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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cinco señales que el cuerpo da cuando el corazón pide consulta, según un cardiólogo de Cleveland Clinic

Dolor de pecho sin causa clara, desmayos ligados al ejercicio, falta de aire ante tareas cotidianas, palpitaciones y un cansancio que no se explica pueden ser motivo para acercarse a un especialista. El cardiólogo Ben Alencherry repasó cuándo conviene no quedarse en casa.

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Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 4 min de lectura
Cinco señales que el cuerpo da cuando el corazón pide consulta, según un cardiólogo de Cleveland Clinic

Acá en la redacción me crucé varias veces con la misma escena: alguien que le resta importancia a un dolor en el pecho porque "no le duele tanto", o que se marea cuando termina de correr y decide que fue el calor, y sigue entrenando como si nada. La conversación con el cardiólogo Ben Alencherry, de la Cleveland Clinic, que llegó a la redacción en el material que tengo enfrente, me sirvió para ordenar un tema que aparece seguido en la consulta y que muchos postergan hasta que el cuadro se vuelve una urgencia. Lo que sigue es lo que el especialista dejó por escrito y que a mí, como cronista de la vida cotidiana, me pareció útil repasar con nombre y apellido, porque el corazón avisa y a veces uno no lo escucha a tiempo.

Cuando el cuerpo de un paciente en la oficina del cardiólogo no miente

El primer punto que Alencherry puso sobre la mesa es directo y no admite demasiado debate interno: un dolor de pecho que aparece sin que uno pueda explicarlo, y un desmayo que se presenta durante el esfuerzo físico o apenas uno termina de hacer el ejercicio, son situaciones que requieren consulta médica inmediata. Lo dijo tal cual, y a mí me parece importante repetirlo acá, en estas líneas, con la misma crudeza con la que él lo escribió, porque es el tipo de indicación que puede cambiar un final. Y agregó un consejo práctico que vale la pena tener a mano: si el desmayo apareció mientras uno estaba haciendo un esfuerzo, lo razonable es suspender la actividad física hasta conocer la causa. Suena de sentido común, pero uno sabe cómo es la gente: muchos vuelven a la bicicleta, al fútbol o a la caminata rápida antes de pasar por el consultorio.

Una enfermedad que puede pasar años sin dar señales visibles

El especialista explicó que esos síntomas pueden estar vinculados con distintos problemas cardíacos, y mencionó en particular a la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad que puede permanecer inadvertida durante años. La aclaración que me llamó la atención es que ningún síntoma aislado alcanza para identificarla: el dolor torácico, por ejemplo, también puede aparecer en un infarto o en otras afecciones del corazón. Por eso, para establecer qué está pasando, los profesionales consideran los estudios y la historia clínica de cada persona, incluidos los antecedentes familiares. Alencherry señaló que esta enfermedad suele afectar a integrantes de una misma familia, y por eso una evaluación motivada por ese árbol genealógico puede permitir detectarla aun cuando no haya síntomas, algo que ocurre en algunas personas con la forma no obstructiva.

Las señales del día a día que a veces uno naturaliza

Lo que más me interesa como cronista de la vida cotidiana es eso que pasa acá, mientras uno sube la escalera del edificio o vuelve del supermercado con dos bolsas en la mano. La señal para consultar, según el especialista, es que empiece a costar una actividad que antes se hacía sin dificultad. Quedarse sin aire al caminar, subir una escalera o hacer compras cobra relevancia cuando representa un cambio inesperado o se sostiene en el tiempo. El cansancio que persiste y se combina con dificultades respiratorias también se diferencia del agotamiento ocasional, algo que el cardiólogo se tomó el trabajo de aclarar. Mi vecino Enrique, que tiene 52 años y baja dos veces por semana las escaleras del consorcio para no perder costumbre, me decía el otro día que se agita más que antes al llegar al hall; todavía no fue al médico, y yo, mientras escribo esto, pienso que quizá esta nota le sirva para moverlo del lugar del "ya se me pasa".

Las palpitaciones y el desvanecimiento: dos signos que conviene no relativizar

Otro cambio posible, siempre según el material que tengo adelante, es percibir el corazón acelerado, con golpes intensos o un ritmo desparejo. Esas palpitaciones pueden tener diversas causas y, en algunos casos, responder a una arritmia. Su importancia crece si obligan a interrumpir las tareas o aparecen junto con falta de aire y fatiga marcada. La sensación de desvanecimiento también merece evaluación: puede venir acompañada de debilidad, náuseas, sudoración o alteraciones visuales, y Alencherry la vinculó, cuando aparece con el esfuerzo, con la variante obstructiva de la enfermedad, en la que el músculo engrosado del corazón dificulta que la sangre salga con normalidad. La nota del especialista queda cortada en ese punto, y a mí me parece prudente cerrar acá, del lado de la recomendación y no del de la anécdota médica, porque cuando uno entra a leer un texto como este lo que se lleva a la cocina, a la oficina o al living de su casa, son señales para mirar y no para discutir.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

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