Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Latido Riojano

Latido Riojano

Dos cortes, una misma película: La venganza de Ulzana y el western que Aldrich y Lancaster discutieron a la distancia

Estrenada en 1972 con Burt Lancaster al frente y Robert Aldrich en la dirección, la película tuvo un montaje para Estados Unidos y otro para Europa con diferencias concretas; Arturo Pérez-Reverte la reivindicó como una obra maestra poco conocida del género.

RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura · · 3 min de lectura
Dos cortes, una misma película: La venganza de Ulzana y el western que Aldrich y Lancaster discutieron a la distancia

Vuelvo a una película cada vez que un colega la nombra y el clima de la redacción se vuelve tan gris como una mañana de julio en el sur de Buenos Aires, y este mes me tocó revisitar La venganza de Ulzana, el western que Robert Aldrich dirigió en 1972 con Burt Lancaster como protagonista y con un guion de Alan Sharp que reconoce su deuda con Centauros del desierto, la obra maestra de John Ford. La pregunta que me hago cada vez que la recomiendo es por qué un título tan potente sigue siendo, para el público general, casi un secreto, y la respuesta aparece cuando uno empieza a rascar en su historia de producción: hubo dos versiones distintas, una supervisada por el propio Aldrich para Estados Unidos y otra en la que Lancaster metió mano directamente para Europa, y eso cambió escenas completas, no sólo minutos de metraje.

La diferencia más concreta que se puede señalar entre ambos cortes no es un problema de duración, porque las dos copias tienen una extensión parecida, sino un problema de personaje: en la versión europea se eliminó por completo a Aimee Eccles, la actriz que interpretaba a la amante indígena del protagonista, y eso significa que un espectador que conozca sólo una de las ediciones vio, literalmente, una película distinta a la del otro lado del Atlántico. Por eso el metraje, cuando uno lo compara, no alcanza como única pista; hay que prestar atención al reparto, a las escenas y al tono general de cada montaje para entender qué versión tiene enfrente.

Del surco a la góndola: de la reserva al desierto

La historia empieza con un arranque que justifica el nombre del filme y el tono que Aldrich le quiso imprimir: Ulzana escapa de una reserva indígena donde sufrió maltratos y, ya en libertad, encadena ataques junto a un grupo de apaches que lo sigue. La caballería estadounidense sale a perseguirlo y suma a McIntosh, un explorador que conoce el terreno y que funciona como guía de la partida, y es esa persecución, con sus avances, retrocesos y desencuentros, la que organiza la trama del largometraje y la que le da al western su estructura clásica, la del cazador y la presa que, en algún punto del camino, se parecen demasiado entre sí.

El guion de Sharp es, a mi entender, el gran sostén de la película, y él mismo lo reconoció: su intención fue rendir homenaje a John Ford a través de esta historia, y la referencia a Centauros del desierto no es decorativa sino estructural, porque la obsesión del personaje de Lancaster con Ulzana reproduce, en clave más adulta y más amarga, la del personaje que John Wayne construyó para Ford en los años cincuenta. Cuando Pérez-Reverte la recomienda como una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida, está subrayando ese mismo linaje, el de un western que mira a Ford pero que se permite una violencia que el maestro nunca habría filmado con ese grado de explicitud.

Lo que el Estado no resolvió todavía

La paradoja de La venganza de Ulzana es que, más de cinco décadas después de su estreno, todavía no existe una edición doméstica argentina que reúna las dos versiones en un mismo soporte, y eso, que parece un detalle de coleccionista, es en realidad un problema cultural: un film que se pensó para circular de dos maneras distintas sólo está disponible, para el público local, en un único corte, y ni los organismos públicos de cine ni los privados terminaron de cerrar una restauración definitiva que contemple esa dualidad. Mientras tanto, la película sigue ganando lectores críticos, sigue recomendada por escritores como Pérez-Reverte, que destaca sobre todo la violencia del comienzo, con una escena en la que un soldado mata a una mujer, y sigue esperando, del archivo al living, que alguien se siente a discutir cuál de los dos montajes es el definitivo, o si esa pregunta, justamente, es la que le da sentido.

“Una obra maestra de Robert Aldrich, una película extraordinaria y muy poco conocida.”Arturo Pérez-Reverte
RQ
Rosa QuinteroCampo y vitivinicultura

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo