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Martes, 20 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Tom el Lagarto, el personaje que Disney despreció y terminó salvándole la campaña a Pixar

Un clip animado en los créditos finales de otra película se transformó en el fenómeno viral del año. La historia de un gag que nadie quería usar y que terminó siendo la mejor publicidad para una película original.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Tom el Lagarto, el personaje que Disney despreció y terminó salvándole la campaña a Pixar

Arrancó la proyección de Elio en una sala cualquiera y, mientras la mayoría ya se levantaba para estirar las piernas o pelearse con el estacionamiento, un tipo se quedó clavado en la butaca hasta el último segundo de los créditos. Lo que vio ahí, un lagarto aplastando una y otra vez un botón mientras una voz robótica repite LAGARTO LAGARTO LAGARTO como si no existiera otra palabra en el idioma, lo agarró tan desprevenido que sacó el teléfono y lo grabó de pantalla, con la calidad justa y el sonido ambiente de la sala todavía prendido. Esa grabación casera, subida a YouTube sin mayores pretensiones, terminó siendo la campaña de marketing más efectiva que Pixar tuvo en años para Hoppers, su película original de 2026.

Un personaje que nadie quería mostrar

Tom el Lagarto es, en la historia de la película, un secundario del bosque que aparece apenas unos minutos en pantalla. Desde Disney lo veían como un recurso simpático pero menor, imposible de sostener una promoción. Cuando el equipo de Pixar propuso usar el gag para la presentación oficial en la convención D23, la propuesta fue rechazada de plano. Lo contó el director Daniel Chong en la View Conference, con una sinceridad que asombra: No les culpo, porque si estás tratando de vender esta película... Quiero decir, yo no querría usar un lagarto para promocionarlo. No salen castores en esto, y Tom realmente no sale demasiado en esta película.

Eran tiempos en los que el estudio venía empujando fuerte las secuelas y las franquicias ya conocidas, y una película original como Hoppers necesitaba toda la ayuda posible. La productora Nicole Paradis Grindle miró el material y vio algo distinto. Organizó entonces un trabajo paralelo, ocupando los huecos libres entre las tareas principales, para que los animadores pudieran terminar el clip sin descuidar el resto de la producción. La decisión fue casi clandestina: meter el gag al final de los créditos de Elio, donde la mayoría de la gente ya se había ido.

Cuando internet hace el trabajo

No hizo falta demasiado más. Un espectador lo grabó, lo subió a la red y la cadena de reposts hizo el resto. El clip empezó a aparecer en todas partes, siempre con el mismo ritmo machacón, y se transformó en un fenómeno que la propia Grindle todavía no termina de explicar: Crear un meme no es algo que se pueda planificar, reconoció, aunque enseguida aclaró que el fenómeno abrió los ojos al departamento de marketing de Disney y Pixar a nuevas posibilidades de cómo crear una consciencia de marca para películas originales.

El fenómeno, paso a paso

En cuestión de semanas, el material se multiplicó en formatos impensados para un fragmento tan chico. Hubo remixes con música electrónica, versiones dobladas a varios idiomas, cosplay casero en convenciones de animé y hasta algún que otro tatuaje del personaje en brazos y pantorrillas de fans que decidieron llevar la broma a la piel. La cuenta oficial de Pixar tardó poco en reaccionar y empezó a subir el clip en canales propios, ya con edición y subtítulos, cuando el material llevaba meses circulando en cuentas anónimas.

La pregunta que Pixar no sabe responder

Hoppers terminó su carrera como uno de los pocos casos recientes de película original del estudio con visibilidad masiva, sin apoyarse en personajes previos ni en el arrastre de una saga. Eso abrió un debate interno que todavía no se cerró. ¿Es posible repetir la fórmula o fue Tom el Lagarto un accidente afortunado, una de esas jugadas que salen bien una vez y no se pueden replicar a pedido? Por ahora, en los pasillos del estudio, conviven las dos lecturas: la del equipo creativo, que celebra la sorpresa, y la del área comercial, que toma nota mientras mira de reojo los próximos estrenos.

La próxima parada de Tom en pantalla todavía no está confirmada. Lo que ya quedó claro es que el lagarto más obsesivo del cine animado va a seguir machacando su botón en la cabeza de miles de fans, mucho después de que los créditos de Elio terminen de pasar.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos

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