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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Siete meses en baja: el mapa del consumo de combustibles que se retrae en la Argentina y solo resiste en cuatro provincias

El litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires saltó de 1.566 a 2.059 pesos entre enero y septiembre y las ventas totales acumularon en agosto el séptimo mes consecutivo por debajo de 2025, con la nafta súper como el producto más golpeado y el gasoil premium como única excepción.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 3 min de lectura
Siete meses en baja: el mapa del consumo de combustibles que se retrae en la Argentina y solo resiste en cuatro provincias

Lloviznaba sobre la ciudad cuando pasé por la estación de servicio del barrio y, otra vez, la fila de autos era más corta que la de la panadería. Esa imagen, que se repite de Buenos Aires a la Patagonia, tiene ahora un correlato en los números: en agosto se vendieron en todo el país 1.389.254 metros cúbicos de combustibles, un 2,19% menos que en el mismo mes de 2025, cuando se habían comercializado 1.420.350 metros cúbicos, y se completó así el séptimo mes consecutivo con la aguja del consumo por debajo del año anterior, un dato que empieza a dejar de ser una mala racha para convertirse en una tendencia estructural sobre la que el Estado todavía no movió ninguna pieza de fondo.

Súper a la cabeza, premium en rojo y gasoil premium como excepción

La nafta súper, que es el combustible con mayor participación en el mercado y representa el 41% de los volúmenes vendidos, volvió a ser el producto más castigado en la comparación interanual de agosto, con una caída del 3,66%, mientras que el gasoil común retrocedió 3,02% y la nafta premium bajó 2,16%, acumulando cuatro meses seguidos de descensos; en el otro extremo, el gasoil premium fue el único producto que creció frente a agosto de 2025, con una suba del 2,75%, un dato que muestra que la retracción pega más fuerte en los surtidores del consumo masivo que en los del transporte pesado y la producción.

Esa foto se completa cuando uno mira los precios en el surtidor porteño: cargar nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires costaba en septiembre un 31,4% más que en enero, porque el litro pasó de 1.566 a 2.059 pesos en apenas nueve meses, y ese encarecimiento, que golpea sobre todo a los autos particulares y a las flotas chicas, ayuda a explicar por qué la venta del producto más masivo cae más rápido que la del resto.

Veinte provincias en rojo y cuatro que resisten

  • Santa Cruz: -12,91%, la caída más fuerte del país.
  • Tierra del Fuego: -10,74%, segunda jurisdicción más afectada.
  • Mendoza: -9,76%, con impacto también en la logística vitivinícola y turística.
  • Corrientes: -9,51%, en línea con la región del NEA.
  • Ciudad de Buenos Aires: -5,04%, en el centro del cuadro nacional.
  • Neuquén: +10,37%, la única provincia con una suba marcada.
  • Córdoba: +3,35%, sostenida por el parque automotor y la industria.
  • La Pampa: +3,09%, con leve repunte.
  • San Luis: +2,26%, en el lote de las cuatro excepciones.
“Nosotros lo vemos del surco a la góndola: cuando la gente deja de cargar, primero cae la súper, porque el que puede va menos al surtidor o se pasa al gasoil, y el que tiene camioneta con motor premium sigue usando igual, porque lo necesita para laburar. Eso explica por qué la súper cae y el gasoil premium sube.”Carlos, productor y transportista de Mendoza

El cuadro general deja una paradoja que conviene mirar despacio: en agosto hubo una mejora del 0,57% frente a julio, al comparar dos meses con la misma cantidad de días, y la caída interanual fue menor que la de julio, cuando había llegado al 5,53%, pero las siete principales comercializadoras del país vendieron menos que en agosto de 2025, de modo que la pequeña recuperación mensual luce más como un piso estadístico que como un repunte genuino. Sobre esa fragilidad pesa, además, lo que el Estado todavía no resolvió: ni la presión impositiva que se siente en cada litro, ni la estabilidad de precios que permita planificar flotas y campañas agrícolas, ni un esquema que descomprima el bolsillo del usuario común que, en definitiva, es el que mueve el 41% del mercado. La pregunta que queda flotando, entonces, es si los próximos meses traerán un cambio de tendencia o si volveremos a hablar, en septiembre, de ocho meses en baja.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

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