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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Hayato Date, el director que les plantó cara a las presiones internacionales para que Naruto no se tocara

El realizador japonés contó cómo rechazó los pedidos que llegaban desde afuera, incluso las quejas de Estados Unidos por las armas de filo, y construyó una de las series más vistas del planeta sin traicionar al público local.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Hayato Date, el director que les plantó cara a las presiones internacionales para que Naruto no se tocara

Hay que imaginarse la sala de producción de Naruto a finales de los noventa, con el runrún de las tazas de café y los rotuladores sobre las mesas de dibujo. Ahí, Hayato Date, el director del anime más popular de su generación, tomó una decisión que hoy suena casi insólita: hacer oídos sordos a lo que pedía el mercado internacional. Recién ahora, más de dos décadas después, contó en voz alta cómo fue esa pulseada.

En una charla en Anime India, Date fue al hueso. Dijo, sin maquillar nada, que desde el primer día existió una presión enorme para que la serie rindiera bien afuera de Japón. La conferencia de producción había congregado a periodistas de Estados Unidos y de otros países, algo inusual para una animación japonesa de la época, y esa presencia ya marcaba la cancha.

La frase que define toda la estrategia

El director lo planteó así, con la tranquilidad de quien ya pasó por esa discusión mil veces: "Para ser sinceros, cuando hicimos Naruto, incluso entonces, ya había una gran presión para hacer que la serie vendiese bien fuera de Japón". Y agregó, como si fuera una receta de cocina: "Simplemente no se puede crear algo si te estás preocupando constantemente sobre gustar a la audiencia extranjera".

Lo que hicieron fue volver al punto de partida. Antes de cada decisión, el equipo se preguntaba qué necesitaba la serie para funcionar en su propio país. Si la respuesta no cerraba en Tokio, Osaka o Sapporo, no se avanzaba. El resto quedaba en segundo plano.

Las quejas desde Estados Unidos y la frase que lo resume todo

Esa postura tuvo consecuencias concretas. Del otro lado del Pacífico empezaron a llover quejas por el uso de kunai y otras armas de filo que los personajes esgrimen como si fueran una extensión del brazo. Date las miró, las archivó y siguió adelante. "Si quitas los kunai, ya no es Naruto", soltó, y cerró la discusión: su intención era que el público de afuera viera la serie tal cual era, sin recortes que le robaran identidad.

  • Date contó la historia en una presentación en Anime India, un encuentro con fans del país asiático.
  • La estrategia partió de una pregunta central: qué necesitaba la serie para funcionar en Japón.
  • Las quejas llegaron especialmente desde Estados Unidos, por las armas de filo que usan los ninjas.
  • La postura fue preservar la obra original del mangaka Masashi Kishimoto sin adaptaciones.
  • El resultado fue una de las series más vistas del planeta, junto a Dragon Ball y One Piece.

El balance, mirándolo en frío, le dio la razón. Naruto se convirtió en uno de los animes con mayor alcance global de las últimas décadas, sin haber cedido a la censura de su mercado más jugoso fuera de Japón. La pregunta que sobrevuela ahora es qué va a pasar con la película de acción real que prepara Destin Daniel Cretton: si el equipo nuevo va a sostener esa línea de autenticidad o si va a tomar otro camino.

Mientras tanto, a Date lo mueve algo bien simple, y él mismo lo transmite sin solemnidad: hacer lo que funcione acá, en la fuente, sin pedir permiso afuera. Una filosofía que, visto el resultado, parece haberle funcionado mejor que cualquier cálculo de mercado.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos

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