Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Latido Riojano

Latido Riojano

Portada — Vida —

Cinco llaves cotidianas para desarmar el cansancio y volver a encontrar el ritmo propio

Una coach especializada en gestión del estrés y dos organismos internacionales coinciden en que la saturación se combate con paradas pequeñas, preguntas honestas y metas observables. La salida no pasa por una reforma total de la agenda sino por reaprender a detenerse.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 2 min de lectura
Cinco llaves cotidianas para desarmar el cansancio y volver a encontrar el ritmo propio

La escena se repite más de lo que uno quisiera admitir. La mañana empieza con la pantalla encendida, la lista de pendientes se estira sin orden y, antes del mediodía, ya sentimos que el día se nos fue de las manos. No siempre es exceso de tareas: muchas veces lo que falta son paradas con intención. Acá, en medio de la vorágine, la coach especializada en gestión del estrés Marta Cereceda propone cinco hábitos que funcionan como pequeñas llaves para salir del piloto automático sin exigir una reorganización total de la rutina. Lo que sigue es, a la vez, un mapa y una invitación a mirarnos con un poco más de benevolencia.

Mirarse antes de tachar pendientes

El primer hábito consiste en robarle unos minutos al inicio o al cierre de la jornada para observar el propio estado. No se trata de repasar la lista de tareas, sino de responder preguntas simples: cómo estoy, qué necesito en este momento, qué cosas siguen teniendo sentido. Según Cereceda, esa pausa devuelve perspectiva cuando el trabajo se realiza por inercia. Es un acto casi íntimo: sentarse un instante y, en lugar de correr, escucharse.

Cuando el bloqueo se instala: alejarse, respirar, volver

El segundo hábito es el más elemental y, sin embargo, el que más cuesta. Ante el bloqueo, la recomendación es alejarse brevemente de la pantalla, respirar o cambiar de espacio antes de retomar. Reducir la cantidad de decisiones inmediatas evita que la planificación se vuelva una fuente más de presión. La Organización Internacional del Trabajo coincide: los descansos deben ajustarse en tiempo y frecuencia a la carga de cada actividad, porque no es lo mismo cortar entre una reunión y otra que después de tres horas de concentración profunda.

  • Observar el propio estado al empezar o terminar la jornada, sin repasar pendientes.
  • Alejarse brevemente de la pantalla y respirar antes de retomar una tarea bloqueada.
  • Identificar qué hay detrás del impulso de seguir: miedo a no llegar, a perder el control o a decepcionar.
  • Reemplazar objetivos vagos por acciones concretas y medibles en la semana.
  • Reconocer que parar también es un asunto de las organizaciones, no solo de la voluntad individual.
EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo