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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Una tarde a la francesa: Emmanuel Carrère llenó Buenos Aires con sus palabras y sus silencios

El escritor parisino presentó Koljós en el FILBA, fue ovacionado en la Facultad de Derecho y pasó por Eterna Cadencia. Casi mil personas lo escucharon hablar de escritura, de familia y de lo monstruoso que también nos pertenece.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Una tarde a la francesa: Emmanuel Carrère llenó Buenos Aires con sus palabras y sus silencios

Le voy a contar una imagen que me quedó grabada de este viernes pasado, acá en Buenos Aires, en uno de esos escenarios que uno sabe de memoria pero que cada tanto lo sorprenden: el enorme auditorio de la Facultad de Derecho de la UBA, colmado hasta el último asiento, con gente parada contra las paredes y una fila que daba vuelta por la calle. Casi mil personas, calculan los organizadores, llegaron apenas pasada la una de la tarde para asegurarse un lugar. El motivo no era un show ni un partido: era un escritor francés de sesenta y ocho años, Emmanuel Carrère, que venía a presentar Koljós, su libro más reciente, editado por Anagrama en estas pampas.

El autor de El adversario, El Reino y Yoga está en una etapa particular. Sus padres murieron en 2023, con pocos meses de diferencia, y ese duelo se transformó en el motor de un libro que cierra por ahora un arco personal. Koljós recorre la infancia del propio Carrère y la vida de su madre y de su padre, dos figuras que pesaron mucho en su literatura. Por eso la visita era un pequeño evento en sí misma: no se trataba solo de divulgar un título nuevo, sino de acompañar al autor en la presentación pública de algo muy íntimo.

La entrevista con Leila Guerriero

La charla central la condujo Leila Guerriero, una de las periodistas de largo aliento más respetadas del Río de la Plata, y la sala la recibió con la misma calidez con la que después iba a recibir a Carrère. El parisino subió al escenario con una camisa a cuadros arremangada, una remera negra debajo y zapatillas, y el aplauso fue de esos que se parecen a la ovación de un recital de rock. Mi vecina Daniela, que había madrugado para llegar temprano y estaba en la tercera fila, me dijo después, todavía con los ojos brillantes: fue como ver a alguien que uno lee en silencio salir de la página y sentarse al lado.

Carrère habló de sus métodos y de sus obsesiones, y también de sus momentos de duda. Sobre El adversario, el libro que cuenta el caso de Jean-Claude Romand, aquel hombre que mató a su esposa y a sus hijos para sostener una mentira construida durante décadas, el francés reconoció que durante dos años había abandonado el proyecto, bloqueado por el horror del asunto, hasta que entendió algo que repitió esa tarde: una historia así de monstruosa en un punto tiene que ver con casi todos nosotros. Es una frase que a mí, lo confieso, me dio vueltas un rato largo en la cabeza.

“En la escritura siempre hay que ir adonde uno no quiere ir.”Emmanuel Carrère
  • Sus primeras ficciones, escritas en lo que él describió como un trance alucinatorio
  • Un bloqueo creativo posterior, del que salió con la biografía de Philip K. Dick
  • El cambio de registro con De vidas ajenas y El Reino
  • El giro más íntimo con Yoga y V13
  • Koljós, el libro que cierra por ahora ese recorrido y que indaga en su propia familia

La mañana en Eterna Cadencia

Antes de la entrevista en la Facultad de Derecho, Carrère se había pasado por el bar de la librería Eterna Cadencia, en el barrio de Palermo, para una conferencia de prensa más chica, con periodistas y café de por medio. Ahí el tono fue otro: frases breves, semblante afable, respuestas medidas. Sobre la irrupción de la inteligencia artificial en el oficio de escribir, se permitió un destello de humor ácido y dijo que tiene la suerte de ser demasiado viejo para que sea su problema. Lo dijo sonriendo y los que estábamos ahí nos reímos con él, medio por el chiste, medio por la envidia.

El FILBA, que organizó la visita, supo mover a una franja de lectores que no le tiene miedo a hacer cola ni a mover la agenda. Autoras como Carrère en Buenos Aires siempre convocan, pero esta vez la convocatoria fue notable: la gente siguió cada aparición del autor durante toda su estadía en la ciudad, con devoción de quienes sienten que al escritor que admiran lo conocen, sin haberlo cruzado nunca. Para quien no pudo estar, los libros de Carrère están disponibles en librerías de todo el país, en las ediciones de Anagrama, que es la puerta de entrada habitual para los lectores de acá.

Me fui caminando por la avenida, ya de noche, pensando en algo que él dijo y que no quiero olvidar: que en la escritura hay que ir adonde uno no quiere ir. Lo decía un hombre que acaba de escribir sobre sus padres muertos, y se notaba que lo decía en serio, no como un eslogan. A veces, en medio del ruido de la ciudad, una frase así te empuja un par de metros más adentro de uno mismo. Eso, me parece, también es lo que vino a buscar la gente a la Facultad de Derecho.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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