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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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El blue se cuelga de los $1.545 y la tarjeta perfora el umbral de los $2.000 por dólar

La divisa paralela abrió el jueves con una suba de cinco pesos, el oficial quedó a pocos pesos de alcanzarlo y el tipo de cambio que aplican los bancos a los consumos en el exterior ya supera los $1.995 por unidad; el riesgo país se mantiene en 491 puntos básicos.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 4 min de lectura
El blue se cuelga de los $1.545 y la tarjeta perfora el umbral de los $2.000 por dólar

La mañana del jueves arrancó con cielo despejado en la zona centro del país y una térmica que ya asomaba sobre los dieciocho grados antes de las nueve, ese tipo de jornada que en los viñedos de Mendoza suele traducirse, según me cuenta Hugo, productor de Rivadavia, en una semana clave para definir los riegos: cada grado de más en esta época empuja el viñedo a pedir agua justo cuando la planta está cerrando el racimo y, del surco a la góndola, eso se siente después en los litros de vino que terminan en la góndola. Pero hoy no quiero quedarme en la parra: lo que me preocupa, lo que me preocupa de verdad como ciudadana y como cronista, es lo que está pasando con el precio del dólar, porque cada movimiento del tipo de cambio se traduce, más temprano que tarde, en el precio de los agroquímicos, los fertilizantes, las tapas de sulfato, los repuestos de la maquinaria y hasta del flete que lleva la uva hasta la bodega.

El dato que abre el día es el siguiente: el dólar blue arrancó la rueda con claro ímpetu comprador y, en las primeras cuatro horas de operaciones, avanzó cinco pesos hasta ubicarse en $1.525 para la compra y $1.545 para la venta. El dato parece menor si uno se queda con el número suelto, pero cobra otra dimensión cuando se lo pone al lado del oficial: en las ventanillas del Banco Nación, la divisa oficial se ofrece a $1.485 para quien compra y a $1.535 para quien vende, lo que deja una brecha de apenas el 0,7 por ciento, es decir, unos diez pesos de diferencia entre puntas vendedoras. Esa convergencia, que hace apenas unos meses parecía una utopía, hoy es una de las razones por las que el mercado mira con atención cada movimiento del paralelo.

Las otras cotizaciones que importan

  • Dólar MEP (o dólar bolsa): se negocia a $1.530,70 en la punta compradora y a $1.532,20 en la vendedora, una referencia clave para quienes pueden operar en el mercado bursátil.
  • Contado con liquidación: cotiza a $1.593,60 para la compra y a $1.594,10 para la venta, reflejando el precio de los activos locales que se negocian en el exterior.
  • Dólar cripto: se ubica en $1.584,59 para la compra y en $1.588,70 para la venta, valores que se mueven entre el MEP y el contado con liquidación.
  • Tipo de cambio tarjeta: la referencia que los bancos aplican a los resúmenes de tarjeta por consumos en moneda extranjera asciende este jueves a $1.995,50 por dólar.
  • Riesgo país: el índice que elabora JP Morgan para medir el sobrecosto de la deuda soberana argentina frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos se sitúa en 491 puntos básicos.

Quiero detenerme un momento en el número que más duele en el bolsillo del consumidor común, que es el del tipo de cambio tarjeta, porque ya perforó el umbral simbólico de los dos mil pesos por dólar y se ubica en $1.995,50. Esto significa, en la práctica, que cada dólar que un argentino carga en una compra en el exterior, en una plataforma de streaming o en el resumen de un viaje al extranjero termina costando casi dos mil pesos al momento de pagar el plástico. Para una familia tipo que mira dos suscripciones internacionales y paga un servicio de música, el salto se nota: lo que en abril podía equivaler a unos dieciocho mil pesos, hoy roza los veinticuatro mil sin que el sueldo haya acompañado.

Mientras tanto, en el mercado de deuda, el riesgo país se mantiene en 491 puntos básicos, un número que, sin ser estratosférico como en otras épocas, sigue siendo lo suficientemente alto como para que la Argentina pague tasas de interés más caras cada vez que quiere colocar un título en el exterior. Esa sobrecosto, traduzco para quien no lo tenga presente, lo termina pagando el Tesoro con plata que, en el mejor de los casos, podría haber ido a rutas, a escuelas rurales o a los pequeños productores que, como Hugo en Rivadavia, siguen esperando que el Estado les resuelva la electrificación rural y el arreglo de los caminos comunales.

Lo que no resolvió todavía el Gobierno nacional, y es la pregunta que me llevo de esta jornada, es cómo piensa sostener esta calma cambiaria cuando se acerquen las elecciones de octubre y la demanda de pesos empiece a caer. Por lo pronto, del surco a la góndola, cada cinco pesos que sube el blue se transforman en unos centavos más en el kilo de uva que recibe el viñatero y en unos pesos más en la botella que llega al consumidor. Por ahora, el cielo sigue despejado sobre los viñedos mendocinos, pero el horizonte cambiario, me temo, todavía no se ha despejado del todo.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

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