Membrillo en la mochila: por qué alcanza para el esfuerzo, pero no para toda la carrera
El dulce de membrillo puede ser un buen atajo energético en carreras largas, aunque a simple vista no hay forma de saber cuánto combustible trae cada trozo. Especialistas recomiendan revisar etiquetas, probar la tolerancia en los entrenamientos y no olvidar agua ni electrolitos.

Acá, en cualquier carrera de calle que uno mire, ves de todo en las mochilas de los corredores: geles importados, barritas con nombres en inglés, bananas aplastadas, pasas de uva y, cada vez más seguido, pedazos de dulce de membrillo envueltos en papel film. La imagen es casi costumbrista. Lo que ya no es tan costumbrista, ni tan evidente, es saber cuánta energía lleva cada uno de esos bocados. Y en el caso del membrillo, esa duda se vuelve un problema cuando se pretende usar como combustible de carrera.
El problema de calcular a ojo
Un gel deportivo suele tener la información escrita en letra chica: 22 gramos de carbohidratos, 90 calorías, recomendaciones de uso. El membrillo, en cambio, viene en una tableta de la que uno corta pedazos más o menos parejos y se los va metiendo en el bolsillo del pantalón corto. Esa porción elegida a ojo no equivale, necesariamente, a un gel. Y en una carrera de 21 o 42 kilómetros, esa diferencia se nota.
Para no quedar adivinando, lo razonable es mirar la etiqueta del paquete o, si se trata de una preparación casera, calcular los carbohidratos a partir de los ingredientes. La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva y la Asociación Dietética Británica coinciden en que, para esfuerzos intensos de más de una hora, la referencia ronda los 30 a 60 gramos de carbohidratos por hora, siempre con ajustes individuales según la tolerancia de cada uno, la temperatura y la exigencia del terreno.
Probar en los entrenamientos, no en la carrera
- Untar una porción de membrillo con avena y frutos secos puede rendir como merienda, pero no necesariamente como alimento de carrera.
- La fibra y las grasas, tan amigas en la vida cotidiana, se vuelven enemigas cuando el cuerpo está exigiendo flujo de sangre en otro lado.
- La tolerancia digestiva cambia con la temperatura ambiente, la intensidad y hasta con el nerviosismo del día de la carrera.
- Por eso, cualquier prueba en serio conviene hacerla antes, en un entrenamiento largo, no a los 10 kilómetros de la competencia.
Yo le preguntaba a Mabel, una vecina del barrio que corre maratones desde hace más de diez años y siempre lleva un tupper con membrillo cortado, qué pensaba de todo esto. Me miró con la franqueza de la gente del sur y me dijo, casi como al pasar: "Yo lo uso porque me gusta y me da energía, pero sé que si me quedo solo con eso me descompongo. El agua, la sal, la fruta, todo eso va aparte. El membrillo no es la solución, es una ayuda". Esa frase, casi de paso, resume lo que la bibliografía viene sosteniendo hace rato.
Agua, electrolitos y algo más
El membrillo no reemplaza el agua ni aporta el sodio que el cuerpo pierde con el sudor. En carreras largas, sobre todo con calor o humedad, la hidratación y la reposición de electrolitos son tan importantes como los carbohidratos. Y después del esfuerzo, la recuperación tampoco se resuelve con un trozo de dulce: hacen falta proteínas, líquidos y minerales para volver a estar en condiciones antes de la próxima salida.
Así que la próxima vez que vea a alguien recortando una tableta de membrillo en la línea de largada, sepa que está eligiendo un combustible casero, rico y posible, pero que tendrá que acompañarlo con otras decisiones: cuánta cantidad llevar, con qué combinarlo, cuánta agua reponer y, sobre todo, haberlo probado antes en silencio, lejos de la euforia de la carrera. Recién entonces ese pedazo de membrillo deja de ser un capricho y se convierte en una herramienta más de la mochila.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Estudio revela que el celular activa el cerebro como una droga y muestra qué pasa tras 72 horas sin usarlo.


