"Yo no soy la enfermedad": Denisse González relata su pelea contra una púrpura que le bajó las plaquetas a mil
La exparticipante de Gran Hermano contó que pasó por cuatro tratamientos tras dos internaciones, que llegó a temer por un sangrado cotidiano y que todavía espera los análisis para saber si el cuadro se. Un especialista aclaró cómo se llama hoy la patología que le diagnosticaron.

Tengo que decir, antes de meterme en esta historia, que el termómetro social en la Argentina de estos días suele moverse al ritmo de lo que pasa en la televisión y en las redes, y pocas veces una enfermedad autoinmune termina en el centro de la conversación pública. Por eso, cuando una figura conocida como Denisse González se sienta frente a una cámara y describe con nombre y apellido lo que le pasó en el cuerpo, algo se corre de lugar: lo médico deja de ser ajeno y se vuelve conversación de WhatsApp, de cocina, de oficina. Y a mí, como periodista del campo y la vitivinicultura, me toca cruzar esa frontera para contarles qué dijo, qué le dijeron los médicos y por qué importa, más allá del reality que la hizo conocida.
González aseguró que se encuentra estable y bajo seguimiento médico después de haber sido internada en dos oportunidades por una marcada baja de plaquetas. La joven explicó que atravesó cuatro tratamientos distintos y que el más reciente parecía estar dando resultado, aunque la confirmación definitiva llegará con los próximos análisis de laboratorio. La forma en que lo contó dejó en claro que la palabra "estable" no significa "resuelta": en su caso, estable es seguir contando plaquetas, seguir cuidándose y seguir esperando.
De un chequeo de rutina a una internación
El episodio que la llevó por primera vez a una cama de hospital empezó, según su propio relato, con una consulta que no anticipaba ese desenlace. "Fui a hacerme un chequeo de rutina y terminé internada", contó. En el momento más crítico, las plaquetas le habían bajado a mil, un valor que los hematólogos describen como de riesgo y que obliga a tomar recaudos concretos para evitar hemorragias. Entre las restricciones que mencionó, hubo una que golpea fuerte por lo cotidiana: no podía cepillarse los dientes.
“Yo sé que tengo una enfermedad, pero yo no soy la enfermedad.”Denisse González
Una enfermedad con nombre nuevo
Durante la entrevista, González identificó su diagnóstico como púrpura trombocitopénica idiopática y aclaró que en su caso no se había determinado qué había desencadenado el cuadro. En el mismo programa, el médico Guillermo Capuya aclaró que la denominación actualmente utilizada por la comunidad médica es púrpura trombocitopénica inmune. Ese cambio no es caprichoso: la palabra "inmune" apunta a que el propio sistema de defensas del cuerpo destruye las plaquetas, mientras que "idiopática" significa, literalmente, "no sabemos por qué".
- Plaquetas: fragmentos de la sangre que participan de la coagulación. Cuando bajan mucho, aparecen sangrados espontáneos.
- Púrpura: manchas en la piel causadas por pequeños sangrados debajo de la superficie.
- Trombocitopenia: cualquier caída en el número de plaquetas, venga de donde venga.
- Idiopática: término médico para "sin causa identificada".
- Inmune: hoy se prefiere esta palabra porque se sabe que el sistema del propio cuerpo ataca las plaquetas.
A un mes de la última internación, la mejoría que describió González convivía con el impacto emocional de lo atravesado. Reconoció que los primeros días posteriores al alta sintió miedo y que todavía le costaba verse atravesando ese proceso, algo que muchos pacientes repiten cuando salen del hospital: la cabeza tarda más en recuperarse que el cuerpo. Sobre la exposición pública, explicó que no quería desaparecer de las redes durante un mes sin dar explicaciones, y que esa decisión terminó teniendo un costado inesperado: otras personas con la misma patología se contactaron con ella para contarle sus experiencias.
En ese recorrido, González destacó el acompañamiento de su pareja, Bautista Mascia, y lo Translator: lo que más ayuda durante una internación, según lo que ella misma vivió, no siempre es el remedio ni el estudio: es la visita, la charla, la presencia. A partir de esa experiencia, señaló el valor de las visitas y de las conversaciones para quienes permanecen en un hospital. Sobre el futuro más concreto, admitió que todavía no sabe si necesitará medicación de forma permanente: por ahora, sigue con los controles y espera conocer la respuesta al tratamiento más reciente.
Lo que el sistema todavía no resuelve
Quiero cerrar esta nota, como me enseñó el oficio del surco a la góndola, mirando lo que falta. La historia de Denisse González muestra, una vez más, dos cosas que en la Argentina se repiten con obstinación: por un lado, lo decisivo que resulta un chequeo de rutina para detectar a tiempo un cuadro que puede ser grave; por el otro, lo poco accesible que sigue siendo para buena parte de la población llegar a tiempo a un hematólogo, hacerse un seguimiento de plaquetas con la frecuencia que hace falta y sostener un tratamiento prolongado sin que el bolsillo se caiga a pedazos. La joven puede hoy contar su historia porque tuvo con qué atenderla. Miles de compatriotas con el mismo diagnóstico no siempre corren con la misma suerte. Esa deuda, hasta ahora, no la pagó nadie.
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