De Springfield al tatami: los luchadores de Street Fighter se imaginan cruzando guantes con los guerreros de Mortal Kombat
Andrew Koji, Noah Centineo y Eric André abrieron la puerta a un choque de sagas que ya tuvo antecedentes en los videojuegos y que ahora suma el guiño de Ed Boon; el obstáculo pasa por derechos de autor y licencias cruzadas.

La tarde cae sobre Hollywood con esa calma tibia que precede a los estrenos fuertes de octubre, y en las veredas de los estudios todavía se perciben los ecos de la avant premiere de la nueva adaptación en imagen real de Street Fighter, que arriba a las salas argentinas este viernes 16 de octubre con la expectativa de revivir una franquicia que supo ser emblema de los salones recreativos de los noventa y que hoy busca reposicionarse frente a un público que ya no se conforma con la nostalgia barata.
Antes de que las luces del cine se encendieran, varios integrantes del reparto principal se sentaron frente a los micrófonos y, casi como al pasar, dejaron flotando una idea que los fans de los videojuegos vienen masticando desde hace décadas: la posibilidad de un cruce cinematográfico entre los luchadores de Capcom y los guerreros del universo de Mortal Kombat, un sueño húmedo de toda una generación que, por primera vez en mucho tiempo, parece tener a los actores debidamente predisuestos y, sobre todo, con elocuencia a la hora de proclamarlo.
Voces del elenco que se pronuncian a favor
“Tengo amigos en Mortal Kombat. Pero también está Marvel vs. Capcom. Tenemos que aprovechar eso también.”Andrew Koji
“Lo que yo quiero es más Street Fighter. Si nos traen la oportunidad de regresar y volver a interpretar a estos personajes increíbles, estoy dentro, y sé que todos lo estamos. Ya sea con Mortal Kombat o dándole una patada en la cara a Thor.”Noah Centineo
“Diles que conozco a Noob Saibot, que son los nombres al revés. ¿Un choque al estilo Los Picapiedra y Los Supersónicos? Estamos dentro.”Eric André
Andrew Koji, una de las caras visibles de esta nueva camada de intérpretes, recordó que el cruce tiene antecedentes sólidos en el terreno de los videojuegos, donde títulos como Marvel vs. Capcom ya demostraron que las peleas entre sellos pueden funcionar cuando hay oficio y cariño detrás del proyecto, mientras que Noah Centineo, fiel a su estilo desprejuiciado, fue más directo todavía y dejó en claro que su prioridad pasa por seguir dando vida a estos personajes en futuras entregas, venga o no venga el choque con la saga rival, y que si finalmente hay que cruzar guantes con alguien, bienvenido sea el desafío, aunque sea contra el mismísimo Thor.
Eric André, en tanto, le puso una cuota de humor fino al asunto al recordar que Noob Saibot, uno de los villanos más recordados de Mortal Kombat, no es otra cosa que los nombres de los creadores de la franquicia escritos al revés, un guiño de los hermanos John y Ed Boon que data de los primeros tiempos de la serie y que el comediante aprovecha para proponer, medio en chiste medio en serio, un enfrentamiento al estilo del que supo enfrentar a Los Picapiedra con Los Supersónicos, dos familias emblemáticas de la animación que durante años compitieron por el rating del sábado a la tarde y que aquí funcionarían como metáfora perfecta de dosuniversos que crecieron en paralelo sin terminar de darse nunca la mano que ambos públicosban.
El detalle de casting que enciende la conversación
Hay un detalle de casting que vuelve la conversación todavía más jugosa y que los propios protagonistas no tardaron en advertir: la actriz Mel Jarnson, parte del elenco de esta nueva entrega de Street Fighter, ya interpretó a Nitara en el universo extendido de Mortal Kombat, una superposición de roles que en cualquier otra producción sería un dolor de cabeza pero que acá, lejos de generar un cortocircuito, parece un motor narrativo que los propios actores están dispuestos a explotar, como lo dejó entrever la propia Jarnson cuando, consultada sobre cómo se resolvería esa duplicidad, respondió entre risas que sería épico, que habría que traer a Nitara de vuelta a la vida, coserla de nuevo y convertirla en una suerte de criatura mitad rubia con una sola ala, mitad Cammy mitad Nitara, una imagen tan delirante como irresistible para los fans más avezados.
El escenario industrial, mientras tanto, vieneiendo en una dirección que favorece el cruce: en mayo de este año Ed Boon, cofundador de Mortal Kombat y figura central de NetherRealm Studios, declaró públicamente que le encantaría incluir a un personaje invitado de Street Fighter en sus próximos videojuegos, un gesto de apertura que, sumado al paso reciente de Mortal Kombat II por las salas de cine, funcionó como el puntapié inicial para que la idea de un choque en la pantalla grande empezara a ganar tracción tanto entre los fans como entre los propios actores.
Ahora bien, y acá viene el llamado de atención que conviene hacer antes de ilusionarse demasiado, concretar una película de estas características implica sentarse a negociar derechos entre estudios que históricamente no se llevan especialmente bien, coordinar licencias que llevan décadas blindadas por contratos cruzados y aceitar una maquinaria legal que puede demandar años de idas y vueltas antes de que siquiera pueda escribirse una primera línea de guion, de modo que la voluntad del elenco, por genuina y ruidosa que sea, choca de frente con una realidad empresaria que suele ser bastante más reacia al cruce de caminos que los propios intérpretes y, sobre todo, los millones de espectadores que desde sus sillones vienen imaginando este choque desde que tenían edad para juntar las monedas del colegio e ir al cybers de la esquina a competir en el arcade de la esquina.
Mientras la pregunta del millón sigue esperando respuesta en algún escritorio de Los Ángeles o de Tokio, lo concreto es que la nueva adaptación de Street Fighter arriba a las carteleras locales con un elenco joven, consciente del peso cultural del material y decidido a mantener viva la conversación, y que en cada entrevista, en cada alfombra roja y en cada publicación en redes sociales no hacen más que alimentar la fantasía de un cruce que, quiérase o no, ya tiene más adeptos del lado de los artistas que del lado de los ejecutivos, esos que todavía tienen en sus mesas la lapicera con la que se firma o se demora, por varios años más, el sueño de ver a Ryu, a Liu Kang y a Scorpion compartiendo pantalla en la misma función.
Como lo resumo desde esta columna que semana a semana sigue de cerca todo lo que se mueve del surco a la góndola del entretenimiento: por ahora la pelota está del lado de los actores y del entusiasmo genuino del público, y lo que el Estado, quiero decir las majors, todavía no resolvieron es hasta dónde estándispuestos a flexibilizar sus propios jardines vallados para que el cruce finalmente se concrete, una definición que vale tanto para esta nota como para cualquier rama del negocio del agro, donde las decisiones terminan siendo siempre tan trascendentes como el clima que les da inicio.
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