Después de medio siglo de censura, "Los demonios" de Ken Russell vuelve entera a las pantallas: la vi en Madrid y todavía sacude
La versión definitiva de 114 minutos, restaurada en 4K con los 89 segundos prohibidos por la censura británica, se proyecta desde el 16 de octubre en España. Un filme maldito que el Vaticano quiso enterrar y que Russell siempre defendió como su única película política.

Hay que decirlo de entrada: nunca, en más de cincuenta años, "Los demonios" pudo verse como su director la pensó. La copia británica que circuló durante décadas llegaba a 111 minutos; la estadounidense, apenas a 108. Faltaban escenas que Ken Russell y su editor Michael Bradsell consideraban el corazón mismo de la obra, recortadas a pedido de los organismos de clasificación cinematográfica de Reino Unido y Estados Unidos. Esa herida empezó a cerrarse cuando el crítico Mark Kermode, que conoció personalmente al realizador, rastreó el metraje perdido durante años con ayuda de la filial británica de Warner Bros. y de archivistas independientes. Lo encontró en un rollo catalogado como "C Cut 89": los 89 segundos exactos que la Agencia Británica de Clasificación de Películas había retirado oficialmente del filme. Con ese material, Russell pudo armar por fin su versión de 114 minutos, que se proyectó una sola vez en el BFI Southbank de Londres y que ahora llega a España, restaurada en 4K, desde el 16 de octubre.
Una historia real detrás de la hoguera
Russell tomó como punto de partida un episodio del siglo XVII que suena a novela y, sin embargo, está documentado hasta el hartazgo. En el convento de las ursulinas de Loudun, un puñado de monjas denunciaron sufrir posesión demoníaca y apuntaron contra el sacerdote Urbain Grandier. El cura fue acusado de haber invocado a los espíritus, juzgado por brujería y condenado a morir en la hoguera. Décadas más tarde, Aldous Huxley, el autor de "Un mundo feliz", se obsesionó con el caso y lo transformó en la novela "Los demonios de Loudun", que terminó sirviendo de base al guion. Russell se apoyó en ese libro para construir una película que él siempre describió, sin ambages, como su única película política.
“Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado.”Ken Russell
La presión que rompió el corazón de Russell
El filme no solo padeció tijeretazos: padeció persecución. En los años setenta, diecisiete municipios de Gran Bretaña lo prohibieron directamente y, donde se exhibió, lo hizo con calificación X, es decir, vedada para menores de dieciocho años. Finlandia la mantuvo en el freezer hasta noviembre de 2001, más de tres décadas después de su estreno. Y en el Festival de Cine de Venecia, nada menos, el Vaticano llegó a pedir la cancelación de sus proyecciones, una presión que atravesó fronteras y que terminó de consagrar su fama de filme maldito. Kermode, que habló del tema en varias ocasiones, lo resumió con una frase que duele: "Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película".
- Protagonistas: Vanessa Redgrave, en uno de sus trabajos más arriesgados como Jeanne des Anges, la monja supuestamente poseída, y Oliver Reed, como el cura Urbain Grandier.
- Versión que vuelve a las salas: 114 minutos, restaurada en 4K, con los 89 segundos que la censura británica había cortado en su momento.
- Reestreno en salas de España: desde el 16 de octubre, con la distribución que llevó el filme a distintos países europeos.
- Reseña histórica: basada en "Los demonios de Loudun", la novela que Aldous Huxley escribió a partir del caso real del convento de las ursulinas.
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