Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Latido Riojano

Latido Riojano

Portada — Vida —

Cansancio que no se va, ánimo por el piso: cuando la cabeza pide que miremos también qué comemos

La psicóloga Kimberley Wilson propone sumar la evaluación nutricional a la consulta de salud mental. Un cambio de mirada que empieza por preguntar cómo se alimenta, cómo se descansa y cómo se mueve quien llega a la consulta con el ánimo por el suelo.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Cansancio que no se va, ánimo por el piso: cuando la cabeza pide que miremos también qué comemos

A veces uno se cruza con un paciente que viene a la consulta y lo primero que dice es que está agotado, que no puede concentrarse, que se le fue el entusiasmo por casi todo. Son síntomas que atraviesan a mucha gente adulta, acá y en cualquier barrio porteño, y que muchas veces quedan reducidos a un diagnóstico rápido o a un remedio que calma pero no resuelve. Por eso me llamó la atención lo que planteó la psicóloga Kimberley Wilson: antes de dar por cerrado que se trata de un trastorno mental, habría que revisar también qué se come, cómo se duerme y cómo se mueve el cuerpo.

La idea suena simple, pero cambia la lógica de la consulta. En lugar de empezar por el manual de psiquiatría y terminar ahí, el planteo de Wilson propone abrir la puerta a un mapa más amplio. La pregunta ya no es solo qué le pasa por la cabeza al paciente, sino también qué le pasa por el cuerpo, qué nutrientes le faltan, qué rutinas sostiene, qué conflictos lo atraviesan. Para esta especialista, la salud mental no se entiende sin mirar la salud toda.

El hambre invisible que también pesa

Wilson pone el foco en nutrientes concretos que tienen una relación directa con el funcionamiento del cerebro. Menciona las vitaminas B3 y B12, el zinc, el selenio y los ácidos grasos omega 3. Son nombres que suenan técnicos, pero que en la vida cotidiana aparecen en decisiones tan simples como incluir una lata de sardinas en la semana o variar la forma en que se arma el plato de comida. Cuando faltan, el cuerpo lo traduce en cansancio que no se va, en irritabilidad a flor de piel, en una tristeza que no se explica. No quiere decir que una carencia provoque por sí sola una depresión o un cuadro de ansiedad, pero sí que puede empeorar lo que ya está mal.

  • Pescados azules como sardina, salmón o caballa, al menos una vez por semana, por su aporte de omega 3.
  • Vitamina B12, clave en personas que siguen dietas vegetarianas o veganas estrictas.
  • Zinc y selenio, presentes en carnes magras, frutos secos y cereales integrales.
  • Una alimentación variada y regular, en lugar de dietas restrictivas que dejan huecos nutricionales.

La consulta empieza por preguntar, no por recetar

La propuesta de Wilson es bastante concreta. Antes de definir un tratamiento, el profesional debería preguntar qué se almuerza, a qué hora se duerme, si se hace algún movimiento físico, si se fuma, si se toma más de la cuenta, qué conflictos se arrastran en la casa o en el trabajo. Esa primera foto, según la especialista, permite armar un plan a la medida. A veces alcanza con ajustar la alimentación y el descanso. Otras veces, sobre todo cuando hay situaciones traumáticas de fondo, hace falta terapia especializada. Y cuando el cuadro lo requiere, la medicación sigue siendo una herramienta válida. Nada de esto se reemplaza, todo se integra.

Me quedé pensando en esto mientras leía la nota. Acá, en cualquier esquina de Buenos Aires, uno ve a vecinos que llegan a la consulta después de años de sentirse mal y nunca les preguntaron cuánto duermen ni qué comen. Marta, por ejemplo, una señora del barrio que conozco desde hace tiempo, me contaba la semana pasada que pasó por tres profesionales antes de que alguien le preguntara si desayunaba. Parecía un detalle menor. No lo era. A veces la salud mental empieza por la mesa, por la almohada, por esa rutina que uno repite sin pensar y que termina pesando más de lo que imagina.

EC
Ernesto ChumbitaSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo