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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Un millón de robots, un millón de dudas: Amazon y la fábrica donde las máquinas se lastiman más que la gente

La empresa más robotizada del planeta ya supera el millón de unidades automatizadas en sus depósitos y, según sus propios registros, esos mismos centros sufren más accidentes que los que todavía no tienen robots. La promesa de un trabajo más seguro choca contra los números.

FM
Federico MazaTecnología · · 3 min de lectura
Un millón de robots, un millón de dudas: Amazon y la fábrica donde las máquinas se lastiman más que la gente

El otro día se me rompió la cafetera y tardé cuarenta minutos en entender por qué. Cuarenta minutos, una persona adulta, contra un aparatito que cabe en la mesada. Imagínense lo que debe ser coordinar un millón de esos aparatositos moviéndose en un galpón del tamaño de una cancha de fútbol. Eso, literalmente, es lo que hace Amazon todos los días.

La empresa de Jeff Bezos confirmó que ya opera más de un millón de robots en sus centros de distribución de todo el mundo, una cifra que no tiene comparación con ninguna otra compañía del planeta. Para dimensionar: equivale a toda la población de la Ciudad de Buenos Aires trabajando en estanterías, solo que sin cobrar sueldo, sin sindicalizarse y sin pedir vacaciones.

Cómo se llegó a este punto

La historia arranca en 2012, cuando Amazon compró Kiva Systems, una fábrica de robots con ruedas que llevan estanterías enteras hasta el operario en vez de obligarlo a caminar pasillos de tres kilómetros. De ahí nació Amazon Robotics y una camada de modelos que ya parecen delicias de un restaurant francés: Hércules y Titán mueven estructuras del tamaño de un piano de cola; Proteo fue el primero en andar entre personas gracias a sus sensores.

Para que esa flota no termine chocando como en el súper un sábado a la tarde, la empresa creó DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial que funciona como un Waze interno: coordina los desplazamientos y, según la propia compañía, recortó un 10% el tiempo de traslado de la flota.

La nueva camada: brazos con ojos y hasta con tacto

  • Robin: un brazo con ocho ventosas que separa paquetes de pilas mezcladas, como si desarmara un rompecabezas con los ojos vendados.
  • Cardinal: otro brazo que acomoda bultos de hasta 22 kilos dentro de carritos sin quejarse de la hernia.
  • Sparrow: un robot que reconoce cientos de millones de productos distintos para reponer cajones sin equivocarse de caja.
  • Vulcan: el último grito. Es el primer brazo de Amazon con sensores de fuerza, algo así como manos con tacto. Ya trabaja en plantas de Spokane, Estados Unidos, y Hamburgo, Alemania, y tiene expansión prevista para 2027.

Mientras tanto, Amazon no deja de sumar carne y hueso: sostiene más de 1,5 millones de empleados a tiempo completo y parcial, y construye nuevas fábricas en Austin, Texas, y Greenwood, Indiana. La directora financiera adjunta anticipó que el parque de robots se va a más que duplicar durante este año.

El dato que incomoda

Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, repite en cada presentación que la idea es que las máquinas se queden con las tareas más riesgosas. Bonito. Pero los propios números de la empresa cuentan otra cosa: los depósitos con robots registran una tasa de accidentes 28% mayor que los que todavía no los incorporaron. Una investigación de 18 meses del Senado norteamericano, cerrada en diciembre de 2024, agregó que los centros de Amazon tuvieron 30% más accidentes que el promedio de la industria en 2023.

“El discurso oficial dice que la robotización libera al empleado de cargar peso. Los registros internos dicen que, cuanto más robot hay, más accidentes ocurren. Las dos cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo, y conviene mirar la segunda.”Federico Maza

No se trata de satanizar a los robots, ojo. La tecnología resuelve problemas reales y los brazos con inteligencia artificial ya detectan objetos que un humano cansado no vería ni con tres cafés encima. Pero cuando una empresa automatiza al ritmo que automatiza Amazon, multiplicar la flota sin repensar la disposición del galpán, los tiempos de descanso y la capacitación termina trayendo más golpes, no menos.

Si sos gerente de operaciones o dueño de un centro de distribución, el consejo es simple y aplica también en la cocina de tu casa: antes de meter el electrodoméstico nuevo, fijate si tenés enchufe, espacio y un manual leído. Comprar robots sin invertir en rediseño de planta, formación y mantenimiento es comprar: luce bien en la foto, pero a la semana nadie la usa. Y acá lo que está en juego no es un espresso, es la espalda de la gente.

FM
Federico MazaTecnología

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