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Sábado, 24 de octubre de 2026
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La rutina de skincare que creías inocente puede estar dañando tu piel

Exfoliar sin pausa, dormir con maquillaje, saltear el protector solar o sumar activos a la fuerza son errores habituales que pasan inadvertidos y terminan en irritación, manchas o acné. La solución, según dermatólogos, no está en usar más productos, sino en sostener una rutina simple y constante.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
La rutina de skincare que creías inocente puede estar dañando tu piel

La piel tiene una función protectora que regula la hidratación y bloquea los irritantes del ambiente. Cuando esa barrera se debilita, aparecen rojeces, sensibilidad, brotes y manchas. El problema es que muchos de los hábitos que la deterioran son exactamente los que hacemos todos los días sin pensar, acá, en la rutina de la mañana y de la noche.

Exfoliar sin tregua y dormir con el maquillaje puesto

Uno de los errores más comunes es exfoliar demasiado seguido. Tanto los exfoliantes físicos como los químicos pueden provocar enrojecimiento y pequeñas lesiones superficiales si se usan más de tres veces por semana, según la dermatóloga Marisa Garshick, profesora clínica en Weill Cornell Medicine. La recomendación apunta a una pauta medida, sin insistencia y sin abusar de la frotación.

Dormir sin limpiar el rostro es otro hábito de riesgo. Durante el día se acumulan maquillaje, sebo, sudor y partículas suspendidas en el aire. Si no se retiran, esa capa obstruye los poros y favorece la aparición del acné. La limpieza nocturna, además, permite que los tratamientos actúen sobre una piel libre de residuos, algo que las dermatólogas coinciden en destacar cuando explican qué debería incluir una rutina básica.

  • Exfoliar con frecuencia excesiva, más de tres veces por semana.
  • Dormir sin retirar maquillaje, sebo, sudor ni partículas del ambiente.
  • Omitir el protector solar, incluso en días nublados o en interiores con luz natural.
  • Dejar el cuello y el escote fuera de la rutina de hidratación y protección.
  • Combinar varios activos potentes en una misma noche.
  • Evitar la crema hidratante por temor al brillo.

El error que más consecuencias deja: saltear el protector solar

Quizás el error con efectos más duraderos sea olvidar el protector solar. La dermatóloga Mona Gohara, profesora asociada en la Escuela de Medicina de Yale, recomienda usar a diario un protector de amplio espectro con factor 30 o superior, incluso en días nublados o en interiores con luz natural. Si tenés la piel oscura, la recomendación no cambia: la melanina no elimina el riesgo de manchas ni de melasma por exposición acumulada, y existen fórmulas que no dejan residuo blanco en los tonos profundos de piel.

“La melanina no elimina el riesgo de manchas ni de melasma por exposición acumulada, y hay fórmulas que no dejan residuo blanco en tonos profundos de piel.”Mona Gohara, dermatóloga y profesora asociada en la Escuela de Medicina de Yale

Después viene el zona que casi nadie recuerda: el cuello y el escote. Esa región tiene menos glándulas sebáceas, se reseca con facilidad y envejece de manera diferente al rostro si no recibe hidratación ni protección solar. La dermatóloga Janiene Luke, de Loma Linda, advierte que la diferencia se vuelve visible con el tiempo. Es un daño silencioso, de esos que se acumulan durante años sin dar señales alborean hasta que la piel del cuello empieza a delatar la diferencia.

También hay un error de exceso: combinar varios activos potentes en una misma noche, como retinol, vitamina C y ácidos exfoliantes, puede irritar la piel o provocar quemaduras químicas. La indicación es incorporar un producto a la vez y esperar la respuesta cutánea antes de sumar otro, con paciencia, porque la piel necesita tiempo para demostrar qué le sienta bien.

Y finalmente aparece el miedo más extendido en la rutina: evitar la crema hidratante por temor al brillo. El efecto termina siendo el contrario al buscado, porque una piel deshidratada puede aumentar su producción de sebo y volverse más reactiva. Ingredientes como el ácido hialurónico, la glicerina y las ceramidas hidratan sin necesidad de fórmulas pesadas.

La clave, en definitiva, no está en sumar productos sino en mantener una rutina simple, adaptada y constante. Si sentís la piel sensibil, con rojeces o con brotes, el primer paso suele ser quitar pasos, no agregar otros. Como me dijo una vecina quea empezó a revisar su rutina nocturna, Abraham, la insight que le cambió todo fue dejar de hacer más y empezar a hacer menos. Acá, en la piel, la vehemencia a veces termina pareciendo un problema más.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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