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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una feria con 170 puestos llega y dos nueces a cada mamá de Neuquén

El Parque Jaime de Nevares abre este viernes y sábado, de 16 a 23, con artesanías, gastronomía, música en vivo y propuestas para toda la familia en el Mes de la Madre.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Una feria con 170 puestos llega y dos nueces a cada mamá de Neuquén

Acá, a pocas cuadras del río, el Parque Jaime de Nevares se va a transformar otra vez en el corazón de la ciudad durante este fin de semana. Es que desde este viernes y hasta el sábado, en el horario que va de las 16 a las 23, el espacio verde de siempre va a recibir una edición especial de la feria, organizada para celebrar el Mes de la Madre, con entrada libre y gratuita para que nadie se quede afuera de la celebración. La propuesta, que crece año tras año, reúne a más de 170 emprendedores neuquinos en un mismo lugar, con una variedad tan amplia de rubros que uno puede ir a comprar un regalo, a comer algo rico, a escuchar música o simplemente a pasar la tarde al aire libre, todo en el mismo paseo.

De todo, pero especialmente para regalarle a mamá

Lo que más me llamó la atención al recorrer los datos que me pasaron desde la organización es que los puestos no son una feria más, sino que esta vez vienen con una motivación extra: regalar. La jefa de Gabinete municipal, María Pasqualini, contó que los emprendedores prepararon sus producciones pensando justamente en opciones de regalo para la fecha, y eso se nota cuando uno empieza a mirar la lista de rubros que se van a montar bajo los árboles del parque.

  • Decoración para el hogar
  • Indumentaria y diseño de autor
  • Cosmética natural
  • Marroquinería
  • Plantas y vivero
  • Accesorios y bijouterie
  • Chocolatería artesanal
  • Artesanías y encuadernación
  • Objetos en madera y macramé
  • Creación textil y vitrofusión

Como le decía hoy a Marcela, una vecina del barrio que confundo siempre con la dueña del kiosco de la otra cuadra, mientras tomábamos mate en la vereda: si uno quiere llegar a la casa con algo que no parezca comprado a último momento en la estación de servicio, acá tiene opciones de sobra. Y a precios accesibles, que es algo que siempre se agradece en una fecha donde la tarjeta suele llorar.

Para comer, tomar y quedarse hasta la cena

El polo gastronómico llega de la mano de Confluencia de Sabores, que va a instalar 20 carros de comida y puestos de bebidas con una oferta que promete cubrir toda la tarde y la noche: jugos naturales, licuados, cervezas artesanales y destilados regionales para los que gustan de probar algo de la zona. Y para los que prefieran quedarse a cenar, la organización montó un espacio de fuegos con carnes a las brasas, que es justo lo que uno quiere cuando empieza a caer el sol y la panza pide algo contundente.

La recomendación que me hicieron los que ya fueron a estas ediciones anteriores es llegar con reposera, ubicarse cerca del escenario y quedarse hasta que se acaben las brasas. Tiene sentido: con shows en vivo, magia, bandas en un escenario 360°, juegos inflables para los más chicos y una Estación del Bienestar que va a montar la Subsecretaría de Bienestar Ciudadano con actividades de cuidado de la salud, el parque se convierte en un patio gigante donde cada uno arma su propio recorrido. Y para los que necesiten información sobre alimentación sin TACC, la Sala de Elaboración Municipal va a tener un stand con asesoramiento personalizado para personas celíacas y para cualquiera que quiera sacarse dudas sobre ese tipo de comidas.

“La idea es que las familias puedan venir, recorrer los stands, quedarse a comer y disfrutar de una tarde distinta en el parque, todo en un mismo lugar.”María Pasqualini, jefa de Gabinete municipal

Me quedo dando vueltas por el barrio pensando cómo, año tras año, Neuquén sigue encontrando la manera de convertir un parque en una plaza de pueblo durante un fin de semana. Las hojas de los árboles del Jaime de Nevares todavía están verdes, pero el aire ya empieza a pedir un campero liviano, y uno imagina las reposeras desplegadas, el olor a carne asada trepándose entre las jacarandaes y a algún chico corriendo con un globo en la mano mientras una banda toca algo de folklore en el escenario del medio. Esa es la postal que me llevo conmigo cuando pienso en lo que va a pasar acá este finde: una ciudad que se regala a sí misma un rato de calma, de encuentro, de esos que uno recuerda después, ya en casa, cuando la mamá abre el regalo y se le escapa una sonrisa.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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