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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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El dólar volvió a recalentarse en el arranque de la semana y la brecha con el blue se mantiene por debajo del uno por ciento

El minorista cerró a 1.530 pesos en el Banco Nación y el paralelo se vendió a 1.540, en una jornada donde la diferencia entre ambas cotizaciones se mantuvo en apenas diez pesos, mientras los operadores siguen de cerca las variantes financieras y cripto.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 3 min de lectura
El dólar volvió a recalentarse en el arranque de la semana y la brecha con el blue se mantiene por debajo del uno por ciento

La jornada arrancó con una brisa tibia del este que todavía no termina de disipar la humedad de la madrugada en los pasillos del microcentro porteño, y lo que se siente en el aire se replica, de alguna manera, en las pizarras de las casas de cambio: este lunes el dólar oficial minorista volvió a moverse hacia arriba y se acercó una vez más al umbral que los operadores miran con desconfianza desde hace varias semanas.

En el Banco Nación, la cotización de referencia cerró con una compra en 1.480 pesos y una venta en 1.530, los valores que sirven como ancla para quien necesita hacerse de divisas por el circuito formal, ya sea para ahorro, para pagos con tarjeta en el exterior o para compras en plataformas internacionales que se liquidan al tipo de cambio minorista más los impuestos correspondientes.

Blue, MEP, CCL y cripto: el mapa de cotizaciones que convive con el oficial

En paralelo, el dólar blue, ese que se negocia en las cuevas no autorizadas del centro porteño, se mantuvo prácticamente pegado al oficial: se vendió a 1.540 pesos, apenas diez pesos por encima del minorista, lo que dejó la brecha cambiaria en menos del uno por ciento, un nivel que los analistas consideran bajo y que suele asociarse con momentos de mayor tranquilidad cambiaria, aunque también con un mercado oficial cada vez más cerca de esa referencia informal que durante años funcionó como termómetro de la desconfianza.

Más allá del oficial y del paralelo, existen otras variantes que ganaron espacio entre quienes mueven dinero dentro del sistema financiero regulado, y que vale la pena repasar porque empiezan a aparecer en cualquier conversación de café cuando el tema es el ahorro en moneda dura.

  • Dólar MEP: se obtiene mediante la compra de bonos que cotizan en pesos y en dólares al mismo tiempo, lo que permite hacerse de la divisa dentro del mercado legal sin pasar por las restricciones del oficial.
  • Contado con liquidación (CCL): opera de manera similar, pero a través de acciones o activos que tienen cotización en bolsas locales y del exterior, y se utiliza sobre todo para girar divisas al exterior.
  • Dólar cripto: funciona las 24 horas, los siete días de la semana, incluso durante feriados cambiarios, y se accede a través de plataformas digitales que comercializan stablecoins con paridad en dólares.

La diferencia práctica para el consumidor cotidiano es concreta: cuando uno paga con tarjeta en el exterior o concreta una compra en una plataforma internacional, lo que termina abonando es el oficial minorista más los impuestos que correspondan según el tipo de operación, un costo real que suele ser bastante más alto que el que figura en la pizarra del banco.

En un país donde hablar de dólares es hacerlo de la propia estabilidad familiar, lo que muestran estos números es algo que las pyme del campo, los comercios de barrio y los trabajadores autónomos ya perciben: la cotización oficial dejó hace rato de ser una foto fija y se convirtió en una película que se mueve todos los días, y eso obliga a recalcular decisiones de consumo y de ahorro de manera casi permanente.

Por ahora, el Estado no resolvió algo que para los usuarios de a pie resulta elemental: que el tipo de cambio que se usa para ahorrar, el que se usa para gastar y el que se usa para importar no sean siempre tres precios distintos, algo que sigue pendiente y que cada lunes, cuando se renueva la pizarra, vuelve a quedar en evidencia.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

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