Una semana gris se instala en Neuquén y el domingo llega con todo
La capital neuquina acumula días de cielo cubierto, temperaturas templadas y un viento que va subiendo de a poco. El fin de semana se viene pasado por agua y con tormenta eléctrica, así que más vale tener el paraguas a mano.

Le cuento, porque uno lo vive acá nomás, en cualquier esquina de Neuquén, que esta semana el cielo decidió no regalar mucho sol. El miércoles arrancó con esa sensación de día que no termina de arrancar: cielo mayormente tapado, una máxima que apenas araña los 20 grados y un viento del sudeste que sopla moderado, a unos 14 kilómetros por hora, como pidiendo permiso. Cuando cae la tarde-noche el termómetro se desploma a 8 grados y el viento rota al este, con ráfagas que pueden llegar a 23, suficientes para que uno se acuerde de la bufanda que tenía guardada desde el otoño pasado.
De jueves a viernes: la estabilidad se va despediendo
El jueves insiste con la misma idea: 20 grados de tope, cielo totalmente nublado y un este que se hace sentir cada vez con más ganas. Las ráfagas ya empiezan a picar fuerte, sobre todo de madrugada, cuando pueden trepar hasta los 33 kilómetros por hora. El viernes, en cambio, el termómetro afloja un grado y se queda en 18, mientras el viento se acomoda del noreste a 25 kilómetros por hora durante el día y se descontrola hacia la noche: 43 kilómetros por hora de ráfaga bajo un cielo que ya no disimula, cubierto de punta a punta.
“Yo el sábado a la mañana pensaba ir a pintar la cerca del fondo, pero escuché el pronóstico y me quedé mirando la pila de ropa para planchar. Cuando el viento empieza a hacer ese ruido en el alambre del tendedero, uno ya sabe que conviene quedarse en casa.”Ricardo, vecino del oeste de la ciudad
El sábado aparece la primera señal concreta de que algo cambió. Las lluvias se hacen presentes, débiles y dispersas, con una máxima que sube apenas hasta los 22 grados y un viento del noreste que sigue enloqueciendo, con ráfagas de 40 kilómetros por hora. Cuando cae la noche el panorama no mejora: cielo inestable y a medias nublado, una mínima fresca de 7 grados y ráfagas que se estiran hasta los 46. Vamos, un día para mirar por la ventana y agradecer tener el techo firme.
Domingo: el día que hay que tener el piloto automático
- Tormentas eléctricas durante el día, con actividad que puede sorprender en cualquier momento.
- Lluvias y chaparrones que se sostienen a lo largo de la jornada, con 23 grados de máxima.
- Vientos del noreste a unos 27 kilómetros por hora, con ráfagas que tocan los 48 por la noche.
- Precipitaciones que continúan después del atardecer, localmente fuertes, y una mínima que baja a 8 grados.
Para el que tenga planes al aire libre, las mejores ventanas siguen siendo las mañanas del miércoles y el jueves, antes de que el viento se saque el cinturón y empiece a pegar más serio. El fin de semana, en cambio, conviene tener un plan b bajo techo: una película, un buen mate, la lectura pendiente. Al final, uno se acostumbra a estos grises neuquinos, pero cuando llega el domingo con tormenta eléctrica y ráfagas que casi se llevan el tendedero, hasta el más curtido se queda mirando el radar desde la cocina.
¿Ya moviste tus planes del fin de semana por lo que se viene, o sos de los que salen igual y se bancan lo que sea? Porque acá, en Neuquén, el que avisa no traiciona, y este finde el cielo viene con aviso de tormenta.
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