Tirante, el que se animó a sacarle un set a Djokovic y terminó top 50
El argentino de 24 años venció al serbio en Cincinnati, metió el salto de ranking más grande de su carrera y se metió de lleno en la pelea por el US Open. Una charla a corazón abierto sobre los nervios, la raqueta nueva y el trabajo con psicólogos que cambiaron su cabeza.

Yo estaba siguiendo el partido por el celular, en una escalera, cuando vi que Tirante se llevaba el segundo set. Lo vimos todos: a partir de ahí el argentino dejó de mirar el nombre del rival y empezó a jugar su tenis. Ese game largo, de casi 18 minutos, fue la bisagra. Y a partir de ahí, la historia fue otra.
El quiebre llegó en el segundo set
Thiago entró nervioso al court central de Cincinnati. Enfrente tenía a Novak Djokovic, al público mayoritariamente del lado del serbio y en juego un Masters 1000. El primer set se le escapó sin encontrar su juego. Pero en el segundo, después de un game interminable, se soltó. Empezó a disociar el peso del apellido que tenía del otro lado de la red y volvió a ser el Tirante de siempre.
“Acá está todo empatado, vamos a un tercer set, a ver quién maneja mejor los momentos importantes.”Thiago Tirante
El tercero fue, según su propio análisis, el mejor set que jugó en todo el encuentro. La confianza creció game a game hasta que llegó el punto final. La marca del lunes siguiente: puesto 42 del ranking ATP, el mejor de su carrera.
Lo que le dijo Nole en la red
El cruce en la red fue breve. Djokovic lo felicitó por la victoria y le deseó suerte. Tirante le agradeció todo lo que hizo por el tenis y le dijo que había sido un placer compartir la cancha con él. Las emociones estaban muy arriba y ninguno de los dos extendió mucho la conversación.
Los cambios que explican el salto
- Cambió de raqueta: dejó el modelo Blade, que le resultaba demasiado rígido, y pasó a una que le da más efecto y potencia. La decisión se tomó después de una semana de prueba con resultados positivos.
- Trabaja con dos psicólogos deportivos, lo que le permitió concentrarse en su propio proceso y mirar menos lo que hacen los rivales.
- La serie de Copa Davis en Corea del Sur, donde fue primera raqueta y cargó con la presión de los resultados, fue un punto de inflexión: jugar de visitante, con el estadio en contra y sobre una superficie rápida le hizo crecer más en lo mental que cualquier victoria.
Con el US Open en el horizonte y un lugar entre los 50 mejores del mundo, Tirante llega a Nueva York con otra cabeza. Esta semana lo espera el último Grand Slam del año y, por qué no, otra sorpresa que lo haga trebar aún más arriba en el ranking. El fixture no le regala nada, pero ya demostró que los grandes no le hacen temblar el pulso.
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