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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Supergirl despega en HBO Max con Krypto herido y una misión que ya no es la del cómic

La película de Craig Gillespie y Ana Nogueira toma la historia de Tom King y Bilquis Evely, pero cambia el destino del perro kryptoniano: lo que en las viñetas era una metáfora sobre la venganza se convierte en una carrera contrarreloj por conseguir un antídoto.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 4 min de lectura
Supergirl despega en HBO Max con Krypto herido y una misión que ya no es la del cómic

Hay tardes de julio en las que uno se sienta frente al televisor con la expectativa de ver cómo una historieta querida se acomoda en la pantalla, y termina descubriendo que el cambio de soporte no es solo una traducción de imágenes en movimiento sino, sobre todo, una nueva justificación para que los personajes hagan lo que hacen. Eso es exactamente lo que ocurre con la nueva película de Supergirl, que acaba de aterrizar en HBO Max con dirección de Craig Gillespie y guion de Ana Nogueira, y que adapta el cómic Supergirl: la mujer del mañana, creado por Tom King y Bilquis Evely, con una decisión narrativa que modifica de raíz los motivos por los que Kara Zor-El se lanza a recorrer el universo.

El arranque es el mismo que el de las viñetas: el villano Krem ataca, escapa con la nave de la protagonista y, en la huida, le dispara a Krypto un dardo envenenado que pone en peligro la vida del perro kryptoniano. A partir de ese instante, la película construye una road movie espacial en la que Kara no está sola: la acompaña Ruthye, una niña que perdió a su familia en el ataque y que quiere encontrar al responsable. La promesa es simple del surco a la góndola, o, si se quiere llevar la metáfora al universo del streaming, del papel al streaming: conseguir el antídoto antes de que sea tarde.

Una Kara que todavía no se siente de este planeta

Lo más interesante del retrato que hace Gillespie es que no nos entrega a la superheroína canónica, segura y sonriente, sino a una Kara que todavía rechaza la Tierra, que no termina de asumir su lugar como protectora y que ni siquiera comulga del todo con los ideales de su primo Superman. En esa construcción, el vínculo con Krypto funciona como ancla emocional: la película se detiene en escenas que recuperan momentos del pasado compartido entre la heroína y el animal, y deja claro que, para Kara, el perro no es un accesorio sino una de las pocas cosas que la atan a una idea de hogar.

El cómic y la película cuentan lo mismo hasta que dejan de contarlo

  • En las viñetas de Tom King y Bilquis Evely, la historia está narrada desde la perspectiva de Ruthye y, hacia el final, se revela que Krypto nunca estuvo en peligro real: lo habían trasladado a un lugar con sol amarillo, donde los poderes kryptonianos se restablecen.
  • Esa revelación cambia el sentido del viaje: en el cómic, Kara no perseguía a Krem para rescatar al perro, sino para ayudar a la niña a entender la diferencia entre la venganza y la justicia.
  • La película decide no hacer ese giro: mantiene el riesgo sobre Krypto y argumenta que trasladarlo era demasiado peligroso, de modo que el antídoto sigue siendo una urgencia concreta durante toda la travesía.
  • La consecuencia es que el enfrentamiento final entre Supergirl, Ruthye y Krem también se resuelve de manera distinta a la del papel.
  • Como agregado, la adaptación incorpora a Lobo, un personaje que el propio King había imaginado en los planes originales de la saga y que nunca terminó de aparecer en la historieta.

Hay algo que me gusta de esta decisión y algo que me deja pensando. Me gusta porque le devuelve a la aventura su motor más clásico, el de la carrera contra el tiempo, y porque le ahorra al espectador un volantazo argumental que, en el papel, funciona como una gran idea ética pero que en cine podría haber sonado a truco de guionista. Lo que me deja pensando es que, al aplazar esa revelación, la película resigna la pregunta más potente del cómic: ¿se puede hacer justicia sin convertirse en lo mismo que el villano que se persigue? Es la diferencia entre un viaje para salvar a un ser querido y un viaje para enseñar a una niña que la violencia no se responde con más violencia.

Cómic, cine y la pregunta que vuelve

Queda, entonces, una discusión que cada vez que una historieta salta a la pantalla se repite en las redacciones y en las mesas de café: qué lugar deberían tener los cambios cuando una historia pasa de las viñetas al cine. Si se los toma como una traición, esta Supergirl comete varias. Si se los lee como una reescritura que entiende que cada soporte tiene su propio ritmo y su propia tolerancia al símbolo, lo que hacen Gillespie y Nogueira es, en el mejor de los casos, un ejercicio de traducción honesta: cambian el motor, pero conservan la pregunta sobre quién es Kara cuando todavía no sabe quién quiere ser. Y, como Estado del arte pendiente, sigue flotando la deuda de siempre: la de discutir con seriedad, y sin reducirlo a la pelea de fandoms, qué se gana y qué se pierde cada vez que una superheroína muda de lenguaje.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

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