones de ingreso, en un circuito que se retroalimenta y que termina perjudicando a los dos extremos de la cadena, desde el surco a la góndola, si se me permite la expresión que suelo usar cuando el paralelismo entre el trabajo rural y el trabajo urbano aparece con tanta nitidez como en este caso.

Lo que el Estado todavía no resolvió

El cuadro descripto no es, como podría pensarse a primera vista, una simple elección individual de los trabajadores. Es el resultado de una combinación entre la macroeconomía, la irrupción tecnológica y, sobre todo, la ausencia de políticas activas que mitiguen el riesgo de perder el empleo. La pregunta que queda flotando, y que el Estado aún no ha contestado de manera convincente, es qué instrumentos concretos piensa ofrecer a los argentinos para que puedan volver a moverse sin sentir que están firmando su propia sentencia de despido. Mientras esa respuesta no llegue, la parálisis seguirá siendo, para muchos, la única estrategia posible.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo