El Limay se prepara para una jornada de dragon boat que promete color y camaradería sobre el agua
Dragón Fun llega por primera vez a Neuquén con una competencia abierta a equipos de empresas, clubes y grupos de amigos: capacitación incluida, gastronomía y música a la orilla del río.

El 21 de noviembre el río Limay va a tener un ruido distinto al de cualquier fin de semana: el de los palos de las embarcaciones de dragón golpeando el agua al mismo tiempo, en sincro, como si fueran un solo brazo. En la costa neuquina se va a hacer la primera edición de Dragón Fun, una competencia de dragon boat que todavía no tiene antecedentes en la zona y que ya empezó a generar expectativa entre quienes suelen juntarse en las playas del Limay a hacer otras cosas bien distintas.
La propuesta es simple y por eso llama la atención: equipos de diez personas, más una que oficia de guía en la popa, se enfrentan en una distancia de 200 metros. No hace falta haber remado en la vida. La organización se ocupa de capacitar a cada equipo y de proveer todo el equipamiento, de modo que la única condición es animarse.
Ganar importa, pero no tanto como remar juntos
Acá lo que se pone en juego no es la fuerza individual sino la coordinación. En dragon boat la embarcación avanza cuando los diez palos entran al agua en el mismo instante; un remador fuera de ritmo desacelera al resto. Por eso habrá premios para los más rápidos y también reconocimientos al espíritu de equipo, algo que en estas latitudes suele valer tanto como cruzar la meta primero.
“Yo vengo a la costa del Limay casi todos los fines de semana, pero jamás vi algo así. Si te capacitan y te dan todo, no hay excusas para no probar.”Marcelo, vecino de la zona ribereña
El formato está pensado para empresas que quieran llevar a sus equipos a una jornada fuera de la oficina, para clubes que quieran sumar una actividad diferente y para grupos de amigos que simplemente estén buscando una excusa para juntarse a hacer algo juntos. La convocatoria es abierta y los cupos, según aclara la organización, son limitados.
El Limay ya viene funcionando como un corredor recreativo de los más activos de Neuquén capital: balnearios colmados durante el verano, senderos peatonales, bicisendas, flotadas y pesca deportiva durante todo el año. Dragón Fun se suma a esa oferta con un condimento nuevo, una disciplina que todavía no había pisado estas costas y que, por el formato elegido, parece pensada más para pasarla bien que para sacar el cronómetro.
Mientras se abren las inscripciones, la imagen que va quedando es la de una mañana de noviembre sobre el Limay, con el agua bien quieta al amanecer, los equipos alineados en la playa, los guías ajustando los palos y, del otro lado de la línea de salida, la costa llena de gente que todavía no entiende bien de qué se trata pero que va a terminar mirando la carrera como si fuera propia. A veces los mejores planes empiezan así: sin saber muy bien qué estamos por hacer, pero juntos.
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