Juana Viale vuelve a calzarse el delantal de Mirtha y la espera se estira hasta que se le vaya la tos
Mientras la Chiqui se repone en su casa, su nieta otra vez al frente de la mesa. Habló Marcela Tinayre, asomaron los próximos invitados y hasta quedó flotando la pregunta del millón: cuándo vuelve la número uno.

Les cuento cómo arranca esto: sonó el teléfono en la redacción y del otro lado me dijeron que otra vez Juana Viale se va a sentar en la silla que todos los sábados a la noche, desde hace décadas, ocupa su abuela. Mirtha Legrand sigue en su casa, mimada y controlada por los médicos, y la tos esa que no la deja tranquila es la única responsable de que la grabación siga en pausa.
La Chiqui tiene 99 años y un sentido del humor intacto, pero el cuerpo le está pidiendo paciencia. Estuvo cinco días internada en el sanatorio Mater Dei por un cuadro de bronquitis, le dieron el alta un domingo por la tarde y desde entonces se recupera en su domicilio. El parte médico fue clarito: continuar el reposo en casa para retomar las actividades lo antes posible. Nada de apurarse, nada de exponerla.
La tos, esa visitante que no se quiere ir
Su hija Marcela Tinayre fue la que puso las palabras en boca de toda la familia: lo que falta resolver es la persistencia de la tos. Mientras ese síntoma siga ahí, Mirtha no vuelve al estudio. La idea, si la evolución acompaña, es que el regreso se concrete en la semana posterior a esta emisión que conducirá Juana. Pero nadie quiere apurar los tiempos de una señora que a los 99 sigue siendo el termómetro de la televisión argentina.
Una mesa con cinco invitados y la sombra de la Chiqui
Mientras tanto, el ciclo sigue rodando. La próxima emisión va a tener a Juana Repetto, Guillermo Pfening, Martín Menem, Álvaro Navia y Jésica Bossi sentados alrededor de la mesa. Un combo variado, de esos que mezclan política, teatro, humor y actualidad, como a Mirtha le gusta servir: con todos los sabores en la misma fuente.
Les confieso algo: cada vez que Juana se pone al frente se nota la mochila que carga. No es lo mismo conducir un programa siendo Juana Viale que siendo la nieta de Mirtha Legrand reemplazándola. Ella lo sabe y lo lleva con una naturalidad que deslumbra. Delantal puesto, sonrisa amplia y adelante.
Meriendas suspendidas y visitas que curan
En lo de Mirtha estos días no faltan los mimos. Amigos que pasan avisitarla, almuerzos compartidos y una agenda que sigue, aunque sea a paso lento. Lo que todavía no volvió son las tradicionales meriendas dominicales, suspendidas hace ya dos semanas y sin confirmación de una nueva fecha. Esas reuniones forman parte del ADN de la casa Legrand: el living como escenario, la señora como anfitriona y los colegas como público eterno.
Antes de la internación, Mirtha había mantenido una vida social más que activa. A mediados de agosto se la vio en el teatro Liceo acompañando a Carlos Rottemberg en la presentación de su libro Pasen y Lean. También pasó por Secreto en la montaña, con Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe, y se dio el gusto de ir a despedir a Midachi en una de sus funciones. Una señora que no para, o que al menos no quería parar.
“Voy a ser centenaria y voy a seguir viniendo, recibiendo el beso y abrazo de todos mis colegas.”Mirtha Legrand, al recibir el Martín Fierro a la labor periodística femenina en mayo
Esa frase la define. Es la declaración de principios de una mujer que construyó la televisión argentina mesa chica, entrevista a entrevista, y que ahora espera en su casa a que la tos afloje para volver a su silla. Mientras tanto, Juana otra vez al frente. Y uno, acá, deseando que la recuperación sea corta y el regreso, una fiesta como las de siempre.
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