El centenario de Mirtha Legrand ya tiene escenario tentativo: Córdoba propuso el Kempes para el cumpleaños del siglo
El gobernador Martín Llaryora lanzó la idea al aire, en plena mesaza de Canal 13; Juana Viale recogió el guante y la conductora, de 99 años, se repone en su domicilio tras dieciocho días de internación por una neumopatía.

Les cuento una novela que todavía no tiene capítulo final, pero que empieza a tomar temperatura de fiesta grande. Mirtha Legrand cumple cien años el 23 de febrero y, mientras la diva termina de recuperar fuerzas en la tranquilidad de su casa después del alta médica del 6 de octubre, en televisión ya se está cocinando un homenaje a la altura del personaje: el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, propuso descerrajar el estadio Mario Alberto Kempes para celebrar el centenario de la conductora más icónica de la Argentina.
Una propuesta lanzada al voleo, en vivo y entre sonrisas
La escena ocurrió en la mesa del programa que conduce su nieta Juana Viale mientras la señora Legrand se repone, con esa prudencia que sólo se permite quien ya lo hizo todo en la pantalla y puede tomarse su tiempo. Fue en ese contexto, con Viale al frente de la cámara y Llaryora como invitado, cuando el gobernador deslizó la idea casi como si nada: "Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes". Y remató con una frase que desnuda la trastienda de cualquier festejo de esta magnitud: "Uno busca inversiones; está todo el año".
“Bueno, los 100 años los hacemos en el Kempes”Martín Llaryora, gobernador de Córdoba
Lo dijo con el tono distendido de quien tira un anzuelo para ver quién muerde, pero el nombre del estadio no es cualquier nombre. El Mario Alberto Kempes, en la ciudad de Córdoba, es uno de los recintos más grandes del país, con capacidad para más de cincuenta mil espectadores, y ha sido escenario de recitales, finales internacionales y actos políticos. Que se mencione como posible sede del cumpleaños del siglo no es un dato menor: es una declaración de intenciones sobre el tamaño del homenaje que la figura de Legrand amerita, y que probablemente exceda cualquier marco televisivo.
La salud de la conductora: del sanatorio a la casa, con prudencia
Y acá conviene pisar sobre huevos, porque el cumpleaños viene precedido por un año que le sacudió el calendario médico a la diva. En abril había transitado un cuadro gripal con bronquitis que la apartó de su agenda por varios días, y en septiembre la situación se complicó: permaneció internada durante dieciocho días en el Sanatorio Mater Dei por una neumopatía, con un alta transitoria a mediados de ese mes antes de reingresar al centro médico. Recién el 6 de octubre la familia pudo respirar: el alta definitiva llegó y, desde entonces, Mirtha se recupera en su domicilio. "Ella está cada día mejor, cada día más ella, con su temperamento hermoso que tiene", resumió Juana Viale al confirmar la evolución, y esa frase, que parece de cocina, en realidad es el parte médico más elocuente que pueda firmarse en la Argentina.
Yo lo miro de afuera y no puedo evitar pensar que la cifra tiene algo de prodigio. Cien años no se festejan: se conmemoran, se celebran, se atraviesan. Y cuando se trata de Mirtha Legrand, la mujer que durante más de seis décadas fue la cara de la pantalla chica los domingos a la noche, cualquier homenaje que no sea a la altura de su leyenda quedará chico. Por eso la idea del Kempes, lanzada así, al paso, casi como un chimento de mesa de café, tiene la audacia de quien entiende que a esta altura del partido las velas se apagan en un escenario de primera línea o no se apagan. Que la provincia mediterránea se ofrezca como anfitriona tiene su lógica: Legrand ha tenido con Córdoba una afinidad afectuosa y pública, y la evocación de Juana Viale sobre lo que su abuela decía del territorio no es un dato decorativo, es una llave.
Pero, miren, no todo lo que brilla es logística. Una fiesta en el Kempes requiere infraestructura, patrocinadores, producción, seguridad, transmisiones, y sobre todo el visto bueno de la agasajada y su familia. Hoy a la mañana la idea es apenas un comentario de TV con proyección de estadio: todavía no hay producción confirmada, ni fecha de preventa, ni corte de teloneros. Falta el fósforo que encienda la mecha, y ese fósforo, en cualquier festejo del siglo que se precie, suele venir de la mano del Estado. Y acá aparece el otro costado de la nota, el que siempre queda picando: ¿qué hará el gobierno nacional con un evento de esta magnitud? ¿Aportará recursos, declarará interés cultural, se sumará al escenario? Porque Córdoba puso la cancha; falta ver quién pone las luces, los artistas y la red de contención que un cumpleaños de cien años necesita para no quedar en un proyecto de paper. Lo que el Estado todavía no resolvió, una vez más, es cómo acompañar los hitos culturales que la sociedad ya reconoce por su cuenta. Mientras tanto, del living de Mirtha al césped del Kempes, la cuenta regresiva sigue corriendo y el 23 de febrero se acerca con la solemnidad de los números redondos.
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