Casi mil empresas cerraron en julio y el stock de firmas activas cayó a su mínimo desde fines de 2023
El registro de compañías con al menos un empleado formal acumula 32.290 bajas en menos de tres años y completó 18 meses consecutivos en retroceso, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.

En julio de 2026 había 480.067 empresas registradas con al menos un empleado formal en todo el país, una caída de 948 firmas respecto del mes anterior y el nivel más bajo desde noviembre de 2023, cuando el registro contabilizaba 512.357 unidades productivas, de acuerdo con cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
La serie acumula, de esa manera, 18 meses consecutivos con saldo negativo: la última vez que el total creció fue en enero de 2025, cuando se incorporaron 1.194 firmas. Desde el pico de enero de 2024, cuando se llegó a 514.204 empresas activas, se perdieron 34.137 compañías, un promedio de 1.138 cierres netos por mes.
32.290 firmas menos en menos de tres años
En términos porcentuales, la diferencia entre los 512.357 registros de noviembre de 2023 y los 480.067 de julio de 2026 equivale a una baja acumulada del 6,3%. La variación mensual de julio fue la más pequeña del año, pero no alcanzó para interrumpir la tendencia: desde febrero de 2025 ningún mes cerró con saldo positivo.
Comercio, industria y agro, los más golpeados
- La información disponible hasta junio, último mes con apertura sectorial, muestra que comercio, industria y agro concentraron la mayor parte de los cierres.
- Entre esas tres actividades se acumularon 15.353 bajas en el primer semestre.
- La dinámica de arrastre entre firmas proveedores agrava el cuadro, según los especialistas.
Para la Confederación, el escenario reaviva el debate sobre la sustentabilidad del tejido pyme y la necesidad de políticas de defensa de la producción local frente a la competencia externa y la retracción del consumo. La magnitud del retroceso, comparable con crisis previas del sector, obliga a poner en primer plano la discusión sobre los mecanismos de protección industrial y la recuperación del poder adquisitivo de los salarios.
“Las empresas bajan su producción hasta cerrar porque no tienen demanda”Hernán Bergstein, economista especializado en pymes y docente de la Universidad Nacional de Lanús
El economista agregó que cuando una empresa vende menos, traslada esa situación a sus proveedores, que a su vez pierden facturación y pueden terminar cerrando, un efecto de arrastre que afecta a pequeñas y medianas firmas de distintos sectores y a sus empleados. Entre los factores que, según su análisis, explican los cierres mencionó el ingreso de importaciones a bajo costo, que genera presión sobre las industrias de menor tamaño; la caída del poder de compra de los salarios en términos reales, que redujo el consumo; y la menor demanda del Estado como contratante de bienes y servicios.
Para el bolsillo de las familias riojanas, la traducción es directa: menos empresas operando significa menos puestos de trabajo, menor recaudación provincial y menos oferta de productos locales en las góndolas, lo que tiende a sostener los precios en niveles altos en un contexto de salarios que, según los propios especialistas, ya perdieron contra la inflación.
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