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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La VTV del amor, según Rolón: por qué cuesta tanto revisar lo que ya no funciona

El psicoanalista propuso mirar la pareja como se mira un auto antes de salir a la ruta: para ver qué está flojo, qué se gastó y qué conviene cambiar antes de que se rompa. Habló del miedo a estar solo, de la resignación y de esa sensación de que siempre falta algo, incluso cuando se consigue.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
La VTV del amor, según Rolón: por qué cuesta tanto revisar lo que ya no funciona

Acá en la redacción lo escuchamos juntos mientras preparábamos el café y, te confieso, más de uno se quedó pensando en su propia casa. La propuesta de Gabriel Rolón es de esas que parecen simples pero terminan sacudiendo: pidió hacer la VTV del amor, esa revisión técnica de los vínculos de pareja que muchas veces se evita porque asusta, porque incomoda o porque uno ya se acostumbró a convivir con lo que no anda.

La conversación ocurrió en una entrevista con Luis Novaresio y el eje fue directo: ¿cuánto pesa la costumbre, cuánto la resignación y cuánto el miedo a estar solo a la hora de sostener una relación que genera sufrimiento? Desde ese lugar, el psicoanalista y escritor fue armando una idea que, en el fondo, invita a detenerse a observar qué sostiene un vínculo cuando la pasión se fue o cuando hace rato que nada emociona.

El miedo a la soledad como moteur de la pareja

Rolón fue claro en uno de los puntos más sensibles: el temor a estar solo puede ser el verdadero motor de muchas relaciones que siguen adelante a pesar del malestar. Mi vecina Marta, con quien hablé del tema mientras volvía del kiosco, me dijo algo que me quedó dando vueltas: a veces uno se queda porque le da más miedo la mesa vacía que el silencio de vivir con alguien que ya no lo mira.

En ese sentido, el autor recordó que la compañía de alguien querido ofrece calma, pero no borra del todo la experiencia de soledad. Dijo, con una imagen que a mí me pareció muy precisa, que incluso un abrazo puede aliviar lo que una persona siente sin terminar de resolverlo.

Una frase para llevar puesta

“El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene.”Gabriel Rolón

A esa idea la conectó con otra que es de las más discutidas de su mirada: conseguir algo que se deseaba no elimina del todo la sensación de que falta algo. Para explicarlo, mencionó búsquedas tan distintas como conseguir un trabajo, alcanzar un éxito, leer un libro o tener un hijo. En todos los casos, según su lectura, persiste una huella de vacío que forma parte de la experiencia humana.

  • Conseguir el trabajo que uno quería.
  • Alcanzar el éxito después de años de esfuerzo.
  • Leer ese libro que se postergó durante mucho tiempo.
  • Tener un hijo, ese anhelo tantas veces postergado.
  • Encontrar finalmente una pareja con quien compartir la vida.

Esa lista, que podría parecer una enumeración de logros, en la lectura de Rolón termina siendo casi un mapa de insatisfacciones: muestra que alcanzar algo no siempre calma la sensación de que algo falta, porque el deseo, por naturaleza, siempre apunta hacia lo que todavía no se tiene. Esa conciencia, sostuvo, tiene mucho que ver con saber que la vida y los afectos no son permanentes, y que aprender a convivir con esos límites es parte de lo que nos toca como personas.

La pregunta que queda flotando

Llevado al plano de la pareja, el planteo deja una cuestión que me parece incómodo y al mismo tiempo necesario: cuánto de lo que sostenemos responde a lo que queremos de verdad y cuánto a la pura costumbre, al desgaste o al miedo. Acá, mientras escribo esta nota con la ventana abierta al patio de siempre, me queda la imagen de un auto detenido en el taller con el capot levantado: uno no sabe qué le van a decir, pero sabe que no mirar también es una manera de elegir. Y a veces, la peor de las elecciones es seguir conduciendo algo que ya no frena como debería.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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