Neuquén, la ciudad donde la góndola se aleja del plato: comer afuera sale hasta un 18% más que en Buenos Aires
La capital neuquina vive una expansión de cafeterías, heladerías y marcas de consumo que llega de la mano del empuje laboral de Vaca Muerta, pero los vecinos sienten el peso del costo de vida en cada cuenta y en cada kilo de helado.

Una mañana cualquiera en Neuquén capital arranca con un termómetro que ya marca el pulso de la jornada: el aire viene seco, el cielo se muestra limpio y la ciudad se dispone a desplegar esa vitalidad comercial que la caracteriza, aunque esa vitalidad tenga su precio, porque cada vez que el comensal neuquino se sienta a una mesa o se acerque a una heladería, va a notar que el ticket llega más cargado que el de un porteño que elige el mismo plato o el mismo sabor al otro lado del país, en una diferencia que ronda, según las mediciones que circularon en los últimos días, alrededor del 18% en el gasto promedio de salir a comer.
Esa brecha no se queda en el promedio: también aparece en consumos puntuales, como el helado, donde la diferencia se traduce en un 15% más por kilo en una cadena como Lucciano’s, que acaba de desembarcar en la capital neuquina con la lógica de las marcas que miran hacia el sur del país, y esa referencia concreta, casi de góndola y de mostrador, le pone cifra al reclamo cotidiano de los vecinos, que sienten que el costo de vida en Neuquén se viene despegando del resto del país.
Marcas que llegan, empleo que crece y un consumidor que mira la cuenta
El contexto ayuda a entender por qué Neuquén se convirtió en una plaza atractiva para las grandes cadenas: no se trata solamente de una decisión de marketing, sino de una ecuación donde coinciden la expansión del empleo formal, la llegada constante de trabajadores y la consolidación de Vaca Muerta como polo de generación de puestos registrados, un movimiento que el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) traduce en una suba del empleo formal superior al 7% interanual en la provincia, con Neuquén encabezando ese crecimiento y compartiendo el podio con Río Negro y San Juan.
- En la cadena Lucciano’s, el kilo de helado se paga alrededor de un 15% más que en Buenos Aires.
- El gasto promedio de comer afuera en Neuquén capital es, según los relevamientos citados, cerca de un 18% más alto que en la Ciudad de Buenos Aires.
- Le Pain Quotidien abrió su primer local en la capital neuquina y proyecta un segundo, en una seguidilla de aperturas que también incluye cafeterías y nuevos comercios de barrio.
- El empleo formal provincial creció más de 7% interanual, con Vaca Muerta como motor de demanda laboral y de radicación de población.
- El desempleo en Neuquén se ubica en 3,2% frente a 7,9% a nivel nacional, y la pobreza alcanza al 19,6% de la población, contra 32,3% del promedio del país, según los datos del INDEC.
Yo lo veo así, como alguien que recorre el territorio y escucha a los productores y a los consumidores del sur argentino: ese combo de indicadores laborales positivos y de llegada de marcas internacionales convive con una percepción muy extendida entre los vecinos, que cuando se sientan a comer afuera sienten que están pagando un plus que no siempre se justifica, y esa sensación es la que transforman en queja cuando llegan a la caja, y esa queja es la que pone en discusión qué parte de esa diferencia responde al costo logístico de llegar al sur del país y qué parte responde a la dinámica de una plaza donde el dinero que mueve Vaca Muerta recalienta los precios.
“Acá se cobra como si estuvieras comiendo en cualquier capital grande, pero los sueldos no son los mismos y el resto de los servicios tampoco está a la altura de lo que se paga por un plato o por un kilo de helado, por eso cada vez que salimos a comer afuera terminamos comparando con lo que cuesta en Buenos Aires.”Carlos, vecino de Neuquén capital
Del surco a la góndola: lo que el Estado todavía no resolvió
Porque al final, más allá de los números fríos del INDEC y de las cifras alentadoras del empleo formal, lo que queda flotando es la pregunta del consumidor neuquino cuando termina de pagar la cuenta: si la provincia tiene una población de alrededor de 750.000 habitantes, si recibe trabajadores golondrina que llegan para cumplir turnos en la industria petrolera y vuelven a sus lugares de origen, y si las grandes cadenas eligen instalarse allí, entonces por qué el plato y el kilo de helado siguen siendo más caros que en la Ciudad de Buenos Aires, y esa es la discusión que el Estado todavía no resolvió, la de cómo ordenar una economía regional que crece al ritmo del petróleo pero que no termina de traducir esa expansión en alivio para el bolsillo de quienes la habitan todos los días.
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