La última noche de Lali en River: abrazos, canciones a tres voces y un cierre con amigos
Tini Stoessel, Marilina Bertoldi y Miranda se subieron al Monumental para despedir el ciclo de No vayas a atender cuando el demonio llama. Hubo clásicos pop, rock a puro guitarreo y un público que no paró de cantar ni un segundo.

El aire del Monumental estaba caliente, como siempre que se llena hasta las banderitas altas, pero esta vez tenía algo distinto: un rumor que corría de boca en boca desde que se abrieron las puertas. La gente sabía que era la última fecha de esta etapa y, claro, también sabía que Lali Espósito guardaba algún as bajo la manga. Lo que nadie imaginaba era que la noche iba a terminar con tres artistas invitadas, un beso a tres bocas sobre la pasarela y un tipo saltando en el campo con los brazos para arriba como si tuviera veinte años.
Me acomodé en la platea temprano, cuando todavía olía a pochoclo recién hecho y a perfume barato mezclado con el pasto recién regado. La pasarela central, esa lengua larga que entra en el campo, ya estaba limpia y brillante, esperando. Y la verdad, se notaba que algo gordo se venía: las cámaras de los celulares levantadas, las pantallas led titilando con el logo del tour.
Tini llega con pelo rosa y un velo blanco
El primer sacudón llegó cuando la música bajó de golpe y una silueta conocida apareció en el escenario. Tini Stoessel salió con el pelo teñido de rosa shocking y un velo blanco que le tapaba la mitad de la cara, como si fuera a casarse con el público. Los gritos fueron de esos que te dejan zumbando los oídos un rato largo. Lo primero que hicieron juntas fue zambullirse en Like a Virgin, ese tema que Madonna popularizó pero que en versión Lali-Tini sonó a himno propio, más argentino, más callejero, más nuestro.
Después, ya con Marilina Bertoldi acomodándose la guitarra sobre el hombro, las tres se trenzaron en 1Amor. Ahí nomás, en el medio del estribillo, se miraron, se rieron y se fundieron en un abrazo que dejó la pasarela chica. Bertoldi, fiel a su estilo, vestía camisa negra y pantalón del mismo color, con unas cadenas plateadas que le tintineaban en la cintura cada vez que movía la cadera. Tini, ya sin el velo, mostraba una remera corta que dejaba ver la panza y unos jeans anchos que le hacían juego con las botas plataforma.
“Antes de venir le mandé como treinta mensajes de audio. Estaba re nerviosa, no me sale la emoción de adentro. La sigo desde que era chica y ahora estar acá, cantando con ella, es una cosa de otro planeta.”Tini Stoessel
Miranda dice presente y Rosemblat baila desde el campo
Más tarde, cuando el reloj ya pasaba la medianoche, fue el turno de Miranda. Lali los llamó al escenario para cantar Mejor que vos, la canción que ella misma escribió y que le dedicó a Pedro Rosemblat. El pibe estaba ahí nomás, en el campo, mezclado entre la multitud, y la pasó bárbaro: se la cantó entera con los brazos levantados, saltando cada vez que largaba un estribillo. Alguien lo grabó, lo subió a TikTok y en un rato ya tenía miles de reproducciones. Rosemblat, que es actor y conductor, se vio envuelto en uno de los momentos más comentados de la noche sin haber planeado nada.
Miranda, con toda su artillería de synths y bajos gordos, le puso a Mejor que vos un envoltorio bailable que contrastó con la versión más acústica de los ensayos. Lali se paró en el centro, dejó que Alejandro Sergi arrancara la primera estrofa y después le metió voz con una potencia que se notó aun en la tribuna más alta.
El cierre: palabras, abrazos y una promesa
La recta final del show fue un repaso por los momentos más fuertes del disco No vayas a atender cuando el demonio llama, ese álbum que Lali presentó como su trabajo más personal y que ahora cierra una etapa en el Monumental, nada menos. Entre tema y tema hubo agradecimientos a su equipo, a su familia, al público que la acompaña desde los tiempos de Casi Ángeles, y un par de lágrimas que se le escaparon mientras hablaba al micrófono.
Me fui del Monumental con los oídos zumbando y una sonrisa que me duró hasta el colectivo de vuelta. La última fecha de esta etapa se despidió como tenía que ser: con amigos en el escenario, con un público que cantó cada letra como si fuera la última, y con una Lali que, después de pasarse tres shows seguidos llenando el estadio más grande del país, dejó en claro que esto no termina acá. Ahora, mientras esperamos la próxima fecha, la pregunta queda flotando en el aire de la madrugada: cuál de esos momentos compartidos te gustaría revivir en vivo. Yo, si me obligan a elegir, me quedo con el abrazo a tres voces en la pasarela, cuando por un rato larguísimo se cortó la electricidad del mundo y solo quedaron tres mujeres cantándole a un Monumental lleno de amor.
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