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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Latido Riojano

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A los 90 años, se fue Zulema Galperín: la dama que empezó tarde, en un colectivo y con una abuela muy particular

La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó la muerte de la actriz que pasó por Chiquititas, Gasoleros, el cine de Marco Berger y se hizo querer como la Abuela cocainómana de Duro de domar. Había debutado en los noventa, después de años de oficina, y nunca dejó de trabajar.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
A los 90 años, se fue Zulema Galperín: la dama que empezó tarde, en un colectivo y con una abuela muy particular

La vi por primera vez en un colectivo. No, pará, me explico: la vi por primera vez en persona dentro de un colectivo que andaba por la ciudad, en plena función de Fango negro, la obra de José Gabriel Núñez que dirigía César Sambataro y producía el grupo Clan-Destino. La troupe había transformado un bondi porteño en escenario ambulante, y los espectadores éramos, a la vez, público y pasajeros. En uno de los asientos de adelante, con una presencia enorme y una voz que no necesitaba micrófono para escucharse, estaba Zulema Galperín. La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó este jueves su fallecimiento, a los 90 años, y todavía me parece que la estoy viendo ahí, mirándonos de reojo mientras el micro doblaba en alguna esquina de Buenos Aires.

Una carrera que arrancó cuando muchos ya se jubilan

Zulema nació el 18 de abril de 1936 y se acercó a la actuación en la década del noventa, después de años enteros dedicada a tareas administrativas. Recién en 1997 se sentó por primera vez en el taller de Entrenamiento Teatral del Teatro Regio, y a partir de ahí no paró: fue sumando seminarios, obras, llamados para televisión y, ya entrada en los sesenta, empezó a construir un nombre propio dentro del ambiente.

La pantalla chica la recibió de la mejor manera. Trabajó en ficciones muy distintas entre sí: las tiras juveniles Chiquititas y Gasoleros, el policial Poliladron, dramas como Verdad consecuencia, Primicias y Epitafios, la comedia negra Viudas e hijos del rock and roll y la tira familiar Buenos chicos. También pasó por la miniserie En París. En plataformas digitales participatede Nada, Envidiosa, El tiempo de las moscas y Gutiérrez is mai neim.

La Abuela cocainómana y el humor que la cruzó con Pettinato

Pero si hay un personaje que se le pegó al imaginario colectivo, ése fue el de la Abuela cocainómana, al que dio vida junto a Sebastián Presta en Préstico, el segmento de sketches del ciclo Duro de domar que conducía Roberto Pettinato. Eran cuadros breves, violentos, desopilantes, y Zulema se movía en ese registro como si llevara toda la vida haciéndolo. Ahí la descubrí yo, y no me imagino a nadie más en ese rol.

El cine, mientras tanto, le fue abriendo otra puerta igual de generosa. Su filmografía incluye títulos como Los justos, Eva Perón, Pacto de silencio, Blindado, Los adoptantes, La estrella roja y, más cerca en el tiempo, dos films muy diferentes entre sí pero ambos con enorme circulación: Puan, de María Alché y Benjamín Naishtat, y La extorsión, de Martino Zaidelis. En 2021 además participó en Superhéroes y heroínas urban@s, la miniserie que nació de un taller de la Fundación SAGAI; en el capítulo La página en blanco compartió elenco con María del Carmen Simari y Mirta Calza Citín.

Una afiliada más de la casa

Afiliada a la Asociación desde el año 2000, Zulema fue de esas actrices que nunca dejaron de pisar la sede, de mandar mensajes, de acompañar a los más jóvenes. En sus últimas décadas, además, se subió a las tablas en Motivos para levantarse por la mañana, la pieza de Germán Akis y Raúl Baroni que giró por distintos escenarios porteños, incluido el Teatro Arlequino. Siempre, en cada función, con esa energía que parecía sacarla de la butaca antes de que se levantara la primera fila.

Mientras la Asociación le dedica la despedida y sus colegas empiezan a colgar mensajes en redes, a mí me queda esa imagen primera: la de una señora grande, de saco colorido, sentada en un colectivo en movimiento, actuando como si el bondi fuera un teatro y el tráfico de la ciudad formara parte de la música. Zulema Galperín se fue a los 90, y deja una filmografía enorme, una señora muy querible de la tele y un recuerdo que, ahora que lo pienso, todavía huele un poco a gasoil y a teatro independiente.

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Micaela OyolaCultura y espectáculos

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