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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cuando el frío vuelve a golpear la puerta: las guardias pediátricas se llenan y el VSR se lleva la peor parte

En apenas cinco semanas, las consultas semanales por problemas respiratorios en chicos pasaron de 561 a 1.612. La provincia vive un segundo pico que llegó más tarde de lo previsto, con los bebés como población más vulnerable.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Cuando el frío vuelve a golpear la puerta: las guardias pediátricas se llenan y el VSR se lleva la peor parte

Les cuento una escena que seguramente muchos reconocieron al pasar por la puerta de cualquier hospital público o sanatorio privado de la provincia en las últimas semanas: mamás y papás con el cochecito plegado bajo el brazo, abuelos cargando a un nene con la nariz colorada y un ojo entreabierto de sueño, y una fila que ya da la vuelta a la galería. No es casualidad ni percepción subjetiva: las cifras del Ministerio de Salud marcan que en cinco semanas las guardias pediátricas por enfermedades respiratorias pasaron de 561 a 1.612 consultas semanales, un salto del 187 por ciento que no admite discusión y que explica ese paisaje de salas de espera desbordadas que se repite de punta a punta de la provincia.

Si uno mira el número total, incluyendo adultos y chicos, la fotografía es parecida: las atenciones respiratorias por guardia se duplicaron, al pasar de 1.620 a 3.339 en el mismo período. No estamos hablando de un amague ni de un rebrote menor: estamos atravesando un segundo pico de la temporada, uno que llegó más tarde de lo que solía caer en años anteriores y que, para colmo, tiene un protagonista distinto al del primer round.

El virus que se llevó la peor parte

A principio de año, sobre la semana 21, el primer pico había sido cosa sobre todo de la influenza, con 4.431 consultas totales de guardia entre adultos y pediátricas. Ahora, en cambio, el que manda en las estadísticas es el Virus Sincicial Respiratorio, más conocido por sus siglas como VSR, un bicho viejo conocido que todos los inviernos vuelve a escena y que esta vez parece decidido a hacerse notar. El VSR se transmite por las gotitas que largamos al toser o esternudar y también por el contacto con superficies u objetos contaminados, o sea, por la vía más común de todas: las manos y la cara. En adultos y en chicos grandes, en general se presenta como un resfrío pesado: nariz tapada, tos, algo de fiebre y malestar. Hasta ahí, nada que no se banque un par de días en casa con buena hidratación y paciencia. Lo que cambia la película es cuando el virus baja a los más chiquitos.

  • La bronquiolitis, una inflamación de los bronquios más pequeños que dificulta la respiración, es la complicación más frecuente y la que más preocupa a los pediatras.
  • También puede derivar en neumonía, sobre todo en bebés de pocos meses o con defensas bajas.
  • Los menores de un año, y en especial los recién nacidos, son los que más riesgo tienen de terminar internados con cuadros graves.
  • Las infecciones por VSR en la primera infancia se asocian, además, con una mayor probabilidad de sibilancias recurrentes y asma en los años que vienen.
“Mi nena tiene cuatro meses y la semana pasada la llevamos a la guardia porque no podía respirar bien. La pediatra nos dijo que era VSR y que teníamos que estar atentos al pecho. Por suerte la pudimos manejar en casa con nebulizaciones, pero la pasamos mal.”Florencia, mamá de Alma, en la sala de espera del Hospital Provincial

Acá, donde cada familia tiene al menos un chico menor de cinco, la pregunta que más se escucha en las últimas semanas es una sola: qué se puede hacer para zafar. La respuesta oficial del Ministerio de Salud es bastante concreta: todas las personas gestantes de entre 32 semanas y 36 semanas y media de embarazo pueden recibir de manera gratuita la vacuna contra el VSR. La dosis no protege a la mamá en forma directa, sino que le pasa anticuerpos al bebé a través de la placenta antes de que nazca, y esa protección le queda al recién nacido durante sus primeros seis meses de vida, justo cuando es más vulnerable. Es una herramienta pensada para achicar el riesgo de bronquiolitis y neumonía grave, y está al alcance de la mano en cualquier centro de salud o hospital público de la provincia.

El dato no es aislado ni propio de este año: en 2024 el comportamiento de la temporada respiratoria también fue en dos picos, con un primero más temprano y un segundo que se estiró hasta bien entrado el otoño siguiente. La diferencia es que este segundo empuje de 2025 parece haber pegado con más fuerza en las guardias pediátricas que en las de adultos, probablemente porque la circulación de VSR viene desplazando al virus de la gripe como causa principal de consulta. Mientras tanto, en los pasillos de los hospitales, entre el ruido de los nebulizadores y el llanto bajito de algún nene que no quiere que le miren la garganta, el invierno que muchos creían terminado sigue haciendo de las suyas. Y como me dijo la semana pasada un viejo vecino del barrio mientras esperaba el colectivo bajo la llovizna: 'Mirá, yo de chico me acuerdo que mi vieja me curaba todo con vapor de agua y un pecho de gallina. Hoy los chicos la pasan peor que nosotros. Algo estará cambiando, ¿no?'.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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