Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Latido Riojano

Latido Riojano

El backstage donde nació el apellido Suar: Toto Kirzner cuenta la historia que su padre le llevaba guardada

Todo empezó con un cantante lírico que los locutores no podían nombrar. Toto Kirzner recuerda el ensayo familiar del que salió Leo Suar y explica por qué él eligió seguir siendo Kirzner, pese a la tentación de colgarse el nombre artístico del viejo.

MO
Micaela OyolaCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El backstage donde nació el apellido Suar: Toto Kirzner cuenta la historia que su padre le llevaba guardada

El backstage de esta nota huele a café de madrugada y a esa mezcla rara de que queda después de una función. Toto Kirzner se sienta todavía con el calor del escenario encima y empieza a contar una historia que, dice, su padre le repitió mil veces pero que nunca había salido en una entrevista tan completa. La historia del apellido que hoy todos reconocen y que, en realidad, nació de un tropiezo de la lengua.

Un nombre imposible para la radio

La escena es de hace décadas, en un estudio radial de Buenos Aires. El protagonista no es Adrián Suar todavía, sino su abuelo, el cantante lírico Leibele Schwartz, un judío con voz de primera que había cruzado el océano y se la pasaba entre Estados Unidos e Argentina, grabando discos y cantando con orquestas pesadas como la Sinfónica de Filadelfia, la de Israel o la Nacional Argentina. Cada vez que pisaba una radio, los locutores se trababan. No les cabía en la boca aquella combinación de letras. Entonces, improvisaban.

“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner

Lo que había empezado como un atajo fonético para zafar de la pronunciación se fue puliendo con el uso. Primero fue Suárez, después se le cayó la zeta y quedó Suar, más corto, más limpio, más fácil de decir y de recordar. Un accidente del lenguaje convertido, con el tiempo, en identidad.

El padre toma el apodo y lo hace propio

Leibele Schwartz nunca terminó de acostumbrarse del todo, pero su hijo, el que después sería uno de los productores más importantes de la televisión argentina, vio el potencial de aquella versión abreviada. Le causó gracia y decidió quedarse con ella, no como un parche provisorio sino como nombre artístico con todas las letras.

“Le causó gracia y lo tomó. Dijo: 'Bueno, es más sencillo'.”Toto Kirzner

Por qué Toto no quiso ser Toto Suar

Cuando Toto arrancó en la tele y en el teatro, la lógica familiar empujaba a repetir el truco. Su propio padre se lo planteó, aunque con una advertencia que ya anticipaba que la cosa no cerraba del todo.

“Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal'.”Toto Kirzner

Toto lo pensó, lo charitó con sus afectos y resolvió rápido. No había drama ni rencor en la decisión, sí una defensa de lo propio que sonó casi a declaración de principios.

“No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?”Toto Kirzner

La frase la dice con una sonrisa cómplice, como quien repite algo que ya se dijo mil veces en casa. La decisión quedó firme: Kirzner en el documento y Kirzner en los carteles, en los créditos de la tele y en las boleterías del teatro. Su padre lo acompañó sin chistar, porque la historia de los nombres, en esa familia, siempre se tomó con humor.

La genealogía de un árbol con varias ramas artísticas

  • Leibele Schwartz fue cantante lírico, grabó más de treinta álbumes y cantó con formaciones como la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina. También se desempeñó como actor y jazan.
  • Falleció el 11 de julio de 1992, a los 59 años.
  • Su esposa, la actriz Lilian Keller, murió el 30 de septiembre de 2020, a los 74 años, tras un accidente cerebrovascular.
  • Su hijo adoptó el apellido artístico Leo Suar y construyó con él una carrera como figura central de la televisión argentina.
  • Su nieto, Toto Kirzner, eligió mantener el apellido real y hoy transita sus propios pasos por la actuación, con Kirzner como bandera.

Esa cadena de nombres abreviados, adaptados, heredados o descartados dibuja un mapa de cómo funciona el oficio en este país: a veces uno se llama como le cantan en una radio, a veces como figura en el documento, a veces como le pinta elegir. Toto Kirzner lo sabe bien y lo cuenta con la tranquilidad del que ya pasó por ese casting interno y eligió su propio nombre. La próxima fecha en su agenda, claro, lleva impreso el apellido que su padre le dejó en el DNI y que él decidió hacer propio. Una forma de honrar la historia sin repetirla palabra por palabra.

MO
Micaela OyolaCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo