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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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Atrapado en el vientre de una ballena y de sus propios recuerdos: la apuesta íntima de "Whalefall"

La nueva película de Brian Duffield empieza como una historia de supervivencia extrema y se corre hacia un drama familiar que incomoda tanto como conmueve. Austin Abrams carga la historia casi en soledad, con el fantasma de su padre como único interlocutor dentro del cetáceo.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Atrapado en el vientre de una ballena y de sus propios recuerdos: la apuesta íntima de "Whalefall"

Te confieso algo: cuando terminé de ver "Whalefall" me quedé un rato quieto en la butaca, con esa sensación rara que te queda después de una película que no te suelta. La nueva película de Brian Duffield empieza en un lugar donde casi nadie se anima a empezar: en el estómago de una ballena. Un hombre pelea por su vida en un espacio oscuro, húmedo, angosto, con el reloj corriendo en contra. Y lo que parece un thriller de supervivencia puro se va corriendo de a poco hacia otro terreno, mucho más íntimo, mucho más doloroso.

Del spectacle al duelo silencioso

Porque "Whalefall" no se queda en el efectismo. La historia arranca con el protagonista atrapado dentro de un cetáceo gigante, pero el motor real de la película es la relación rota con su padre fallecido, al que vuelve una y otra vez a través de flashbacks y de conversaciones imaginarias mientras busca una salida. Ahí aparecen los temas que a Duffield le gusta trabajar: el amor que nunca se dice, las despedidas que se postergan hasta que es tarde y los vínculos que se quiebran sin tiempo para arreglarse. La cámara se mueve entre la urgencia física del escape y la carga emocional de ese diálogo que ya no se puede tener. Es una combinación que a mí, te soy honesta, me ganó.

Austin Abrams, al que muchos recordarán por "Resident Evil", carga con casi todo el peso de la narración. Está solo la mayor parte del metraje y resuelve bien esa doble tarea: el cuerpo exigido al límite por la supervivencia y la cabeza ocupada por un padre que ya no está. La película me hizo acordar, y bastante, a "Ad Astra" de James Gray: ese tono melancólico, esa frecuencia emocional bajísima, ese silencio que pesa más que cualquier explosión. Ahora, aviso: si a vos "Ad Astra" te dejó frío, "Whalefall" probablemente también. El clima es parecido y no negocia con el espectador.

Un diseño de producción que se luce

Lo que sí funciona de entrada es el diseño del interior de la ballena. La dirección de arte y la fotografía construyen un espacio que transmite la ansiedad de estar encerrado en un organismo vivo: texturas orgánicas, una luz que va y viene, un ruido de fondo que parece un latido. Cuando la película apela a los efectos visuales generados por computadora, sobre todo en el tramo final, la apuesta crece en escala y la conclusión pega más fuerte. Algunas secuencias de escape se repiten con el margen de maniobra que da un escenario tan chico, pero el conjunto sostiene la tensión.

  • Arranca como supervivencia extrema y vira hacia un drama familiar sin aviso.
  • Austin Abrams sostiene la película casi en soledad durante todo el metraje.
  • El diseño del interior de la ballena es uno de los puntos más altos del filme.
  • El tono remite a "Adastra": enamora o deja frío, sin punto medio.
  • El tramo final apuesta a una conclusión de mayor escala con más efectos visuales.

La polémica que se viene

Te digo lo que pienso: "Whalefall" va a generar reacciones muy distintas según quién la vea. Hay público que va a salir sacudido por la exploración de una relación padre e hijo que nunca se cerró, y público que va a sentir que el equilibrio entre la acción y el drama no termina de cuajar. La propuesta visual es ambiciosa y el punto de partida la distingue dentro del género, pero el resultado final depende mucho de cuánto te resuene esa pregunta que deja flotando: qué le hubieras dicho a tu viejo si hubieras tenido una última oportunidad. A vos, ¿te gana ese tipo de cine o te suena a golpe bajo? Mientras tanto, "Whalefall" se espera en los próximos días en cartelera argentina y promete dar que hablar.

“La película me hizo acordar a "Adastra": ese tono melancólico, esa frecuencia emocional bajísima, ese silencio que pesa más que cualquier explosión.”Micaela Oyola, Cultura y espectáculos
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Micaela OyolaCultura y espectáculos

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