La madre del consumo otra vez se quedó corta: los negocios pymes cerraron la fecha con un nuevo retroceso
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa relevó una caída real del 1,4% en facturación minorista y atribuyó la merma al bolsillo tibio de las familias, a la mudanza hacia canales digitales y a un padrino ausente: el Estado.

Cuando la mañana del domingo todavía soplaba esa brisa húmeda que suelen traer las primeras jornadas de la primavera en la pampa húmeda —ese clima que en las ciudades chicas se siente como un suspiro y en los pueblos rurales marca, sin más, si la semana arranca con ganas o con cara larga—, los comerciantes pymes ya sabían que la del Día de la Madre 2026 iba a quedar lejos del suspiro largo que vienen esperando desde 2021; según el relevamiento anual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas minoristas pymes cerraron la fecha con una caída real del 1,4% frente al mismo período del año anterior, lo que acumula cinco años consecutivos de resultados negativos en uno de los fines de semana más esperados del calendario comercial, y lo hicieron aun cuando casi el 89% de los locales relevados había puesto en la vidriera descuentos, cuotas sin interés o combinaciones tipo 2x1 y 3x2, porque de eso se trata la madre de todas las batallas del consumo: de empujar la torta con promociones cuando el dinero, simplemente, no alcanza.
Lo que se repite, lo que duele
Lo que se repite, lo que duele
El ticket promedio del día se quedó en 63.197 pesos a precios corrientes, una cifra que a esta altura del partido ya nadie se anima a traducir a poder de compra sin antes aclarar que con eso se compra apenas un perfume modesto en el mostrador del barrio o un par de medias térmicas decentes del changuito del súper; por encima de ese promedio quedaron cosméticos y perfumería, con 88.000 pesos, electrodomésticos y artefactos de hogar, con 72.581, y calzado y marroquinería, con 67.332, mientras que abajo terminaron equipos periféricos, accesorios y celulares, con 60.089, indumentaria, con 55.416, y librería, con 37.638, lo que viene a dibujar el clásico cuadro de fin de mes largo: la gente ajusta, migra hacia lo chico, posterga lo grande y se inclina por regalos que no se financien a más de tres cuotas porque —como dice un comerciante de Morón que conozco desde hace años— "cuando la tarjeta se infla más rápido que la plata del bolsillo, hasta el regalo para la vieja se vuelve una decisión de gabinete".
Quiénes cayeron y quiénes zafaron
Mirado rubro por rubro, el podio del retroceso lo encabezan electrodomésticos y artefactos del hogar, con una baja interanual del 3,6%, porque la gente se fue a buscar el aparatito chico, la línea blanca de entrada o el equipo compacto que entra en la cocina chica del departamento, y dejó cada vez más vacíos los locales físicos a los que igual entran por la web; cosméticos y perfumería, y equipos periféricos y celulares cayeron 3,2% cada uno —en el primer caso la explicación sindica a las lluvias que se instalaron sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el interior del país y, según los propios encuestados, desinflaron la concurrencia a los locales en los días previos— y calzado y marroquinería retrocedió 2,2%, sostenido a duras penas por las cuotas sin interés que ofrecieron bancos y emisores de tarjetas; del otro lado de la balanza, los únicos dos rubros que terminaron en verde fueron librería, con una suba del 3,4% que la consolida como el regalo low cost por excelencia, e indumentaria, con un tímido 0,1% de crecimiento al calor de promociones agresivas que, en la lectura del sector, apenas alcanzaron para empatar el juego.
Yo estoy convencida de que este Día de la Madre cuenta una historia que ya se volvió paisaje: la madre que recibe un regalo modesto, el comercio pyme que fondea la promoción con la tarjeta del propio dueño, y un Estado que del surco a la góndola —y de la góndola a la economía familiar— no termina de resolver lo de siempre: ordenar la macro, estabilizar los ingresos y darle un horizonte previsible al consumidor PYME que sigue sosteniendo, a fuerza de changas y feriados, el calendario emocional del país.
Expectativas y lo que viene
De cara a lo que resta del año, el 51,3% de los comerciantes consultados por CAME consideró que las ventas estuvieron en línea con lo que habían previsto, un porcentaje que en cualquier otra época sería leído como "anduvo más o menos" y que en este contexto de cinco caídas al hilo suena, en realidad, a la crónica de una frustración anunciada: la de un sector que planifica para abajo porque aprendió a no ilusionarse, y la de un Estado que, del surco a la góndola, sigue debiendo la parte que le toca en la película del consumo.
- La facturación minorista pyme cayó 1,4% real interanual y acumula cinco años consecutivos en baja.
- El 88,9% de los locales ofrecieron promociones, cuotas sin interés, bonificaciones bancarias o combinaciones tipo 2x1 y 3x2.
- El ticket promedio fue de 63.197 pesos, con cosméticos y perfumería como rubro más caro y librería como el más barato.
- Electrodomésticos lideró las caídas (-3,6%); cosméticos, perfumería y equipos periféricos retrocedieron 3,2% cada uno; calzado y marroquinería, 2,2%.
- Solo librería (+3,4%) e indumentaria (+0,1%) cerraron en positivo.
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