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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Luján Sáez se abre paso en la pasarela con LS, su propia apuesta de moda nocturna y urbana

Hija del creador de Ona Sáez, la joven diseñadora debutó en Bafweek con N.1, una colección que combina denim, cuero y brillos y que piensa la pasarela como una experiencia y no como un simple desfile de looks.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Luján Sáez se abre paso en la pasarela con LS, su propia apuesta de moda nocturna y urbana

Hay pasarelas que parecen salidas de un manual y hay pasarelas que parecen salidas de una noche cualquiera en un boliche de Palermo. La primera colección de LS, la marca que acaba de lanzar Luján Sáez, se plantó decididamente del segundo lado: música en vivo, luces bajas y una ropa pensada para entrar a un lugar y sentirse un poco protagonista, como ella misma la describe. La pude ver de cerca en la última edición de Bafweek, donde la diseñadora eligió debutar en sociedad con una propuesta que se llama N.1 y que, lejos de buscar un lugar tibio en el medio, se anima a mezclar denim gastado con cueros, encajes y superficies que atrapan la luz como si la noche se hubiera quedado pegada al tejido.

Para entender lo que se vio en la pasarela hay que entender primero de dónde viene Luján. Acá, en el circuito de la moda porteña, su nombre no aparece en blanco: es hija de Santiago Sáez, el creador de Ona Sáez, una de las firmas que marcaron el diseño argentino de principios de siglo, y de una madre que trabajó años como productora de moda. Creció entre desfiles, talleres y reuniones donde se decidía qué se iba a usar la próxima temporada. Esa cocina, que para muchos sería un peso enorme, para ella fue la primera escuela y, sobre todo, el trampolín para construir algo distinto. LS no es una continuidad de Ona ni un homenaje con marca registrada: es una firma con identidad propia, pensada para una consumidora que usa la ropa como herramienta de expresión y no como un uniforme.

N.1: la primera página de un libro que se empieza a abrir

La colección inaugural se llama N.1 por una razón que la diseñadora repite con insistencia: es el número uno, el primer paso, la declaración de intenciones. Las prendas que desfilaron tienen impronta nocturna, materiales que van del denim al foil, siluetas amplias y una tensión deliberada entre lo deportivo y lo glamoroso. Hay pantalones anchos, capas superpuestas, morfologías exageradas, como si cada look quisiera contar que la noche no se termina cuando uno se saca el último trago. La pasarela, además, se pensó como una experiencia completa: música en vivo, varias de las musas de la marca caminando entre el público y una puesta en escena que buscó que la ropa, las personas y el entorno dialogaran en el mismo idioma. Una vecina del barrio de Palermo que estaba sentada dos filas más adelante me dijo, mientras se acomodaba los anteojos, que hacía mucho que un desfile no la hacía sentir que estaba adentro del show y no mirándolo desde afuera.

“Quiero que durante esos minutos el público pueda entrar completamente en el universo de la marca.”Luján Sáez

El proceso de diseño, según cuenta Luján, arranca con una pregunta tan simple como reveladora: ¿me lo pondría yo? Trabaja las prendas con amigas y artistas cercanas, las prueba, observa cómo una misma camisa cambia según quien se la ponga, y desde ahí ajusta materiales y formas. El denim es el hilo conductor de LS, la tela central que aparece una y otra vez, aunque en N.1 se codea con el cuero, con el encaje y con esos brillos que sólo tienen sentido cuando la luz artificial empieza a dominar la calle. La escena nocturna porteña, los recitales, los clubes y las nuevas generaciones de artistas locales funcionan como fuentes de inspiración permanentes, como una carpeta que se va llenando con cada noche bien aprovechada.

El apellido como punto de partida, no como destino

“Mi apellido puede generar una expectativa inicial, pero después es el trabajo el que tiene que estar a la altura.”Luján Sáez

Cuando le pregunté por el peso de llevar ese nombre en el mundo de la moda, la respuesta fue tan directa como su manera de diseñar: el apellido abre la puerta, pero después es la tela, el corte, la consistencia lo que decide si uno se queda adentro o lo echan al pasillo. Esa es, en el fondo, la pregunta más interesante que deja este debut y que me llevo caminando de vuelta al estudio: en una marca que recién arranca, ¿qué pesa más, la ropa como herramienta de identidad, la propuesta de diseño independiente o el apellido que lleva el rótulo? La pasarela de Bafweek me respondió con imágenes, no con respuestas, y creo que Luján, por ahora, prefiere que sea así: dejar que la ropa hable antes que ella tenga que explicarla. La noche, en definitiva, siempre dice más cuando uno no la fuerza.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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