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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Peppa Pig crece: un hermano con pérdida auditiva y un bebé que llega para desordenar todo

La serie infantil estrena su undécima temporada con dos cambios que prometen mover la rutina de los Cerdito. El nuevo showrunner cuenta por qué decidió sumarle realismo a George y una hermana menor a la familia.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Peppa Pig crece: un hermano con pérdida auditiva y un bebé que llega para desordenar todo

A esta altura, si uno pone la televisión y aparece Peppa Pig lo más probable es que sienta que ya vio todo: la misma familia, el mismo pueblo, las mismas carcajadas con el barro y la misma Peppa contestando de una manera que a veces nos hace doler la frente a los adultos. Pero acá estamos, a más de veinte años del estreno original, y la serie británica vuelve a subirse al colectivo de la mano de un showrunner nuevo, Adam Redfern, que se hizo cargo de la conducción creativa hace algunos meses y que ya había pasado por las series Las aventuras de Paddington y Go Jetters. Lo que trae bajo el brazo no es un lavado de cara: es, sobre todo, dos movidas concretas que cambian la dinámica que el público conocía.

La undécima temporada llega a las pantallas el próximo 7 de septiembre y lo hace con dos noticias que a cualquier familia le van a resonar fuerte. La primera es que George, el hermano menor, tiene pérdida auditiva moderada. La segunda es que la familia Cerdito se agranda con la llegada de Evie, una beba que llega para revolver lo que llevaba dos décadas más o menos ordenado. A mí, que tengo la costumbre de mirar estas cosas con el diario del lunes, lo que más me llama la atención es que estos cambios no se hayan hecho por un capricho creativo sino como respuesta a algo que Redfern mismo describe con bastante claridad: había ya más de 400 episodios producidos, y la pregunta que se hacía el equipo era cómo encontrar caminos nuevos sin abandonar lo que siempre funcionó.

Por qué Peppa sigue funcionando después de tantos años

“Es imperfecta, se mete de cabeza en las situaciones, es curiosa y es muy fácil identificarse con ella. Muchos personajes preescolares son demasiado perfectos y por eso no perduran. Peppa, en cambio, comete errores, pero al final de cada episodio aprende a ser más amable y a comportarse mejor.”Adam Redfern, showrunner de Peppa Pig

Esa idea la escuché repetir a varias maestras con las que me crucé estos días mientras preparaba esta nota. Marta, que da primero en una escuela de Palermo y que junta recortes de Peppa Pig desde hace quince años, me decía mientras servía un mate en el patio: 'A mí lo que siempre me salvó es que Peppa no es la nena correcta. Le grita al hermano, se porta mal, se arrepiente. Los chicos la ven y se ven.' Esa es, justamente, la tesis que Redfern viene a defender desde el otro lado del mostrador: lo que sostiene a la serie no es la perfección educativa sino la imperfacción cotidiana de la protagonista.

La pérdida auditiva de George y la llegada de Evie

La trama de George no se escribió en cualquier escritorio. El equipo creativo trabajó con el asesoramiento de la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido y, según cuenta el propio Redfern, lo primero que aprendieron fue que no hay dos experiencias iguales frente a la pérdida auditiva: cada familia y cada chico la vive de una manera distinta. Por eso, aclaran, las historias se pensaron para ser accesibles y adaptadas al nivel de comprensión de los más chicos, sin pretender abarcar toda la diversidad de situaciones que existen en la vida real.

La llegada de Evie responde a otra lógica, más cercana al desorden doméstico que a cualquier decisión clínica. Redfern señala algo que a cualquiera que haya criado a un par de hijos le va a sonar conocido: la irrupción de un bebé en una familia donde todo parecía medianamente ordenado es algo con lo que muchos adultos se identifican, incluso si no tienen pensado un tercer hijo. El agotamiento de Mamá Cerdita y Papá Cerdito, ocupados ahora con tres criaturas, está deliberadamente trabajado para que los padres se vean reflejados en la pantalla, más allá de las sonrisas que se hacen esperar.

Pantallas, tabletas y el tiempo de los chicos

  • Mamá Cerdita y Papá Cerdito le piden a Peppa que deje la tableta y salga a jugar, una escena que en muchos hogares argentinos se vive cada noche de la semana.
  • Redfern considera que el contenido infantil tiene que justificar el tiempo que los chicos le dedican, en lugar de usarlo como un parking de olvidos.
  • La propuesta del equipo es que cada capítulo ofrezca, al mismo tiempo, calidez, humor y valores concretos que los padres puedan discutir después.

Cuando uno termina de leer todo esto y vuelve a pensar en la Peppa de los primeros capítulos, con su risa nasal y su paso decidido por el living de los Cerdito, aparece la sensación de que la serie sigue viva porque nunca dejó de mirar a la familia real, la de carne y hueso, la que discute por una tableta y termina aprendiendo a escuchar al otro. Y si Evie llega para desordenar y George necesita que le hablemos más de cerca, también está bien: eso es, justamente, lo que nos toca acá todos los días.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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