Mariano Moreno volvió a sembrar zapallos: arrancó la novena temporada del programa que ya cosechó un monstruo de 24 kilos
El PRODA lanzó otra edición de Ciudad Zapallo en Neuquén con kits gratuitos de cuatro variedades y capacitación agroecológica. Más de 150 vecinos del interior ya se anotaron y la competencia finalizará en mayo del año que viene.

A veces uno se cruza con noticias que parecen salidas de una revista de campo, y sin embargo están pasando acá nomás, a la vuelta de cualquier esquina del interior neuquino. Eso fue lo que me pasó cuando me enteré de que en Mariano Moreno arrancó una vez más el programa Ciudad Zapallo, esa idea tan sencilla como poderosa que lleva ya nueve temporadas repartiendo semillas de zapallo de forma totalmente gratuita y enseñándole a la gente a cultivarlas en su propia casa, sin necesidad de contar con hectáreas ni con experiencia previa. La propuesta es del PRODA, depende de la provincia de Neuquén, y este año volvió a oficializarse con un acto de lanzamiento que reunió a vecinos de distintos parajes, todos con una idea en común: meter las manos en la tierra y volver a producir, aunque más no sea, una parte de lo que después se llevan a la mesa.
El lugar del lanzamiento importa, y vale la pena describirlo antes de meterse en los detalles del programa. Mariano Moreno es una de esas localidades neuquinas donde todavía se respira tranquilidad, donde la vida se mide por el sol y por las estaciones, y donde la gente se conoce cara a cara. Es ahí, en ese pueblo del centro-oeste de la provincia, donde se volvió a poner en marcha esta movida que, a fuerza de constancia, se convirtió en un clásico. Yo estuve leyendo los detalles y no puedo dejar de pensar en cómo un programa chico, basado en semillas y paciencia, puede terminar generando algo parecido a una pequeña revolución cotidiana. Porque de eso se trata, en definitiva: de devolverle a las familias la posibilidad de producir una parte de su propio alimento, en un contexto donde cada vez es más caro llenar la heladera.
Qué traen los kits y qué se aprende en los talleres
Los kits que se entregan en el marco de Ciudad Zapallo no son un simple sobre con semillas: vienen con cuatro variedades distintas, pensadas para que el vecino pueda probar y comparar rendimientos en su propia quinta, por más chica que sea. Son las siguientes:
- Zapallo gris plomo, un clásico de la cocina argentina y muy rendidor.
- Zapallo alargado, ideal para familias numerosas por su tamaño generoso.
- Zapallo anko, de pulpa suave y muy buscado para purés y tartas.
- Zapallo Atlántico gigante, la variedad con la que Daniel Panitrull obtuvo su zapallo de casi 24 kilos.
Junto con las semillas llega la capacitación, que es la otra mitad del programa y la que marca la diferencia. Los talleres iniciales trabajan sobre los cuatro pilares de cualquier cultivo: la luz, la temperatura, el agua y el suelo. Pero además se abordan dos temas que a mí, personalmente, me parecen los más importantes y los que más se desconocen: cómo se fecunda la flor femenina de la planta y cómo se prepara correctamente el pozo de plantación, incorporando materia orgánica para enriquecer la tierra. Todo el enfoque es agroecológico, lo que significa que se busca producir sin químicos de síntesis, respetando los tiempos de la naturaleza y aprovechando al máximo los recursos que ya están en el lugar.
La experiencia del paraje Los Hornos y el desafío de 2027
Cuando uno escucha que un vecino de Los Hornos, un paraje chico del interior neuquino, logró cosechar un zapallo de casi 24 kilos en la temporada anterior, la primera reacción es de asombro, pero después aparece algo más: la certeza de que es posible. Daniel Panitrull, que es quien se llevó el primer puesto en la última edición, demostró con hechos que con cuidados básicos y las técnicas que se enseñan en los talleres los rendimientos pueden ser realmente llamativos. Y eso es lo que cuenta también Aldo González, director provincial del PRODA, que suele definir al programa como una iniciativa que entrega semillas y saberes al mismo tiempo, porque está claro que una cosa sin la otra no alcanza.
Hasta el momento, según los datos que maneja la organización, ya se sumaron más de 150 vecinos de cuatro localidades: la propia Mariano Moreno, El Cholar, Loncopué y Chos Malal. La cifra no es menor si se tiene en cuenta que se trata de comunidades chicas, donde cada familia que se anota es un poco de boca de alimentación que vuelve a producir para sí misma. Y para los que no pudieron llegar al acto de lanzamiento, hay una buena noticia que vale la pena repetir: todavía pueden retirar su kit de semillas en las oficinas de la Dirección de Economía Circular de la municipalidad de Mariano Moreno, así que nadie se queda afuera por haberse perdido el evento. El cierre de la temporada, con el ranking y la premiación a los zapallos más pesados, recién se hará en mayo de 2027, lo que deja por delante muchos meses para sembrar, regar, esperar y cosechar.
Yo, cada vez que me cruzo con un programa de este tipo, me termino quedando con la misma imagen: la de una planta de zapallo extendiéndose por un patio neuquino, con sus hojas anchas tapando el sol de la tarde y un fruto enorme que en mayo va a terminar pesándose en una balanza municipal. Mientras tanto, en alguna cocina de Mariano Moreno o de Loncopué, una familia estará cocinando un puré con lo que ella misma sembró, y eso, créanme, tiene un sabor que no se compra en ninguna verdulería.
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