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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Los Russo llevan a Marvel al lejano oeste de Sergio Leone: el western como brújula de "Doomsday"

Los directoresron que "Hasta que llegó su hora" es la película que más los guía en su regreso al universo de Vengadores, en un filme de 165 minutos que apuesta a ser un evento de sala.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 4 min de lectura
Los Russo llevan a Marvel al lejano oeste de Sergio Leone: el western como brújula de "Doomsday"

La mañana en Hollywood se presenta calurosa, con esa luz seca que suele favorecer los rodajes al aire libre, y para Joe y Anthony Russo esa meteorología no es un dato menor: cuando se filma una superproducción que pretende evocar la épica del western clásico, el clima condiciona cada plano y cada decisión de los directores de fotografía. Lo confirmó el propio Anthony Russo en diálogo con AP News, al recordar que él y su hermano crecieron consumiendo todo tipo de cine, pero que los westerns siempre ocuparon un lugar especial en su formación. Esa nostalgia cinéfila es, justamente, la que ahora están volcando en "Vengadores: Doomsday", la película con la que vuelven a ponerse al frente del universo Marvel después de "Endgame".

La referencia que más tienen presente no salió de una viñeta ni de un cómic apilado sobre la mesa de guionistas: la están sacando del lejano oeste que imaginó Sergio Leone en 1968. "Hasta que llegó su hora" funciona, en la cabeza de los Russo, como una especie de mapa emocional y narrativo para la nueva entrega. Lo que buscan copiar no es la ambientación polvorienta ni los duelos al sol, sino el equilibrio que el italiano lograba entre la grandiosidad visual y la intensidad contenida de ciertas escenas, ese pulso callado que aparece en medio del desierto y que vuelve gigante a un personaje sin necesidad de palabras.

Del western al superhéroe, con la misma lógica

Para los Russo, el paralelo entre ambos géneros no es un capricho estético. Anthony Russo recordó que el western, al igual que el cine de superheroes, fue dado por muerto en distintas etapas después de períodos de saturación del público, y que sin embargo siempre encontró la manera de volver con obras de peso. La comparación les sirve para defender la idea de que las historias de capas y capas de conflicto siguen teniendo público, y que la clave está en cómo se las cuenta. Por eso, cuando hablan de "Doomsday" insisten en que la película no se propone romper con el modelo Marvel, sino volver a demostrar que ese modelo puede tener la profundidad de un clásico sin perder su ADN masivo.

  • Duración de 165 minutos, cerca de las tres horas del clásico de Leone.
  • Producción iniciada sin guion terminado, un método que los Russo definen como parte de su forma de trabajo.
  • Apuesta explícita a que la película funcione como evento de sala y convoque al público masivo frente al avance del streaming.
  • Idea central: combinar escala cinematográfica con momentos de profunda intimidad emocional.

El desafío es de fondo, y los propios directores lo admiten entre líneas. Desde "Vengadores: Endgame" el paisaje del cine cambió de manera notoria: las plataformas de streaming ganaron terreno, la atención se fragmentó y las cintas largas de compiten con series de capítulos infinitos. Por eso los Russo remarcan que esta vez no alcanza con apilar personajes en pantalla: necesitan que el espectador regrese a la sala, que compre una entrada y se siente durante casi tres horas frente a la pantalla grande. El modelo Leone aparece, entonces, como una promesa de que es posible sostener la atención con ritmo y emoción, del mismo modo en que el italiano lograba que un duelo en una estación de tren se sintiera tan decisivo como una batalla campal.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Porque del mismo modo en que en una bodega el enólogo sueña con un blend de corte internacional pero termina dependiendo del tipo de cambio y de los plazos que le pone el INV para aprobar una etiqueta, en Hollywood los Russo pueden invocar a Leone pero chocan contra un problema de origen: la producción arrancó sin el guion terminado, y esa decisión los obliga a confiar en la improvisación como motor creativo. Es una apuesta riesgosa para una película de este presupuesto, y todavía no quedó claro de qué manera esa falta de libreto cerrado terminará impactando en el resultado final. Lo que el estudio no resolvió hasta aquí es cómo darle a los directores la libertad que piden sin poner en riesgo una inversión que mueve cifras de blockbuster, ni tampoco cómo evitar que la improvisación derive en incoherencias narrativas que el público masivo suele cobrar caro cuando paga una entrada a precio de estreno. Por ahora, la brújula hacia el lejano oeste de Sergio Leone marca el norte, pero el camino del guion sigue sin estar del todo escrito, y esa zona gris es, por ahora, la gran cuenta pendiente del proyecto.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

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