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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cómo trabajan los medicamentos para la obesidad y por qué el seguimiento médico marca la diferencia

La especialista Pilar Quevedo, jefa de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA, describió de qué manera la semaglutida y la tirzepatida intervienen sobre el hambre y la saciedad, y por qué su uso exige controles, alimentación y actividad física para sostener los resultados en el tiempo.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 2 min de lectura
Cómo trabajan los medicamentos para la obesidad y por qué el seguimiento médico marca la diferencia

En el consultorio del Hospital de Clínicas, sobre la avenida Córdoba, a metros del parque Centenario, Pilar Quevedo atiende a pacientes que llegan con una preocupación que se repite: el hambre persistente, la dificultad para sentirse satisfechos y el consumo de alimentos entre comidas. Para la jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo de ese hospital de la Universidad de Buenos Aires, esos relatos forman parte de una enfermedad multifactorial y no pueden explicarse solamente por la voluntad individual. Por eso, dijo, el tratamiento farmacológico de la obesidad arranca con una evaluación médica y exige controles durante todo su desarrollo.

Qué hacen estos medicamentos en el cuerpo

La semaglutida y la tirzepatida reproducen señales que el intestino genera naturalmente y que se comunican con órganos como el cerebro, el estómago y el páncreas. Según explicó Quevedo, la semaglutida actúa sobre un único receptor, mientras que la tirzepatida interviene sobre dos vías complementarias. Sus acciones se vinculan con la regulación del apetito, la saciedad y el control de la diabetes, y por eso se convirtieron en herramientas centrales del abordaje clínico de la obesidad.

“Son frecuentes los relatos de hambre intensa, dificultad para sentirse satisfecho y consumo de alimentos entre comidas. Esas experiencias forman parte de una enfermedad multifactorial.”Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA
  • Evaluación inicial: revisión clínica, composición corporal y antecedentes del paciente.
  • Titulación gradual: las dosis se aumentan de forma progresiva para observar tolerancia y respuesta.
  • Actividad física: se registra si la persona realiza ejercicio, con foco en trabajo de fuerza y cardiovascular.
  • Preservación muscular: se controla que el descenso de peso reduzca grasa y no pierda masa magra.
  • Acompañamiento integral: alimentación, hidratación, descanso y apoyo profesional durante todo el proceso.

Por qué el seguimiento es clave para sostener los resultados

Quevedo advirtió que, después de adelgazar, el organismo puede activar mecanismos que favorecen la recuperación del peso. Por eso, señaló que estos medicamentos también ayudan a sostener el descenso durante el período de uso indicado por los profesionales. Al suspenderlos, puede producirse una recurrencia, sobre todo si no existe una estrategia integral que acompañe el tratamiento. La médica también destacó que los hábitos dependen del entorno familiar y laboral, condiciones que deben considerarse al momento de organizar los cambios cotidianos. Marta, una vecina de San Telmo que concurre al hospital desde hace meses, lo resume de una manera que la especialista suele repetir entre colegas: uno baja con la lapicera y con la cabeza, no solo con el cuerpo. En la sala de espera del Clínicas, junto al mostrador donde se reparten los turnos, lo que queda es esa idea simple y a la vez exigente: bajar de peso es apenas el primer paso, y sostenerlo en el tiempo requiere un equipo médico, un plan alimentario, movimiento y paciencia, mucho de todo eso.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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