Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Latido Riojano

Latido Riojano

Portada — Vida —

Cuando la falta de aire no es solo cuestión de la edad: las dos demoras que preocupan a los especialistas

Neumonólogos y reumatólogos coinciden en que la fibrosis pulmonar puede pasar inadvertida durante meses e incluso años, sobre todo cuando no hay tos ni sensación de ahogo. Qué mirar, cuándo correr al médico y por qué algunas enfermedades autoinmunes atacan al pulmón sin dar aviso.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Cuando la falta de aire no es solo cuestión de la edad: las dos demoras que preocupan a los especialistas

Acá, en la sala de espera del consultorio, uno escucha muchas veces la misma frase: "Será la edad, doctor". Y uno, que ya vio de todo, sabe que esa frase a veces tapa un problema serio. Esta semana me crucé con Roberto, un vecino de Boedo que tiene 63 años y me dijo al pasar que dejó de subir las escaleras del edificio hace unos meses porque se quedaba sin aire. "Pensé que era normal", me contó mientras acomodaba un bolsa con las compras. Normal, nada: eso es exactamente lo que los especialistas están empezando a discutir con más fuerza, porque detrás de una falta de aire que aparece de a poco puede esconderse una fibrosis pulmonar, una enfermedad que deja cicatrices en los pulmones y que, según advierten los médicos, puede tardar hasta dos años en ser diagnosticada.

La fibrosis pulmonar no es un cuadro que avisa con sirena. Va ganando terreno en silencio. Produce cicatrices permanentes en el tejido pulmonar y dificulta el paso del oxígeno a la sangre. Puede aparecer asociada a enfermedades autoinmunes, a la inhalación de ciertas partículas o al uso de determinados medicamentos, y cuando no se encuentra una causa clara se la llama idiopática. Distinguir el origen no es un dato menor: de eso depende el tratamiento y la frecuencia con la que habrá que controlarse.

Qué señales hay que mirar y cuándo no esperar

  • Falta de aire que aparece con esfuerzos mínimos o que empeora en pocos días: consulta de urgencia, sin demoras.
  • Dificultad para respirar en actividades que antes se toleraban sin problema: evaluación médica a la brevedad.
  • Tos seca que se mantiene en el tiempo aunque no haya fiebre ni resfrío: motivo suficiente para pedir un turno.
  • Pérdida de capacidad para hacer esfuerzos que se atribuye a la edad: no normalizar, consultar aunque los años pasen los 60.
  • Enfermedades autoinmunes ya diagnosticadas, como esclerosis sistémica o armitis reumatoidea: controlar el pulmón aunque no falte el aire ni aparezca la tos.

Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas y especialista en enfermedades pulmonares intersticiales, lo dijo con una claridad que vale la pena repetir: la edad no vuelve normal la falta de aire. Aunque estas enfermedades son más frecuentes después de los sesenta, achacarlo al calendario puede costar caro. El profesional revisa los antecedentes, las posibles exposiciones laborales o ambientales y los estudios respiratorios. La tomografía de alta resolución es la herramienta que permite ver el daño en el tejido. Y hay un detalle clínico que sorprende: cuando el médico apoya el estetoscopio, puede escuchar un ruido parecido al sonido del velcro que se despega, un indicio que solo el oído entrenado sabe interpretar.

El caso silencioso de las enfermedades autoinmunes

Acá aparece el dato que más me golpeó mientras leía el material. Fabiana Montoya, jefa de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, contó que en una cohorte argentina en la que participó, el 35 por ciento de los pacientes con enfermedad pulmonar intersticial asociada a autoinmunidad no tenía síntomas respiratorios. O sea: no les faltaba el aire, no tosían. Y dentro de ese grupo, el 40 por ciento ya tenía una afectación extensa en la tomografía. La lógica es simple y a la vez inquietante: si uno espera a sentir algo para consultar, puede llegar tarde.

Por eso en reumatología se aplican criterios diferentes. Quienes tienen esclerosis sistémica deben ser evaluados desde el diagnóstico, sin esperar manifestaciones respiratorias. En armitis reumatoidea, la búsqueda se concentra en los pacientes con factores de riesgo. La recomendación es clara: los controles no dependen solo de sentir tos o falta de aire. Hay que hacerlo igual.

“La edad no vuelve normal la falta de aire. Si alguien deja de hacer lo que hacía, hay que buscar la causa.”Juan Ignacio Enghelmayer, neumonólogo del Hospital de Clínicas

Me fui del tema pensando en Roberto, en sus escaleras, en la bolsa de compras que subió con la ayuda del ascensor. A veces la nota médica más útil es la que nos convence de no barrer debajo de la alfombra lo que el cuerpo viene diciendo hace rato. La fibrosis pulmonar se demora, sí, pero esa demora se acorta el día que uno decide ir a preguntar antes de que el aire empiece a faltar de verdad.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo